Desde hace semanas, la relación entre la Cancillería y el Ministerio de Defensa venía acumulando desencuentros públicos. Pero el último capítulo llevó al ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, a contactar directamente a su par de Defensa, Fernando Barros.
De acuerdo con quienes conocieron el intercambio, Pérez Mackenna le cuestionó a Barros que interviniera públicamente en asuntos que, a su juicio, correspondían a la Cancillería . El punto que buscó instalar el titular de Relaciones Exteriores, según esas mismas fuentes, es que ambos secretarios de Estado pueden tener aproximaciones distintas, pero requieren una coordinación común.
En el entorno de Barros, en todo caso, recalcan que las conversaciones entre los dos han sido habituales y que forma para de la coordinación que han tenido desde el inicio de la administración de José Antonio Kast.
Lo cierto es que han existido varios episodios que los han puesto en veredas distintas. El asunto más reciente que tensionó esa relación fue el cambio al decreto 457 sobre el Estrecho de Magallanes, que suprime la postura argentina sobre que es un 'espacio compartido'. Barros señaló públicamente que autoridades argentinas le habían transmitido que la modificación del decreto estaba 'para la firma' del Presidente Javier Milei, quien visitó La Moneda la semana pasada.
En el entorno del canciller resienten que esta intervención subió el precio a la discusión sobre anular el decreto argentino justo ad portas de la visita de Javier Milei. Una materia que ya estaba siendo manejada bajo cuerdas por el Ministerio de Relaciones Exteriores y que, creen, con las declaraciones del titular de Defensa, se enfocó en exceso la atención en ese hito.
El malestar del canciller se produjo también a raíz de otros episodios protagonizados por Barros. Entre ellos estuvo su intervención a propósito del alza de los aranceles estadounidenses a Chile, cuando sostuvo que 'parece muy injusto y genera dudas en la cercanía y confiabilidad de la relación'.
Una declaración que abrió un flanco comunicacional para el gobierno en medio de las gestiones diplomáticas para abordar las nuevas tarifas.
Días después, el ministro volvió a marcar un punto de distancia con Washington. En el marco de una reunión de ministros de Defensa de América Latina, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, había instado a los países de la región a elevar su gasto militar, sumarse a operaciones conjuntas contra el narcotráfico y abandonar la Corte Penal Internacional.
Barros respondió que las decisiones sobre el presupuesto de Defensa corresponden a cada país y, consultado por el planteamiento de Estados Unidos de 'revivir' la Doctrina Monroe -o 'Donroe', como se le conoce actualmente, en alusión a Donald Trump-, afirmó: 'Desde el punto de vista de Chile, nosotros no somos el patio trasero de ningún país'.
En Defensa, en todo caso, desdramatizan las diferencias con Relaciones Exteriores y descartan que Barros esté actuando de manera descoordinada. Según transmiten desde el entorno del ministro, sus intervenciones públicas han estado circunscritas a materias que son de interés y competencia de su cartera. En esa línea, plantean que asuntos como la seguridad interior, la integridad nacional o las posiciones expresadas en reuniones internacionales de ministros de Defensa forman parte de su ámbito de acción.
Desde el entorno de Barros también recalcan que el ministro ha mantenido una comunicación permanente con Pérez Mackenna, incluso desde antes del 11 de marzo, y que ambos tienen una buena relación. De hecho, confirman que el domingo se reunieron como parte de un proceso de coordinación que se viene desarrollando desde hace seis meses para abordar conjuntamente el análisis de la contingencia .
La lectura que transmiten sus cercanos es que los ripios que enfrenta Cancillería no deben atribuirse a las intervenciones de Barros. El ministro, sostienen las mismas versiones, ha resentido que se intente instalarlo como responsable de los problemas de coordinación de un supuesto enfrentamiento entre ambas carteras.
El episodio entre ambos secretarios de Estado ocurre, además, en un momento particularmente complejo para Pérez Mackenna. El canciller deberá enfrentar el próximo 28 de septiembre una interpelación en la Cámara de Diputados impulsada por la oposición, instancia que tendrá lugar pocos días después del primer viaje del Presidente José Antonio Kast a Naciones Unidas y que se entrecruzará con los preparativos de dicha visita a Estados Unidos.
La preparación para esa jornada ya comenzó. En el entorno de Pérez Mackenna señalan ya se inició el trabajo específico para la interpelación y que el ministro está abordando el diseño de sus respuestas junto a su equipo más cercano. El proceso contempla, además, coordinación con La Moneda y apoyo de parlamentarios oficialistas. Esta jornada, de hecho, recibió a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, y al vicepresidente Iván Moreira.
Núñez entregó su respaldo al titular de RR.EE. a la salida: 'Es vital que en esto sepamos que hay una sola voz y que entendamos que hay una sola voz y que es el Presidente de la República quien conduce las relaciones internacionales y exteriores de nuestro país (...). Sin duda son los cancilleres los que hacen de puente y por lo tanto los únicos ministros habilitados para ser el representante del Presidente en esta materia. Esa claridad en el orden que le hemos transmitido al canciller y por lo tanto al gobierno, al Ejecutivo desde otro poder del Estado como es el Congreso Nacional'.
En el gobierno buscan que la instancia no quede planteada únicamente como una ofensiva opositora contra el canciller. La lectura que se ha instalado en su equipo es que la interpelación puede transformarse en una oportunidad para ordenar y exponer los principales avances de la política exterior desplegada durante los primeros meses de la administración Kast.
El propio canciller ha optado por asumir públicamente esa aproximación. Sobre la ofensiva oficialista, aseguró que 'los parlamentarios tienen el legítimo derecho de presentar una interpelación contra un ministro de Estado y nosotros responderemos debidamente a las preguntas que nos hagan'.
El jefe de Relaciones Exteriores buscó poner el acento en su presencia constante ante el Congreso como una señal de apertura al diálogo. 'Nos hemos presentado 11 veces en el Congreso, precisamente en ese esfuerzo de llevar las relaciones internacionales de Chile coordinadamente con los distintos actores del Estado', sostuvo.
Y agregó: 'Podemos tener visiones diferentes en muchos temas, pero la defensa de los intereses de Chile ante el mundo debe ser una sola (...). La política exterior es política de Estado y debe ser un punto de encuentro y no de división'.
Así, Barros, consultado esta mañana por la interpelación a su par del gabinete, afirmó que 'no debemos tenerle susto a una conversación entre el canciller y los parlamentarios'.
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