Cuando la celebración del aniversario de una sociedad de pueblo reúne a más personas que habitantes tiene ese pueblo, es que algo ha hecho bien y la huella que ha dejado hasta ahora es más que significativa. Este es el caso de la Sociedad Recreativa Deportivo Cultural El Cierzo Elkartea de Uterga.
El pasado sábado, 5 de septiembre, la Sociedad, como le llaman los vecinos de esta localidad al pie de la ladera sur de la sierra de El Perdón, celebró los 50 años de su creación y los 214 socios se reunieron en una jornada festiva que también sirvió para homenajear a los primeros 72 socios que se apuntaron en 1976 en la persona de los cinco miembros supervivientes de la primera junta que dirigió la sociedad. Pero lo más llamativo es que la Sociedad tiene más miembros que habitantes censados Uterga: 177 a 1 de enero de 2025.
La bandera del auzolan
Alfredo Chourraut, su actual presidente, aclara este fenómeno explicando que, además de que prácticamente todos los utergarras son socios, 'todo el mundo tiene derecho a ser socio o socia, siempre y cuando sea vecino, tengan una casa en alquiler o en propiedad, sea hijo o hija de socios o socias. A cualquiera que tenga una vinculación con el pueblo, no se le niega la entrada'. De esta manera, cada socio tiene su llave para entrar en la sede, ubicada en el edificio de las antiguas escuelas, cuando lo crea oportuno.
Eso sí, todos los miembros de la Sociedad tienen clara una de sus obligaciones, a lo largo del año tendrán que hacer turno de camareros dos o tres veces. 'Todos tenemos que hacer de camareros. Y se hace los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. Y en verano, los domingos a la tarde también'. 'Hasta el cura, en los primeros tiempos, también hacía de camarero. Yo era un crío, luego ya se le quitó', rememora el presidente.
Esta es un el ejemplo más palpable de más palpable del espíritu de auzolan, de trabajo en común que desde el principio ha tenido esta sociedad. 'Primero se crea la asociación y luego se va haciendo la sociedad', recuerda Chourraut. Para levantarla, cada socio aportaba su propio trabajo haciendo lo que sabían, de albañil, de electricista... También aportando dinero para las derramas que han sido necesarias para ir mejorando las instalaciones a lo largo de estos 50 años. El Ayuntamiento también ha aportado su granito de harina, por un lado porque la Sociedad se ha convertido en el corazón social de Uterga y, por otro, porque el edificio es propiedad del municipio.
'Lo que ha caracterizado siempre a esta sociedad desde su creación es el trabajo en auzolan. La sede se hizo con el trabajo de todos'
Alfredo Chourraut - Presidente de la Sociedad El Cierzo Elkartea de Uterga
Homenajes
En el programa oficial hay un momento muy especial para homenajear a varios protagonistas de la historia de la asociación. Por un lado, el recuerdo a los 72 pioneros que tomaron la iniciativa de crearla. Se personificarán en los cinco miembros vivos de los ocho que integraron la primera junta directiva. Se trata de Andrés Beriáin, Victorino Arbizu, Luis Lizarrondo, Jesús Beriáin y José Miguel Aldaz. Los tres ausentes son Eduardo Lizarrondo, Felipe Zabalza y Ángel Suescun.
La segunda homenajeada es Rosario Segura, que ha cumplido 101 años. Durante muchos años y desde 1985 se encargó de la limpieza de los locales. Hasta que ella llegó, de esta tarea se encargaba de forma voluntaria un grupo de mujeres. Mujeres que hasta el año 1987 no podían ser socias. Entre ellas estaban Carmen Suescun, Esther López, Mariví Suescun, Lourdes Senosiáin, Maika Beriáin, Marga Senosiáin... Cuando Rosario se hizo cargo del trabajo, a estas mujeres se les agradeció su esfuerzo con una cena y 'dándoles las más efusivas gracias', según lee Chourraut en una de las actas de aquella época. Con el homenaje a Rosario se pretende reconocer la labor de todas las mujeres que en los primeros años, y sin ser socias, también trabajaron por la asociación.
Pero los tiempos cambian y en 1987 se aprobó por acuerdo de la junta, y no en asamblea de socios, 'con tres votos a favor y dos en contra', según lee el presidente en una de las actas, que las mujeres pudieran ingresar en la Sociedad. Por cierto, algunas de las actas las redactó como secretaria Guadalupe Beriáin, que tampoco era socia.
Chourraut hace notar el llamativo detalle que entre el acuerdo que admitía a las mujeres en la asociación y la inscripción de las primeras socias pasaron un par de años. María Ángeles Lizarrondo, Mari Carmen Aldaz, Marta Sola, Eva Chourraut y Edurne Urrutia rompieron el hielo.
En la memoria
La sede del Cierzo se ha convertido se ha convertido en estos años no solo en el lugar de encuentro de los vecinos de Uterga, también ha sido impulsora de actividades de todo tipo para los vecinos, desde actividades deportivas, culturales, gastronómicas o colaborar en la organización de la fiesta patronales, pero también se implicó activamente en luchas sociales más amplias, como la oposición al cuartel militar en El Perdón a mediados de los años 80 y a la nueva cárcel entre los años 2000 y 2001. Ahora forma parte de la creación de una comunidad energética con una instalación fotovoltaica, Olondain.
Pero además, también hubo tiempo para recordar otras pequeñas historias, como los primeros helados que se llegaron a la sociedad, el doble listado de precios para socios y no socios, la obligación de presentar el presupuesto anual en el Gobierno Civil de entonces, los lotes de leña para la estufa del local y todo lo que ha dado 50 años de vida.
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