Aproximadamente a las 14:00 del mismo domingo 6 de septiembre de 2026, la zona comercial de La Alborada, en el norte de Guayaquil, se convirtió en el epicentro de un nuevo atentado al estilo sicariato. El ataque ocurrió en el interior de un conocido restobar situado en la etapa 12 del sector, exactamente en la intersección de la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur y Gabriel Roldós Garcés, un punto céntrico y de alto flujo peatonal y vehicular en la urbe porteña.
A plena luz del día y en un momento de notable afluencia de clientes, sujetos fuertemente armados irrumpieron en el local. Los agresores avanzaron directamente hacia las mesas del fondo del establecimiento y abrieron fuego de manera indiscriminada contra un grupo específico de comensales.
La ráfaga de proyectiles desató escenas de caos y desesperación tanto dentro del restaurante como en la vía pública adyacente, donde transeúntes y conductores intentaban ponerse a salvo ante el sonido atronador de los disparos de armas cortas y de grueso calibre.
El balance oficial de este sangriento hecho confirmó el fallecimiento de tres hombres en el sitio del suceso y dejó un saldo adicional de cinco personas heridas, las cuales fueron trasladadas por paramédicos del servicio de emergencias hacia distintas casas de salud de la ciudad.
Horas más tarde, tras la recopilación de testimonios y la revisión de las cámaras del sistema de videovigilancia de la zona, efectivos de la Policía Nacional ejecutaron un operativo de persecución que permitió la detención de dos presuntos sospechosos (un hombre y una mujer). Las unidades de inteligencia policial orientan la hipótesis principal del caso hacia una disputa territorial violenta por el control de zonas de microtráfico y extorsión entre las organizaciones delictivas conocidas como Los Tiguerones y Los Lagartos.
En el plano estadístico nacional, según cifras oficiales del Ministerio del Interior y la Policía Nacional del Ecuador, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026 se registraron un total de 4.882 homicidios intencionales en el territorio ecuatoriano. Esto representa una reducción cercana al 7,8% en comparación con el mismo período del año 2025, cuando se contabilizaron 5.295 muertes violentas. Pese a este leve descenso de casos respecto al récord histórico alcanzado el año anterior, el año 2026 se sitúa como el segundo período con mayor nivel de homicidios registrado en la historia reciente del país.
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