Sabrent es un habitual del sector de las SSD pero también ofrece un variado catálogo de accesorios de todo tipo, incluidas cajas para esas SSD, disipadores, adaptadores o carga. En esto último ha lanzado recientemente una nueva versión de la estación de carga Voltik, con un diseño mejorado, incluyendo múltiples puertos USB-A y USB-C con una potencia total de 252 W. Sabrent Voltik 252 W Desembalado y uso
El Voltik llega en una caja negra, con información sobre su vataje máximo de 252 W, y las conexiones de que dispone en los laterales. En la contraportada hay información sobre sus modos de funcionamiento. Al abrir la caja se puede ver la la estación de carga, un cable de alimentación C7 de dos clavijas, un soporte y tornillos para colgarla en la pared y la documentación.
Es un bloque compacto, de 116.1 mm × 74.7 mm × 52.1 mm. Pesa 950 g, bastante para lo que ocupa, aunque eso juega a su favor porque no se arrastra por la mesa al tirar de los cables, también en parte gracias a incluir gomas antideslizantes.
En los laterales tiene dos zonas de ventilación, porque no se refrigera de forma pasiva, sino con un ventilador controlado por temperatura. En la parte inferior está la entrada de corriente C8, y también incluye unas guías para colgarlo en la pared con el soporte que trae, o para pegarlo debajo de la mesa. Lleva además una ranura Kensington, que en casa pinta poco pero se agradece en una oficina o un aula.
En la parte superior, ligeramente biselada, se reparten los ocho puertos, cuatro USB-C y cuatro USB-A, junto a la pantalla y el botón que la controla, de forma que todo queda a la vista y a mano aunque la estación esté al fondo de la mesa. Los USB-C van etiquetados como C1A, C2A, C1B y C2B, y los USB-A como A1A, A2A, A1B y A2B, y esa nomenclatura tiene su motivo, porque los puertos se agrupan en dos bloques, A y B, cada uno con su propio presupuesto de potencia. Los USB-C son los que hacen el trabajo pesado, porque cada uno puede llegar a los 100 W, aunque sin superar el máximo que he dicho del cargador, mientras que los USB-A se quedan en 18 W cada uno.
Lo interesante es cómo reparte esos 252 W. Los USB-C van emparejados y cada pareja entrega hasta 125 W entre sus dos puertos, así que con los cuatro ocupados cada uno se queda en 62.5 W. Los USB-A también van por parejas, con 36 W para cada una. Con los ocho puertos ocupados a la vez, Sabrent garantiza un mínimo de 45 W en cada USB-C y 18 W en cada USB-A, y el reparto se rehace solo cada vez que se conecta o desconecta un dispositivo.
Es compatible con PD 3.0, PPS, Quick Charge, AFC, Apple de 2.4 A y BC 1.2, con salidas por USB-C de 5 V, 9 V, 12 V y 15 V a 3 A, y de 20 V a 5 A para llegar a los 100 W, mientras que los USB-A se quedan en 5 V a 3 A, 9 V a 2 A y 12 V a 1.5 A. El PPS llega hasta los 21 V, aunque que un móvil lo aproveche al máximo depende del fabricante y del cable. Lo que no tiene es el rango extendido de PD, el de 140, 180 o 240 W, así que a un portátil para jugar potente lo cargará y lo aguantará en reposo, pero no sustituye a su fuente original a plena carga. La entrada admite de 100 a 240 V a 50 o 60 Hz, así que sirve en cualquier país cambiando el cable C7. Tiene certificación UL y las protecciones habituales frente a sobrecarga, sobrecorriente, sobrecalentamiento y cortocircuito, además de tres años de garantía si se registra el producto.
La pantalla LCD a color es lo que lo separa de un cargador cualquiera, porque muestra de un vistazo los vatios que está entregando cada uno de los ocho puertos. Con una pulsación del botón se pasa al detalle de cada puerto, con su voltaje, amperaje, temperatura y tiempo de carga; con una pulsación larga se apaga la pantalla sin interrumpir la carga, y con una doble pulsación se gira la orientación, útil si se acaba colgado en la pared. Si se deja quieta, vuelve sola a la pantalla principal a los dos minutos.
En la práctica la he tenido como fuente única del escritorio, con el portátil en uno de los USB-C, el móvil, una tableta, un par de baterías externas y algún cacharro USB más. Con el portátil trabajando en serio la pantalla marcaba en torno a los 85 W, o los 105 W de pico jugando a Crimson Desert —es un MacBook Pro M5 Max— , los móviles entre 10 y 12 W cada uno, y el total se movía cerca de los 200 W sin inmutarse. Ahí está la gracia del aparato, en quitar de la mesa la fuente del portátil y de todo, y quedarse aun así con siete puertos libres para lo demás.
Lo que sí hay que tener en cuenta es que al conectar o desconectar algo que pide mucha potencia, la estación rehace el reparto y algún puerto puede reiniciarse un instante. En un móvil se nota porque vuelve a salir el icono de carga, y en una batería externa porque actualiza su indicador. Para cargar baterías da igual, pero conviene saberlo si se piensa alimentar algo que funcione solo por USB y sin batería propia, como un mini-PC con alimentación por USB-C, lo que llevaría a que el equipo se apagara. No es un SAI ni lo pretende ser.
Con la temperatura no he tenido queja. En uso normal, mezclando portátil, móviles y otros accesorios pequeños, la carcasa se queda tibia. Cuando se le pide de verdad, en torno a esos 200 W, arranca el ventilador y se oye si la habitación está en completo silencio, aunque no llega a molestar y con un PC al lado no se aprecia. Es el peaje de meter una fuente de 252 W en algo tan pequeño, y prefiero eso a que se cocine.
Un detalle que conviene no pasar por alto es el del cable. Como no incluye ninguno USB-C, hay que poner uno propio, y para los 100 W tiene que ser de 5 A con E-Marker; con uno viejo cualquiera la negociación se queda corta y el portátil carga más despacio. Se ve al momento en la pantalla, que para esto viene muy bien porque de un vistazo se sabe si el problema es el cable o el cargador.
Lo único que echo en falta es un interruptor. El botón solo gobierna la pantalla, así que para dejarla sin corriente hay que desenchufarla o ponerle una regleta con interruptor, algo a tener en cuenta si no se quiere dejar encendida toda la noche. Conclusión
El Voltik hace justo lo que promete, que es quitar de la mesa el bosque de fuentes de alimentación y dejarlo todo en un solo cargador. Sus 252 W dan de sobra para lo que se le pide a un escritorio normal, con el portátil por USB-C llevándose el grueso y, a la vez, móviles, tabletas, baterías externas y los accesorios de USB-A habituales que todo el mundo tiene sobre la mesa.
El reparto dinámico está bien resuelto, porque permite que un único dispositivo aproveche toda la potencia disponible en lugar de trocearla en partes fijas, y la pantalla, que podría haberse quedado en un adorno, es de las cosas que más se agradecen, ya que de un vistazo se sabe si un aparato está cargando como debe y, si no lo hace, si la culpa es del cable.
No incluye ningún cable USB-C, y para los 100 W se necesita uno adecuado. No tiene interruptor de encendido, así que para dejarlo sin corriente hay que desenchufarlo o recurrir a una regleta, lo cual es poco práctico y me resulta curioso que no lo hayan tenido en cuenta. Y al rehacer el reparto algún puerto puede reiniciarse un momento, lo cual da igual cargando baterías pero hay que tenerlo en cuenta con aparatos que funcionen solo por USB.
Lo que es una pena es que no llegue a los 140 W, que es lo que usa de máximo mi MacBook Pro M5 Max, que puede quedarse cerca al jugar teniendo el perfil de máximo rendimiento. Pero claro, teniendo en cuenta el PVPR de 90 euros, no se puede pedir más de lo que ofrece, por la cantidad de cargadores que quita de en medio, y al final resulta una de esas compras que los que nos gusta tener el escritorio lo más despejado posible lo agradecemos una barbaridad. Sabrent Voltik 252 W
(0)Comments