Un vuelo de Vueling con salida de Barcelona acabó convirtiéndose en una escena inesperada justo antes del despegue. Un pasajero fue obligado a abandonar el avión después de que la tripulación detectara humo en el baño y le acusara de haber fumado en su interior. Entre los pasajeros se encontraba una cordobesa, que presenció de cerca el incidente en una conexión de la misma compañía y con el mismo aeropuerto que la ruta regular de Córdoba.
El suceso ocurrió el pasado domingo en un vuelo con destino a Málaga. Cuando todos los pasajeros se encontraban ya a bordo y el avión se disponía prácticamente a iniciar la salida, según relató la viajera cordobesa que presenció lo sucedido, un hombre entró en el baño situado en la parte trasera del aparato y, poco después, la tripulación recibió un aviso por presencia de humo. Al salir, una de las auxiliares de vuelo le preguntó si había fumado en su interior, algo que el pasajero negó en todo momento. «Le decía que no, que él no había fumado», recuerda la testigo, que se encontraba sentada a escasas filas de distancia.
La Guardia Civil tuvo que sacar al pasajero
La tripulación insistió en que el hombre olía a tabaco y le advirtió de la gravedad de fumar dentro de una aeronave. La situación terminó trasladándose al comandante, que fue quien tomó la decisión de que el pasajero no continuara el viaje. Poco después, según el relato de la testigo, comunicó por megafonía al resto del pasaje que la salida tendría que retrasarse unos minutos debido al incidente y que el viajero sería desembarcado. La Guardia Civil llegó para llevarse al hombre sin que se produjeran más incidentes.
Un avión de Vueling en Barcelona antes de despegar. / V. Currás
Una vez solventado el episodio, que duró algo más de una hora, el vuelo pudo despegar hacia Málaga con normalidad. Sin embargo, la demora inicial apenas terminó repercutiendo en la llegada, ya que la compañía logró recortar los tiempos hasta sufrir apenas un cuarto de hora de retraso.
El incidente quedó así en una anécdota para el resto de viajeros, aunque con una consecuencia mucho más seria para el pasajero que tuvo que quedarse en tierra. Para los cordobeses, la escena tiene además un vínculo cercano, ya que ocurrió a bordo de un avión de Vueling que partía de Barcelona, precisamente la compañía y el aeropuerto que conforman la conexión aérea regular de Córdoba.
Llegada de un avión de Vueling a Córdoba. / Manuel Murillo
Multas de hasta 45.000 euros
Cabe recordar que la conducta, además, puede tener consecuencias económicas importantes. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) incluye expresamente fumar a bordo entre los comportamientos de los denominados pasajeros conflictivos y recuerda que este tipo de actuaciones puede ser sancionado al amparo de la Ley de Seguridad Aérea. Para las infracciones leves, las multas pueden oscilar entre 60 y 45.000 euros, en función de las circunstancias del caso y de la gravedad de la conducta.
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