Trump presenta en la ONU el "botín" petrolero de Venezuela: el mayor acuerdo energético de la historia

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Publicado: 22.09.2026 / redpres.com Foto  Redpres.com/RPN El mandatario estadounidense aseguró ante la 81.° Asamblea General que el ataque contra Caracas allanó el camino para un pacto de 65.000 millones de barriles, mientras el escrutinio internacional sobre sus términos no deja de crecer. • Red pres | Durante su discurso en el 81.° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario pronunció la frase "El vencedor se lo lleva todo" al hacer referencia al acuerdo suscrito con Venezuela siete meses después del ataque aéreo contra objetivos militares y estratégicos de la Gran Caracas, operación que concluyó con la detención forzada del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores. Trump saca pecho de su acuerdo con Venezuela: "El vencedor se lo lleva todo" https://t.co/VVqrWs6D7b pic.twitter.com/zkRDCCb0yD — Errete en Español (@erreteespanol) September 22, 2026 El tono triunfal de Trump contrastó con el ambiente de cautela que se respira en los pasillos de la ONU, donde varios delegados han cuestionado los fundamentos del derecho internacional de la operación, conocida en Washington como "Absolute Resolve". Para el inquilino de la Casa Blanca, sin embargo, la intervención armada fue apenas el primer capítulo de una estrategia que ahora, dice, trabaja a favor de los venezolanos. Trump aseguró que, tras esa agresión militar, su Administración está "colaborando estrechamente con los líderes de Venezuela para forjar un futuro mucho mejor para el pueblo venezolano". El inquilino de la Casa Blanca también recordó la firma del "mayor acuerdo petrolero de la historia, que abarca 65.000 millones de barriles de petróleo" y que, según él, "beneficiará enormemente tanto a Venezuela como a EE.UU. y ayudará a reducir los costos de la energía en todo el mundo". Detrás de las cifras que presume Trump hay un entramado contractual complejo. Según la ficha oficial difundida por la Casa Blanca, el Gobierno interino venezolano otorgó a North American Blue Energy Partners (NABEP) —una firma creada en 2024 en Barbados y hoy segunda productora privada de crudo del país— concesiones por 100 años para operar 17 yacimientos con reservas probadas de unos 65.000 millones de barriles. A cambio, Washington recibió una participación accionaria del 35 % en la empresa matriz, el derecho de comprar el 20 % de la producción "a costo de producción" y la primera opción sobre el 80 % restante, además de poder de veto en el consejo de administración. La compañía se compromete a invertir hasta 100.000 millones de dólares en infraestructura y a pagar unos 200.000 millones en regalías e impuestos durante los primeros 25 años. "El proceso ya está avanzando: las mayores compañías petroleras del mundo están entrando en juego y las cifras son absolutamente increíbles. Si sumamos los recursos de EE.UU. y Venezuela, contamos con más del 60 % del petróleo mundial", expresó. La elección de NABEP no está exenta de polémica. Su principal accionista es Alejandro Betancourt, empresario vinculado a los llamados "bolichicos", que prosperaron con contrataciones durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro; según reportes de prensa, fue detenido en Reino Unido en 2025 y enfrenta investigaciones por lavado de dinero en Suiza. La presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, ha catalogado el acuerdo como un resultado derivado "del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y los Estados Unidos", que "facilitará un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo" de la industria hidrocarburífera. Rodríguez, quien se reuniría con Trump al margen de la Asamblea General —el primer encuentro presencial entre ambos desde la operación de enero—, informó además que el pacto tendría una vigencia de 25 años. Los números del sector dan una idea del margen de crecimiento que promete el acuerdo, pero también de la magnitud del desafío. Según fuentes secundarias de la OPEP, Venezuela produjo en junio pasado alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, un 17,6 % más que en 2025, aunque todavía menos de la mitad de lo que extraía hace una década. Sus reservas probadas superan los 303.000 millones de barriles, el mayor depósito del planeta, con el 17,2 % del total mundial. Mientras tanto, las importaciones de crudo venezolano a Estados Unidos treparon a 471.000 barriles diarios en mayo, el nivel más alto desde enero de 2019, según la Administración de Información de Energía (EIA) . No faltan voces escépticas. El analista Moisés Naím calificó el pacto como un "acuerdo fachada, más aspiracional que real con relación a la reconstrucción del país", mientras el exministro de Petróleo Humberto Calderón Berti advirtió que la opacidad del trato aleja a los inversionistas serios; la revista The Economist llegó a calificarlo de "nefasto", al argumentar que crea incentivos para frenar la transición democrática. Desde el punto de vista jurídico, el abogado José Ignacio Hernández señaló que ningún gobierno venezolano puede otorgar concesiones petroleras por cien años, pues ese modelo se extinguió con la nacionalización de 1976. El presidente estadounidense también hizo una advertencia, al afirmar que las acciones violentas del pasado 3 de enero contra el país suramericano, que causaron la muerte de 100 personas, "demuestran que EE.UU. ya no permitirá que las amenazas contra la nación echen raíces en ninguna parte del hemisferio occidental". "De ser necesario, emplearemos nuestro inigualable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de EE.UU.", amenazó. En esa línea, se refirió a su estrategia de seguridad de designar a los cárteles de droga como organizaciones terroristas extranjeras. Estas designaciones sirvieron como base para perpetrar el ataque contra Venezuela y los bombardeos previos en el Caribe y el Pacífico en contra de lanchas, que han sido duramente criticados incluso por la ONU, ya que son violatorios del derecho internacional. Aunque Trump presumió en Nueva York que las mayores petroleras del mundo "están entrando en juego", la realidad es más matizada: Chevron, la única supermayor con operaciones consolidadas en el país, ha dicho que expandirá su producción —de unos 280.000 barriles diarios actuales a hasta 420.000 hacia finales de 2028—, pero financiándolo únicamente con el flujo de caja de sus operaciones existentes. Así, el "mayor acuerdo de la historia" llegó a la ONU con banderas de victoria, pero también con más preguntas que respuestas sobre su legalidad, sus beneficiarios y su sostenibilidad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llevó este martes su narrativa de fuerza al corazón de la diplomacia multilateral. Desde la tribuna de la 81.° Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, el mandatario presentó la operación militar que desplegó su país en enero contra Venezuela —y que terminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores— no como un hecho bélico, sino como la puerta de entrada a lo que él denomina el mayor negocio petrolero jamás firmado.Durante su discurso en el 81.° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario pronunció la frase "El vencedor se lo lleva todo" al hacer referencia al acuerdo suscrito con Venezuela siete meses después del ataque aéreo contra objetivos militares y estratégicos de la Gran Caracas, operación que concluyó con la detención forzada del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores.El tono triunfal de Trump contrastó con el ambiente de cautela que se respira en los pasillos de la ONU, donde varios delegados han cuestionado los fundamentos del derecho internacional de la operación, conocida en Washington como "Absolute Resolve". Para el inquilino de la Casa Blanca, sin embargo, la intervención armada fue apenas el primer capítulo de una estrategia que ahora, dice, trabaja a favor de los venezolanos.Trump aseguró que, tras esa agresión militar, su Administración está "colaborando estrechamente con los líderes de Venezuela para forjar un futuro mucho mejor para el pueblo venezolano".El inquilino de la Casa Blanca también recordó la firma del "mayor acuerdo petrolero de la historia, que abarca 65.000 millones de barriles de petróleo" y que, según él, "beneficiará enormemente tanto a Venezuela como a EE.UU. y ayudará a reducir los costos de la energía en todo el mundo".Detrás de las cifras que presume Trump hay un entramado contractual complejo. Según la ficha oficial difundida por la Casa Blanca, el Gobierno interino venezolano otorgó a(NABEP) —una firma creada en 2024 en Barbados y hoy segunda productora privada de crudo del país— concesiones por 100 años para operar 17 yacimientos con reservas probadas de unos 65.000 millones de barriles. A cambio, Washington recibió una participación accionaria del 35 % en la empresa matriz, el derecho de comprar el 20 % de la producción "a costo de producción" y la primera opción sobre el 80 % restante, además de poder de veto en el consejo de administración. La compañía se compromete a invertir hasta 100.000 millones de dólares en infraestructura y a pagar unos 200.000 millones en regalías e impuestos durante los primeros 25 años."El proceso ya está avanzando: las mayores compañías petroleras del mundo están entrando en juego y las cifras son absolutamente increíbles. Si sumamos los recursos de EE.UU. y Venezuela, contamos con más del 60 % del petróleo mundial", expresó.La elección de NABEP no está exenta de polémica. Su principal accionista es Alejandro Betancourt, empresario vinculado a los llamados "bolichicos", que prosperaron con contrataciones durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro; según reportes de prensa, fue detenido en Reino Unido en 2025 y enfrenta investigaciones por lavado de dinero en Suiza.La presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, ha catalogado el acuerdo como un resultado derivado "del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y los Estados Unidos", que "facilitará un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo" de la industria hidrocarburífera.Rodríguez, quien se reuniría con Trump al margen de la Asamblea General —el primer encuentro presencial entre ambos desde la operación de enero—, informó además que el pacto tendría una vigencia de 25 años.Los números del sector dan una idea del margen de crecimiento que promete el acuerdo, pero también de la magnitud del desafío. Según fuentes secundarias de la OPEP, Venezuela produjo en junio pasado alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, un 17,6 % más que en 2025, aunque todavía menos de la mitad de lo que extraía hace una década. Sus reservas probadas superan los 303.000 millones de barriles, el mayor depósito del planeta, con el 17,2 % del total mundial. Mientras tanto, las importaciones de crudo venezolano a Estados Unidos treparon a 471.000 barriles diarios en mayo, el nivel más alto desde enero de 2019, según la Administración de Información de Energía (EIA) .No faltan voces escépticas. El analista Moisés Naím calificó el pacto como un "acuerdo fachada, más aspiracional que real con relación a la reconstrucción del país", mientras el exministro de Petróleo Humberto Calderón Berti advirtió que la opacidad del trato aleja a los inversionistas serios; la revista The Economist llegó a calificarlo de "nefasto", al argumentar que crea incentivos para frenar la transición democrática. Desde el punto de vista jurídico, el abogado José Ignacio Hernández señaló que ningún gobierno venezolano puede otorgar concesiones petroleras por cien años, pues ese modelo se extinguió con la nacionalización de 1976.El presidente estadounidense también hizo una advertencia, al afirmar que las acciones violentas del pasado 3 de enero contra el país suramericano, que causaron la muerte de 100 personas, "demuestran que EE.UU. ya no permitirá que las amenazas contra la nación echen raíces en ninguna parte del hemisferio occidental"."De ser necesario, emplearemos nuestro inigualable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de EE.UU.", amenazó. En esa línea, se refirió a su estrategia de seguridad de designar a los cárteles de droga como organizaciones terroristas extranjeras.Estas designaciones sirvieron como base para perpetrar el ataque contra Venezuela y los bombardeos previos en el Caribe y el Pacífico en contra de lanchas, que han sido duramente criticados incluso por la ONU, ya que son violatorios del derecho internacional.Aunque Trump presumió en Nueva York que las mayores petroleras del mundo "están entrando en juego", la realidad es más matizada: Chevron, la única supermayor con operaciones consolidadas en el país, ha dicho que expandirá su producción —de unos 280.000 barriles diarios actuales a hasta 420.000 hacia finales de 2028—, pero financiándolo únicamente con el flujo de caja de sus operaciones existentes. Así, el "mayor acuerdo de la historia" llegó a la ONU con banderas de victoria, pero también con más preguntas que respuestas sobre su legalidad, sus beneficiarios y su sostenibilidad. • Redpres Noticias / Redpres.com | RPN El contenido y material noticioso, informativo, investigativo y educativo es publicado completamente gratis. Tu contribución permite que este sitio continúe en funcionamiento.

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