Una conversación que ahora está en poder de la Fiscalía expone las declaraciones que habría entregado Giovanni San Vicente, señalado por las autoridades como un jefe criminal relacionado con el Tren de Aragua, sobre el supuesto alcance de su organización en Bogotá.
La conversación se habría producido con un agente encubierto de la DEA, quien logró infiltrarse en la estructura criminal y establecer contacto con San Vicente.
¿Qué dice el revelador audio del líder criminal del Tren de Aragua?
En uno de los apartes más reveladores de la llamada, el hombre asegura tener bajo su control buena parte de las actividades ilegales que se desarrollan en la capital.
Todas las pistolas en Bogotá son mías, todo, todo. Todas las ollas son mías. Bogotá me pertenece en su totalidad. No hay una olla ahí que no sea mía.
Esto, según la investigación, deja ver la manera en que el señalado cabecilla describiría su supuesto dominio sobre puntos de venta de droga y armas en diferentes sectores de la ciudad.
Líder del Tren de Aragua asegura ser "amigo" de algunos policías de Bogotá
En otro fragmento de la interceptación, el hombre asegura que tendría contactos dentro de la institución y que algunos uniformados serían cercanos a él.
Los policías son panitas míos en todo lado.
Según el contenido del audio, San Vicente habla de esos supuestos vínculos mientras se refiere a negocios y al pago de actividades relacionadas con su estructura criminal.
Estas afirmaciones forman parte del material que ahora es analizado dentro de la investigación judicial y, por sí solas, no permiten establecer la identidad o participación de funcionarios de la Policía en actividades ilícitas.
"A mi lo que me gusta es matar policías": amenaza del líder del Tren de Aragua
La conversación toma un giro cuando el presunto jefe criminal se refiere a las operaciones de las autoridades contra integrantes del Tren de Aragua.
En ese momento, habría manifestado su intención de comenzar a atacar a policías como respuesta a las capturas de miembros de la organización.
A mí lo que me gusta es matar policías y, sin embargo, nunca he matado policías en Colombia, pero ya lo voy a empezar a implementar.
Pero las afirmaciones más delicadas aparecen cuando habla de su supuesto poder para autorizar homicidios.
Justo en este apartado, asegura que tendría capacidad para determinar el número de personas que serían asesinadas diariamente.
Yo autorizo hasta cinco muertes diarias. Diez muertes diarias. Esas muertes son mías, yo soy el que los mando a matar.
Finalmente, el material de interceptación se suma a los demás elementos recopilados por los investigadores para establecer cómo funcionaría la estructura criminal, cuál sería el papel de sus integrantes y hasta dónde llegaría su capacidad de operación en Bogotá.
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