"España puede parar la ola reaccionaria". La frase la pronunció el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE Pedro Sánchez ante sus diputados, senadores y eurodiputados en la sala Ernest Lluch del Congreso. No fue este lunes pero podría haberlo sido. Lo proclamó el 31 de mayo de 2023. Fue pocos días después de las elecciones autonómicas y municipales y de anunciar un sorpresivo adelanto electoral. Sánchez reunió a sus parlamentarios y les transmitió que era posible hacerlo, que se podía seguir gobernando pese al auge de PP y Vox. Lo logró.
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Más de tres años después la situación ha cambiado. El desgaste de la coalición progresista se refleja en la mayoría de encuestas. El PSOE no ha podido amarrar de manera estable a todo el bloque de investidura, con Junts como principal paradigma. A su izquierda ha habido fugas como la de Podemos y no hay un liderazgo claro como en el que tenía entonces Yolanda Díaz. Los escándalos judiciales han protagonizado la vida política y el panorama internacional no es nada favorable para el progresismo.
Sánchez reunió este lunes en esa misma sala de la Cámara Baja. Lo suele hacer al inicio del curso político. Y los mensajes principales fueron muy parecidos a la frase que encabeza este artículo. En esta ocasión el líder socialista se apoyó en los resultados electorales de las regionales en Sajonia-Anhalt, Alemania, que dejaron una victoria histórica del partido ultraderechista AfD.
"Habréis visto que está ahora mismo toda la internacional ultraderechista europea y también al otro lado del Atlántico, atacando a España. Bueno, por algo será. Tras ocho años de gobierno progresista, España es la demostración de que lo contrario a su odio es nuestro avance", apuntó durante su intervención.
El presidente del Gobierno se refirió expresamente a "lo que vimos ayer (por el domingo) en Sajonia". Para Sánchez "es un aviso" y "una constatación". Por un lado, el aviso de que "la amenaza ultra, gracias en gran medida a la rendición de la derecha tradicional, gana terreno en Europa y en el mundo". Por otro lado, "la constatación de que un Gobierno como el de coalición progresista que tenemos en España es hoy más necesario que nunca".
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"El mundo, por tanto, nos mira. Somos la vanguardia del avance frente a los reaccionarios. Somos la punta de lanza de las políticas progresistas que están permitiendo crecer y crear empleo, fortalecer el Estado del bienestar y dar una respuesta justa a las transformaciones digital y ecológica", añadió.
¿Cómo luchar contra esta ola? Sánchez llamó a sus parlamentarios a "dejarse la piel" en este final de legislatura para poder aprobar las leyes pendientes. Entre ellas mencionó varias de manera directa. Todas con un fuerte contenido político o de cierto impacto coyuntural: la Ley de apoyo a la docencia, que reducirá las ratios en las aulas; la Ley de penalización de las terapias de conversión; la Ley de Protección de Menores en entornos Digitales o la Ley Orgánica de Integridad Pública, contra la corrupción.
"No olvidemos que cada día de avance, cada política aprobada en estas Cortes Generales es un día y un derecho más ganado frente a los ultras. Así llevamos ocho años. ¿Y el año que viene? Pues otros cuatro años más", remachó Sánchez entre fuertes aplausos.
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La tarea de los socialistas, según incidió su líder, es "de consolidar los avances con más avances" y "apuntalar las conquistas sociales con más conquistas sociales". "¿Por qué es tan importante a la luz de lo que pasó ayer en Alemania? Porque creo que, desde España, desde la acción del Gobierno de coalición progresista, estamos demostrando que es así. ¿Cómo se para a los reaccionarios? Con más derechos y con más libertades, saliendo a ganar, no a empatar, con todas las de la ley", dijo.
A continuación el presidente del Gobierno expuso su modelo basado en cinco ejes. El primero tiene que ver con "fortalecer la economía, el empleo y el poder adquisitivo de la gente". El segundo la "mejora de nuestros servicios públicos". En este segundo punto destacó el nuevo modelo de financiación autonómica pese al rechazo en bloque del PP e incluso de dos territorios socialistas. También la vivienda, un asunto que se ha enquistado y que cuenta con un macro decreto pendiente de aprobarse por falta de apoyos parlamentarios.
Los otros tres ejes son combatir la emergencia climática con el objetivo, boicoteado por el PP, de alcanzar un Pacto de Estado frente; el fortalecimiento de los derechos y libertades, donde quiere que, "ahora más que nunca", el PSOE sea el "baluarte" frente a las políticas autonómicas de PP y Vox; y por último el papel de España en el mundo para "defender una política exterior con voz propia".
El "proyecto" de Sánchez mira hacia 2030. Así lo volvió a señalar durante su discurso. En Moncloa consideran que son necesarios al menos cuatro años más para consolidar las políticas públicas que ha desarrollado este Gobierno. "Sabemos a lo que nos enfrentamos: la alianza de una involución entre la derecha cada vez más ultra y una ultraderecha cada vez más crecida", reconoció un Sánchez que animó a los suyos a mirar adelante.
El mensaje del secretario general fue replicado por importantes dirigentes socialistas. "Somos la esperanza de miles de progresistas, dentro y fuera de nuestras fronteras. De ahí nuestra responsabilidad. Vamos a seguir sumando nuevos avances, derechos y libertades que sirvan de dique ante el odio y el miedo que diseminan la derecha ultra y la ultraderecha. Porque el progreso no se negocia: se defiende y se conquista", escribió en la red social X la secretaria de Organización del PSOE Rebeca Torró.
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Aunque el contexto internacional es poco favorable al progresismo, en las filas del PSOE recuerdan con orgullo la celebración en el mes de abril de la Global Progressive Mobilisitation en Barcelona y la cumbre paralela de Gobiernos. "Todo el progresismo mundial unido en torno a Sánchez", reivindicaban entonces en el equipo de Sánchez. Desde aquella fecha se ha perdido por el camino, eso sí, al presidente de Colombia Gustavo Petro. El próximo mes de octubre se la juega el otro gran referente, Lula da Silva, ya que Brasil celebra elecciones.
Ceuta sigue en el foco
"Lo he visto muy centrado y con fuerza para abordar este curso. La prioridad es Ceuta y apurar al hasta el último día de la legislatura para avanzar en derechos y leyes, incluyendo Presupuestos y financiación autonómica", señala un dirigente socialista sobre sus sensaciones tras el discurso. La situación de la ciudad autónoma tuvo su protagonismo en las palabras de Sánchez aunque en un porcentaje menor al resto de temas.
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En Moncloa, como publicó este medio, asumen que la crisis no terminará hasta que pasen varias semanas. Pero estos días pretenden ya recuperar algo de iniciativa política. De ahí el calado del discurso de este lunes y la participación de Sánchez en un acto sobre vivienda y el portal de la empresa Casa 47.
Varios asistentes al acto de Sánchez en el Congreso consultados por Público destacan que el presidente haya puesto el foco "en el proyecto político" del partido. "Él sí es capaz de afrontar las situaciones complejas como la que hemos visto. Le he visto bien, con las pilas puestas y tranquilo", señala una de las fuentes consultadas. "Ha sido un discurso de resistencia dentro de un ambiente en el que la oposición no está a la altura", señala otra de las consultadas. Un par de diputados apuntan a que se le ha visto "serio", más que en otras ocasiones. "Yo también lo estaría", afirma una de las fuentes consultadas.
Ceuta sigue en el horizonte y este miércoles se harán públicos los informes policiales previos a la entrada masiva de personas. Ese mismo día tendrá lugar la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso de un curso que, aunque suene a tópico, se prevé intenso. Y solo el tiempo dirá si será el último con Sánchez en Moncloa. Su intención, lo ha reafirmado muchas veces, no es esa.
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