Entre los esfuerzos regionales en las Américas se encuentra el de mejorar las condiciones para la competitividad económica de los países en la región, un asunto que es de alta prioridad económica para el hemisferio. Diversos espacios abordan el tema, y entre estos están la reunión e iniciativas promovidas por la Organización de Estados Americanos. Los intercambios, definiciones y orientaciones e interpretaciones en el campo cuando se trata de innovación y competitividad fortalecen la capacidad de las redes de conocimiento y de los centros de la planeación estratégica regional y global.
Con el foco en la promoción de inversión y expansión comercial en la región, se reunió en Barranquilla (Colombia) la 24.° edición de la red Intercambio de Competitividad de las Américas (ACE, por sus siglas en inglés) del 28 de septiembre al 2 de octubre de este año. Congregó a cerca de 80 participantes, líderes empresariales, funcionarios gubernamentales e innovadores académicos de 19 países, según reportó la OEA. La ciudad sede enfatizó la importancia de la transición energética y su potencial a los participantes y su experiencia en la restauración de ecosistemas para un desarrollo sostenible.
El Secretario General de la OEA, Albert Ramdin, enfatizó la importancia de la contribución a la transformación del potencial en opciones para negocio, empleos y alianzas duraderas en la inauguración del intercambio. Se propone el diálogo para promover alianzas multilaterales de comercio e inversión, identificar buenas prácticas, estimular la inversión de capital y creación de empleo en la región, promover un ambiente para la creación y expansión de compañías innovadoras, el fortalecimiento de redes y procesos de cocreación basados en cinco pilares estratégicos para el futuro de la economía regional.
Los cinco ejes para la competitividad regional planteados en la reunión en Barranquilla incluyeron el desarrollo de infraestructura inteligente e inversiones estratégicas; servicios digitales, tecnologías avanzadas y desarrollo de la fuerza laboral; cadenas de valor industriales, producción en cercanía e integración comercial; competitividad energética; cultura, deporte y economía creativa.
De base, se parte de algo que la región conoce muy bien y se ha planteado a lo largo de su historia: la idea de que las Américas cuentan con el talento y las ideas para generar crecimiento y prosperidad. El programa tiene la intención de desbloquear oportunidades, conectar liderazgo e innovadores con ecosistemas industriales y de innovación dinámicos. Fue diseñado para fortalecer la incubación y aceleración económica y empresarial, impulsar la prosperidad e integración hemisférica.
Actualmente, la Organización de Estados Americanos desarrolla programas y acciones para el fortalecimiento de la competitividad económica regional en el marco de la estrategia regional para el desarrollo integral, como la Red Interamericana de Competitividad (RIAC), espacio en el que participan ministros y altos directivos del Foro de Competitividad de las Américas (FCA), la red de innovación, emprendimiento y desarrollo económico Intercambio para la Competitividad de las Américas (ACE); el Grupo de Trabajo de Expertos en Competitividad Subregional (GTECS) que se reúne una vez al año; y la Aceleradora de Ideas Covid-19 de la RIAC.
Guadalupe González Ch.
Catedrática universitaria
@GuadalupeGonzalezCh
EEZ
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