En el nuevo mundo de/con la IA, notas como esta pueden parecer redundantes, ya que bastan un par de clics para que nuestro asesor favorito nos dé una lista de posibles objetivos de inversión. Listo, acá es donde usted puede parar de leer, preguntarle'al Chat', 'Claude', 'Grok', 'Gemini', 'DeepSeek', 'Copilot', etc., o si quiere puede seguir leyendo.
Puede no gustarle lo que sigue, pero arriesgar su dinero a lo que el fondo no es más que un agregador de las opiniones y los mecanismos más populares, pasado por el tamiz ideológico de quien adiestró y controla al sistema es incapaz de hacer que usted sea un 'ganador'. Es que por definición (existen 'los costos') en el mercado financiero la mayoría nunca puede ser 'ganadora'. Lo que es peor, su 'pitoniso' favorito será incapaz de hacer lo más importante: incentivarlo a eso que se llama: 'pensar'.
Dicho esto, va una primer advertencia:apostar nuestro dinero a un resultado electoral suele ser una forma casi garantizada de llegar rápidamente a la ruina, ya que los factores que pesan en el animo de los inversores son incontables, pero ignorarlo puede ser igual de ruinoso…
Lo habitual es que el partido en el poder pierda escaños en la Cámara Baja con las elecciones de mediotérmino.
A nadie le gusta que sus amigos pierdan poder, ymucho menos a Javier Milei. La semana pasada comentamos algunas delas implicancias que podría tener en lo financiero una derrota de los Republicanosen la Cámara Baja, para la administración libertaria.
Pero el resultado de las "mediotérmino" norteamericanas va mucho más allá de lo afectivo o lo económico. Por caso, el dueño del medio de comunicación de habla hispana más leído en el mundo (y ergo, en la Argentina),Daniel Hadad, declaró hace no mucho que el próximo 28 de noviembre cuando cumpla 65 años, va a decidir si se presenta como candidato para la elección presidencial 2027 (en principio lo haría junto a Jorge Brito).
Daniel Hadad soñando. El panorama político local es otro de los factores que penden del resultado de las mediotérmino en los EE.UU. (generado con IA)
Según deslizó, hay tres acontecimientos internacionales que influirían sobre su decisión:
La elección en Brasil, el 4 de octubre con un posible ballotage resolviéndose el 25. Las últimas encuestas (BTG-Nexus/Quaest) hablan de un empate entre 'Lula' da Silva en la segunda vuelta, con el 45%/41% de los votos, frente al 46%/41% de Flavio Bolsonaro (en la primera sería 39%/36% a 35%/29%), y los apostadores marcando una chance de 55 a 43%, aunque la diferencia ha venido achicándose en las últimas semanas.
El segundo factor esla situación en Israel, donde el 27 de octubre se realizarán las elecciones para escoger los 120 miembros del parlamento (Knesset), determinando las coaliciones que establecerán quien habrá de ser el 38avo primer Ministro del país. Por alguna razón, no se realizan encuestas sobre este asunto en Israel, aunque es claro que las apuestas no favorecen a 'Bibi' a quine asignan una chance de 27% de presidir la próxima administración, frente al 54% de Gadi Eizenkot.
En Israel se realizan muy pocas encuestas políticas. Los apostadores ven al amigo de Javier Milei, Benjamín Netanyahu, con pocas chances de seguir siendo Primer Ministro, lo que reactivaría las causas de corrupción en su contra (las de 'Bibi').
El ultimo y posiblemente el más importante de estos factores es el resultado de la elección estadounidense el 3 de noviembre. Acá las encuestas le danentre 6 y 8 puntos más a la posibilidad que los Demócratas alcancen la mayoría en la Cámara baja, con un 'empate técnico' para lo que vaya a ocurrir en el Senado. Las apuestas asignan una chance de 87% a una victoria Demócrata en la Cámara baja (14% que los Republicanos mantengan el control), con un 53% a 49% para el Senado.
Sean cuales sean los números finales, hoy lo razonable es esper que Donald Trump resigne su actual dominio sobre el Congreso de los EE.UU.
Si las cosas suceden como apuntan, esto implica que los tres principales aliados de Javier Milei pierdan poder. Ergo y aunque sea de manera indirecta, él también lo perdería (Inclusosi Bolsonaro Junior, que es el que esta más en discusión, gana en Brasil, esto no sería la mejor de las noticias para nuestro presidente-en Ambito fuimos los primeros en señalar esto-)
El 4 de octubre sabremos quien será el próximo presidente de Brasil. Gane quien gane, no es el mejor escenario para Javier Milei.
Cuesta así descartar la idea que es a esto a lo que apuesta el empresario, quienaun sabiendo que hoy 'no mide', se estaría jugandopor el mismo fenómeno que llevo a Milei al poder.
Esto, que lo vemos cada vez más, es la irrupción de terceros candidatos hacia el final de los periodos pre-eleccionarios, que rompen las dicotomías políticas tradicionales, al darle a los ciudadanos más disgustados un canal para expresar su enojo (Trump es un claro ejemplo, al colarse/romper el dominio tradicional del establishment Republicano-Demócrata).
Los apostadores, las encuestas y los politólogos ven a los Republicanos resiganando su mayoría en la Cámara Baja.
Si esta fuerza logra ingresar al ballotage, desplazando a los K o a los libertarios al tercer puesto, tiene prácticamente garantizada la próxima presidencia en Argentina.
Claro que en el caso que el presidente norteamericano mantenga su control sobre el Congreso, reteniendo el Senado y logre minimizar la perdida en la Cámara Baja -lo que luce poco probable-, este armado se cae.
Lo que vaya a sucederé con el control del Senado es la verdadera discusión en los Estados Unidos. Por ahora, el resultado es incierto para todos.
Para el año que viene el inversor argentino enfrenta entonces tres escenarios principales: renueva Milei (la que tiene hoy una mayor probabilidad), gana alguien del Peronismo (una chance algo menor), o gana una tercera fuerza (posible, pero aún no probable), ante los cuales debiera de adaptar o ir adaptando su cartera.
Faltando demasiado tiempo, el 27 de octubre del año que viene sería la primera vuelta con la segunda posiblemente el 21 de noviembre, y con el riesgo que las cosas se definan a último momento como suele ocurrir entre nosotros, la verdad es que pensar con que cartera enfrentar las próximas elecciones, no es más que un juego de futurología (por las dudas no lo descarte del todo).
La cuestión es si los Demócratas solo ganan o arrasan en la próxima elección de mediotérmino. Los apostadores se inclinan hacia una gran derrota de Trump.
Si bien falta para nuestra elección presidencial, para lo que no falta demasiado es para la próxima elección de medio término en los Estados Unidos -menos de 56 días-, abriendo la puerta a tres escenarios de control político probables y toda una serie de posibilidades de pérdidas y ganancias para los inversores.
A grandes rasgos, esto genera tres marcos:
Los del JPMorgan no ven muy difícil que los Republicanos pierdan la mayoría en ambas Cámaras. El peor escenario para Trump y para Javier Milei.
En paralelo Trump y su gente serian acosados por toda una serie de planteamientos legales. Si bien no los pueden echar ni derogar decretos (para eso hacen falta 2/3 de los Senadores presentes y jamás ocurrió en la historia norteamericana) pueden entorpecer su trabajo (con los decretos, basta no asignarles las partidas de dinero o judicializarlos) y aunque no prosperen, avanzarían los impeachments/juicios políticos (ya lo sufrió en su primera administración, durante diciembre de 2019 y en enero de 2021). Acá, tal vez lo peor, o lo mejor, para algunos es que esto presagiaría un cambio de signo político en 2029.
Como suele ocurrir -y más de uno abusa en busca de su beneficio- cuando analizamos el pasado, los números 'per se' -y por ende las conclusiones- pueden cambiar según el periodo que consideremos.
Para este comentario arranco en 1897, con la presidencia de William McKinley, el 25avo presidente de los EE.UU. ¿Por qué ese año? Simple, diez meses antes de su asunción, Charles Dow había comenzado a publicar el Índice Industrial, proporcionándonos desde entonces información consistente sobre la evolución de la Bolsa Norteamericana (en 1884 había comenzado a publicar el Dow Jones Railroad Average, pero este era un índice sectorial). A partir de 1926 consideramos en este comentario la proyección y el retorno total del S&P500, que representan más acabadamente el comportamiento de todo el mercado bursátil. El mismo análisis lo aplicamos al comportamiento de la tasa de los bonos del tesoro a 10 años.
En los 130 años que corren desde entonces hemos tenido 29 ciclos políticos distintos que comprenden las 8 combinaciones posibles en el reparto del gobierno norteamericano, definidas una vez cada dos años con las elecciones Presidenciales y las de medio término. Estas son: la Casa Blanca en manos de los Demócratas/Republicanos, con una mayoría en el Senado Demócrata o Republicana, y una mayoría en la Cámara Baja, Demócrata o Republicana.
Antes de seguir una aclaración de rigor: lo que sigue es solo la suma de evidencia anecdótica, sin que encontráramos diferencias significativas a nivel estadístico. Esto es apto para tener un pantallazo del pasado, pero no sirve ni deja de servir para la toma de decisiones de inversión. Las circunstancias en cada caso han sido diferentes y ameritan un estudio más profundo al de esta modesta nota si se quieren conclusiones profundas. Avancemos
Durante las trifectas -todo el poder bajo un mismo partido-, una situación que se ha dado el 59% del tiempo (14 eventos), vemos al mercado bursátil trepando una media anual de 12.2% bajo las gestiones Demócratas y 13.2% bajo las Republicanas (usamos las medias en lugar de los promedios, ya que dados los pocos datos involucrados resultan más apropiadas desde lo estadístico -y en el fondo con cambia las conclusiones-).
En el agregado los procesos con trifectas exhibieron un retorno medio de 12.2% anual, frente al 6.7% que presentaron las administraciones 'divididas'.
Cuando el Presidente debió enfrentar a ambas Cámaras, lo que ocurrió el 26% de los semiperíodos presidenciales (8 eventos), el retorno accionario baja a 6.1% con los Demócratas y 10% con los Republicanos.
No tan habitual, apenas el 14% de las veces (6 eventos), tuvimos Presidentes que contaron con un Senado aliado y los Diputados en contra. En este caso, que es en principio lo que se espera ocurra a partir de enero del año que viene, la historia habla de un retorno anual medio de 20.9% cuando el Presidente era del partido azul (lo que ocurrió en 6 oportunidades) y 10% cuando era rojo (ocurrió 12 veces).
Casi una excepción en todo esto es el caso en que el Presidente retuvo la mayoría en Diputados y perdió el control del Senado. Esto lo vimos solo una vez durante la administración de G.W.Bush y por 18 meses. En ese periodo el S&P retrocedió 17% (con Grover Cleveland, un Demócrata, ocurrió un hecho similar entre 1885 y 1889, pero no tenemos un buen registro bursátil de la época).
Ahora le pedimos un favor: olvídese un poco de los números. Lo que tenemos acá es que a grandes rasgos tal vez no nos equivoquemos si suponemos que, bajo gobiernos con las dos Cámaras del Congreso a favor el mercado bursátil prosperó y cuando las dos Cámaras estuvieron en contra, las cosas no fueron tan bien (13% anual a 8%).
Si lo que se perdió es solo el control en Diputados, esto fue mejor recibido cuando 'los bloqueados' fueron los Demócratas que los Republicanos, aunque de ninguna manera podemos hablar de un mal retorno (media general 15.4%). Con un solo evento, el caso de un Senado en contra y diputados a favor no permite sacar ninguna conclusión.
Haciendo el mismo ejercicio sobre la tasa de los bonos del tesoro a 10 años, lo mas notable pasa por los casos en que tuvimos presidencias republicanas con ambas Cámaras del Congreso en contra, cuando la tasa se acerco al 6% (en los demás casos giró en torno al 3.5%).
En líneas generales, lo observado es coincidente con el trabajo de Edelman Financial Engines, 'Money is Green, not Red or Blue' (va de 1948 a 2013), lo que nos da cierta confianza en nuestros cálculos. Pero lo que es más importante, va en línea con los estudios de:
Júlio Lobão y Pedro Guimarães, 'Divided Government and Political Risk in the United States', 2019. Analizando 60 años de data ven a la volatilidad del mercado accionario siendo 2.8% mayor cuando el Gobierno está dividido (durante las trifectas demócratas, la volatilidad es 2.8% inferior). Si la presidencia pierde una sola Cámara la volatilidad se incrementa en 4.1% y si pierde las dos Cámaras en 5.8%.
Pedro Santa-Clara y Rossen Valkanov, 'The Presidential Puzzle: Political Cycles and the Stock Market', 2003. De alguna manera es algo así como el trabajo seminal para todos los que vinieron después, sobre el análisis del efecto financiero de la composición del gobierno. Habla de un exceso de retorno bajo las presidencias Demócratas frentre a las Republicanas de 9% y 16% según consideremos un mercado contrapesado por valor o sin contrapesar.
Nathan Monroe, 'The Policy Impact of Unified Government: Evidence from 2000 to 2002', 2006, Nos habla sobre la suba de los papeles del petróleo y gas bajo las trifectas Republicanas y una consecuente caída de las empresas vinculadas a la energía renovable y la reversión de este comportamiento cuando los Demócratas recuperaron el Senado.
Erik Snowberg, Justin Wolfers & Eric Zitzewitz, Party Influence in Congress and the Economy, 2007. Utilizando mercados predictivos (futuros) encuentran que el valor de las acciones, el petróleo y la tasa de los Treasuries es ligeramente mayor cuando hay mayorías Republicanas en el Congreso. Y que un cambio de signo en el partido legislativo mayoritario tiene un impacto de apenas 10-30% del que tiene un cambio de color Presidencial (coincide conque un gobierno divido no es mejor para las acciones).
Anne Duquerroy, 'The Real Effectrs of Checks and Balances: Policy Uncertainity and Corporate Investment, 2019. Con data entre 1978 y 2010llega a la conclusión que las firmas privadas y públicas reducen su inversión (del 3% al 5%) y empleo bajo los gobiernos unificados, en tanto (¿cómo consecuencia?) el retorno accionario crece un 3%. La idea es que el cambio de un gobierno dividido a uno unificado incrementa la chance de mediano y largo plazo de un cambio de políticas y gobierno).
Teofanis Papamichalis y Mungo Wilson, 'Divided Government and Stock Returns', 2021. Analizando el comportamiento del mercado entre 1927-2017 ven a las trifectas gubernamentales generando un retorno real y un exceso de retorno mayor que los divididos. Contrapesando esta diferencia es de 9.95% y sin contrapesar de 18.37%. Lo interesante de su análisis (ya esbozado por Santa-Clar y Valknov) es que esto no es explicable por el cambio en la volatilidad, encontrando que el crecimiento anual del PBI bajo gobiernos unificados promedio 3.7% bajo los divididos 2.34%.
Theofanis Papamichalis, Dean Ryu y Mungo Wilson, 'Divided Government and the Stock Market', 2025, que para el periodo 1927-2020 encuentra un exceso de retorno contrapesado por valor de 10.3% anual bajo gobiernos unificados versus 1.6% ante gobiernos divididos.
Joshua Livnat, Amir Rubin, Dan Segal, 'Divided we fall: Congressional cycles, the stock market and firm performance', 2025. Encuentran entre 1927 y 2019 un retorno contrapesado de 13.5% para las trifectas republicanas, 13.8% para las demócratas y 3.4% para los gobiernos divididos. Además, identifican una menor evolución económica cuando las Cámaras están divididas (irónicamente, durante los recesos legislativos esto no afectaría a la actividad).
Bowen Blair, 'Down Ballot: The Economic Responsibility of American Voters', 2025. Postula que las trifectas Demócratas han sido los periodos de mayor crecimiento del PBI, seguidos por las Presidencias republicanas con un Congreso dividido, luego las Demócratas divididas y a la zaga, las trifectas republicanas.
J.P.Morgan: Hacen hincapié -señalando las salvedades del caso- en que desde 1937 cuando tuvimos una trifecta Republicana el mercado accionario rindiendo 16.3% al año, y con Presidencias Republicanas pero un Congreso dividido esto bajó a 9,4%. Definen como 'close calls' la predicción sobre quien controlará el año que viene cada una de las Cámaras del Congreso, que eso suele ser un referéndum del Presidente y una función del dinero invertido en la campaña, viendo posible que los Republicanos pierdan el Senado.
Los intermediarios aconsejas permanecer invertidos en acciones sin importar el color del gobierno (después de todo ese es su negocio). Sin embargo, la evidencia es que las acciones no son siempre el mejor negocio.
Advierten sobre los grandes cambios políticos que se suelen dar en las elecciones de medio término (este tema lo tratamos unos meses atrás), y que la estrategia republicana de modificar los distritos electorales no evitaría la victoria Demócrata en la Cámara Baja (acá una acotación, en lo que va de las elecciones primarias, la participación de los votantes Demócratas se incrementó más de 10%, en tanto la de los Republicanos esta igual o bajo ligeramente, respecto a la medio término 2022). Apuntan que el mercado está esperando nuevas subas en el costo del dinero, que el déficit seguiría creciendo y que el contexto económico importa más que el control partidario del gobierno. Agregando que el retorno del mercado crece luego de la elección de medio término.
Esta última observación nos lleva al comentario de la gente de Black Rock, si he de ser sincero, algo más cercanos a Trump y los Republicanos.
El comportamiento de las acciones en los años de elecciones intermedias según Black Rock (1970-2026)
Según la gente de esta administradora de fondos, desde la década de 1970 y sin importar si la presidencia pierde o no el control del Congreso, el retorno del mercado bursátil tiende acelerarse durante los cuatro meses posteriores (ha sido ligeramente negativo en los 4 meses previos) al día de la elección, aunque más cuando la presidencia retuvo el control (16.1%) que cuando lo perdió (10.4%).
La gente de Morningstar advierte que, si bien el mercado bursátil en su conjunto pareciera estar 9% subvaluado -de alguna manera en línea con los de Black Rock), lo que supondría un cierto nivel de 'protección' a futuro, esto se debe a la influencia de siete mega- cotizantes (Nvidia, Alphabet, Broadcom, Microsft, Meta, Amazon y Tesla- cuya valuación depende a su vez de las cuestionables predicciones sobre el valor y la evolución de la IA.
Si se excluyen estas siete, el mercado estaría en un nivel neutro. Menos optimistas que los anteriores, acá nos advierte sobre varios problemas a futuro, la tendencia del costo norteamericano e internacional a crecer, que se esperan entre uno y dos incrementos de la tasa de la FED hacia fines de año, que la inflación continuara siendo elevada y los precios del petróleo podrían seguir creciendo. Que el crecimiento de la economía norteamericana se asienta básicamente en los gastos relativos al boom de la IA, que el crecimiento de la economía europea esta frenado y el chino sería inferior a lo que informan, que los problemas económicos de Japón podrían golpear a la economía norteamericana.
El signo político de la presidencia no ha sido el principal factor detrás del rendimiento de las acciones de los distintos sectores. Sin embargo, puede influir, lo que obliga a pensar bien quienes serán los nuevos ganadores y perdedores (Ojo: este cuadro no distingue la segunda parte de las presidencias de las primeras, ni habla sobre la influencia de la distribución del poder dentro del gobierno).
En sectores ven 'baratos' a: comunicaciones, tecnológicas, consumo cíclico, propiedades y servicios públicos en ese orden. Los 'caros serian: energía, consumo defensivo, salud y materiales básicos, servicios financieros e Industriales.
La gente del Citigroup entiende que un Congreso dividido sería bueno para el mercado de deuda -ya que impacta sobre el gasto y lo fiscal frenando cualquier proyecto de gasto de los partidos- derivando en una caída de las tasas y un achatamiento de la curva. A nivel de papeles le bajan el pulgar a Salud y consumo masivo, y se lo suben a los papeles tecnológicos más cíclicos y hasta cierto punto a los industriales.
Pasando el rastrillo por los informes delCitigroup, J.P.Morgan, Morgan Stanley, Charles Schwab, Mornigstar, Bank of America-HArtnett, UBS, Franklin/Western Assets y BlckRockpodríamos decir que -esto es solo un resumen de lo que aconsejan los principales traders, insisto… no es consejo de inversión en ningún sentido- en caso que Trump solo resignara la Cámara Baja, esto podría derivar teóricamente en una mejora del precio de los bonos del Tesoro (las fuerzas de la suba del petróleo, la inflación, el accionar de la Fed jugarían y la incompetencia de Scott Bessent), una mejora en el sector de la Defensa y el Aeroespacial (acá los vaivenes de las guerras en Ucrania e Irán, pesan más que cualquier antecedente), un aumento en el precio del oro (la geopolítica y el accionar de los bancos centrales es clave en esto) y los activos multiclase (tipo FCI, ETFD, RLY, ALLW, etc, por su potencial de reducir el riesgo de las inversiones individuales, aunque en un escenario de tasa en suba pierden interés).
¿Dónde buscar?: Por un lado, tarjetas de crédito, proveedores militares, fabricantes de drones, petroleras, empresas de servicios reguladas, etc. Otros activos: Treasuries largos, oro, Euro, acciones europeas o extranjeras, granos, etc.
Como dijimos más arriba, los números finos pueden cambiar según el periodo que se considere, pero existe algo así como una 'tendencia': que los Republicanos deban compartir el poder no ha sido lo mejor para el rendimiento accionario (Divided Government and Stock Returns, T. Papamichalis et.al.)
En un sentido opuesto, los que apuntarían a ser castigados son: las energías renovables, salud y farmacia, el Private Equity, las criptomonedas y el petróleo (recuerde, este es un escenario teórico, para que usted saque sus propias conclusiones). Mire entonces a los grandes bancos, proveedores del mundo crypto, en petroleras las del mundillo del upstream, private equity, hospitales, etc. Otros activos: Cryptos, Dólar, deuda de alto rendimiento, empresas muy pequeñas cíclicas, tasas cortas.
Si Trump pierde la mayoría en las dos Cámaras, podría llegar a irle bien a los Bonos del Tesoro y el oro, infraestructura y materiales (los Demócratas no se opondrían a proyectos de este tipo, siempre que se respeten los parámetros de la ecología), petróleo y las criptomonedas (que muestran cierta correlación con el comportamiento del mercado accionario).
Por este lado tenemos a favor acciones extranjeras, mineras y minerales, consumo masivo, algunas empresas de farma y biotecnología y cualquier sector que puedan ser fichas de cambio entre los partidos. En otros activos, a los que vimos antes se agregarían el Franco Suizo y el yen, la plata, algún juego a la volatilidad y eventualmente, el petróleo a corto plazo.
Con un escenario menos optimista, el sector financiero (en especial las empresas a las que podrían apuntar un Congreso Demócrata), defensa y aeroespacial, energías fósiles, salud y farmacéuticas, grandes tecnológicas. Acá tenemos a los grandes bancos y las Fintech, energía fósil, defensa, Cryptos y semiconductores, pudiendo sumar al mercado accionario, el dólar, Cryptos, tasas de largo, bonos chatarra, etc.
En principio, al momento de escribir estas líneas, debería decir que la única incógnita respecto a la elección de noviembre pasa por si los Republicanos retendrán o no el Senado. Pero lo cierto es que el panorama es mucho mas complicado. ¿Qué pasa si Trump consigue antes, que se establezca algo parecido a un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania? ¿Qué pasa si se establece un acuerdo con Irán o se logra una rendición total del régimen, o por el contrario se cierra completamente el estrecho de Ormuz? ¿Qué pasa si los resultados son tan ajustados como en 2020 cuando no fue hasta enero del 21 que supimos quine tendría la mayoría en el Congreso, o como en 2001 basta con que y un Senador da 'el salto' para revertir el control de la Cámara?
No voy a decir que los tiempos que corren son inéditos y no tienen precedente. Orwell nos habló en Animal Farma que los chanchos eran todos iguales, pero algunos eran más iguales que otros. Podemos pensar que todos los procesos electorales -y las reacciones del mercado financiero- tienen cosas que los hacen parecidos, pero algunos se parecen más a sí mismos que a los otros. Tal vez estamos en presencia de uno de estos casos.
'Todos los chanchos son iguales, pero algunos…' La incertidumbre en la política económica para lo que va de la actual administración de Donald Trump no parece tener precedentes. La elección de mediotérmino podría no escapar a esto.
En estos días los directivos del Norges Bank Investment Management le escribieron una carta al Ministro de Finanzas de Noruegarecomendando comenzar a reducir la tenencia en bonos en la cartera de renta fija del Fondo Soberano Noruego, GPFG,el mayor fondo de inversión del mundo con activos por U$D 2.300.000 millones (Black Rock y otros son administradoras de fondos) del 70% al 50%, para proveerlo de la suficiente liquidez como para enfrentar lo que entienden será tiempos de turbulencia a financiera. Esto reduciría su tenencia en treasuries norteamericanos del 34.1% al 21.9%, la de eurobonos del 16.8% al 14.1% e incrementaría la de los Japoneses del 4.6% al 7.4%.
Mas allá de la pésima noticia que esto significa para Scott Bessent, es la primer gran señal sobre que el tiempo que corre y lo que está por venir es tal vez el más parecido a si mismo
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