Durante años, hablar de gas natural vehicular (GNV) en el transporte pesado podía parecer una apuesta todavía en construcción. Hoy, para Jaime Aguilar, subgerente de Transporte Pesado de Cálidda, la conversación es distinta. El GNV ya no solo representa una alternativa al diésel: comienza a convertirse en una herramienta para reducir costos, hacer más competitivas las operaciones y avanzar hacia una movilidad con menores emisiones.
Los números ayudan a entender el cambio. En 2022, el parque de vehículos pesados a gas natural en Lima y Callao rondaba las 4,800 unidades. Hoy se acerca a los 11,000 vehículos, más del doble en apenas unos años. Tractos, buses y camiones forman parte de una transición que, según Aguilar, responde a una razón esencial: el combustible está generando valor para quienes viven de mover mercancías y personas.
El argumento económico es directo. El gas natural permite un ahorro de hasta un 60% frente al diésel en el costo del combustible. Y ese diferencial adquiere mayor relevancia cuando se considera que el combustible puede representar cerca de la… Puede leer la nota en nuestra edición Energiminas 129 aquí.
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