La tradición del aperitivo italiano encuentra nuevos sabores en Colombia: combinaciones sencillas para compartir, conversar y disfrutar alrededor de la mesa.
Hay planes que no necesitan demasiada producción para convertirse en un buen recuerdo. Una mesa, algo rico para picar, música, una buena conversación y un Aperol Spritz bien servido pueden ser suficientes para celebrar a quienes hacen que la vida se sienta un poquito mejor.
Y tiene sentido que la comida esté en el centro de la celebración. Según una encuesta de FENALCO sobre Amor y Amistad 2025, el 19% de los colombianos señaló las invitaciones a comer como una de sus principales opciones para celebrar esta fecha, confirmando que, cuando se trata de compartir, sentarse juntos a la mesa sigue siendo uno de los planes favoritos.
En ese mood encaja naturalmente el Aperol Spritz, el clásico italiano que convirtió el aperitivo en todo un ritual para disfrutar sin afán. Su característico color naranja, sus notas cítricas y herbales y ese equilibrio entre lo dulce y lo amargo lo hacen una opción refrescante para acompañar diferentes tipos de comida y, sobre todo, diferentes tipos de planes.
En Italia, el aperitivo nació como un momento para hacer una pausa, encontrarse con amigos y disfrutar de pequeños bocados antes de la comida. En el Veneto, esta tradición suele acompañarse con cicchetti, pequeñas preparaciones pensadas justamente para compartir mientras la conversación fluye.
Para celebrar Amor y Amistad en Colombia no hace falta replicar una mesa italiana al pie de la letra. La gracia está en llevar ese espíritu a nuestros propios sabores y armar una mesa sin demasiadas reglas.
Aquí van algunas ideas para hacerlo:
1 . Una tabla de quesos para quedarse conversando
Quesos suaves y semimaduros, uvas, fresas, uchuvas, aceitunas y algo crujiente. Es de esas opciones que prácticamente se arman solas y permiten que cada persona vaya picando lo que quiera.
El perfil fresco y ligeramente amargo del Aperol Spritz aporta un contraste interesante frente a los sabores salados y cremosos de una tabla de quesos.
2 . Empanadas: porque el plan también puede ser muy colombiano
¿Quién dijo que para celebrar había que complicarse?
Unas buenas empanadas pequeñas, acompañadas de ají o alguna salsa para compartir, pueden convertirse en el snack protagonista de la tarde. La textura crujiente y los sabores intensos funcionan especialmente bien dentro de un plan informal, donde la idea es comer, brindar y seguir conversando.
3 . Crostini: Italia, pero con sabor local
Pan tostado, queso crema, tomate, aguacate, jamón serrano o incluso un poco de hogao. La idea es tomar el clásico formato italiano y darle un giro colombiano.
Además, los pequeños bocados tienen algo que funciona muy bien para Amor y Amistad: nadie tiene que sentarse a una cena formal para disfrutar de algo rico.
4 . Embutidos, aceitunas y algo crujiente
Si la idea es recibir amigos en casa, una tabla de salami, jamón, chorizo, quesos, aceitunas y panes puede ser la solución más fácil.
De hecho, los embutidos, quesos frescos, aceitunas y snacks salados forman parte de los acompañamientos tradicionalmente asociados al aperitivo con Aperol Spritz.
5 . Chips de plátano para darle el toque colombiano
Y si hay un snack que no necesita demasiada presentación, es el plátano.
Servir chips de plátano con guacamole, hummus o alguna salsa para compartir es una manera sencilla de llevar el concepto de aperitivo a una mesa colombiana. Lo importante no es seguir una receta exacta, sino crear una combinación de sabores y texturas que invite a seguir picando.
El mejor maridaje no está en la mesa
Al final, Amor y Amistad no necesita grandes planes. Puede ser una cena con amigos, una tarde improvisada en casa o ese encuentro que empezó con un 'nos tomamos algo' y terminó varias horas después.
Eso es justamente lo que hace especial al aperitivo italiano: más que una bebida o un plato específico, es un momento para bajar el ritmo, encontrarse y disfrutar de la compañía.
Y ahí está el verdadero maridaje de un Aperol Spritz: una mesa llena de cosas ricas, una copa naranja en la mano y personas con las que siempre vale la pena quedarse un rato más.
Porque hay sabores que combinan bien. Pero cuando se comparten, saben todavía mejor.
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