Santander da la bienvenida a un nuevo hito cultural: el Faro Santander, una transformación emblemática del antiguo edificio del Banco Santander, inaugurado el 4 de septiembre de 2026. Esta joya arquitectónica, diseñada por el renombrado arquitecto David Chipperfield, no solo representa un cambio físico, sino que busca dar luz a una nueva etapa en la vida cultural de la ciudad. Con más de 10,000 metros cuadrados y cerca de 3,000 dedicados a exposiciones, este espacio se aspira a convertirse en un imán cultural, ubicado en una zona que también alberga el Centro Botín, el futuro Museo de Prehistoria y Arqueología (Mupac) y el Archivo Lafuente.
El Faro nace con la misión de revitalizar la colección artística del Banco Santander, que abarca desde maestros clásicos como El Greco, Tiziano, Velázquez y Goya, hasta reconocidos artistas contemporáneos como Chillida y Picasso. La programación inaugural incluye obras de la célebre colección Gelman, que cuenta con piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera y Orozco, y una exhibición de Leonora Carrington, relacionada con su estancia en un sanatorio de Santander.
La inauguración fue un evento significativo, marcado por la presencia del rey Felipe VI, del ministro de Industria y otras autoridades locales. Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, recordó su conexión personal con el edificio y subrayó el objetivo de convertirlo en un museo moderno accesible para toda la comunidad santanderina. Chipperfield enfatizó la idea de abrir un lugar que durante un siglo estuvo cerrado, convirtiéndolo en un espacio de interacción cultural.
El interior del Faro ha sido diseñado para ofrecer una experiencia diversa, desde el espacio Marisma, que acogerá proyectos locales, hasta el Cubo, un tetraedro destinado a exposiciones tecnológicas. El segundo y tercer pisos se centran en exposiciones temporales y programación para la infancia y artística contemporánea, prometiendo un enfoque inclusivo y dinámico para todos los visitantes.
Sin embargo, la inclusión de la colección Gelman no ha estado exenta de controversia. Debido a la protección de varias de estas obras bajo la legislación mexicana, hubo protestas en México cuando se anunció su traslado temporal a Santander. Las autoridades han asegurado que las piezas viajarán por diferentes museos internacionales y regresarán a México en 2028, conforme a acuerdos legales.
El Faro Santander no sólo recupera su valor arquitectónico, sino que se reinventa como un espacio de apertura y encuentro. Este cambio semiótico, de un edificio de puertas cerradas a un centro cultural vibrante, simboliza un compromiso con la comunidad y la cultura. Con este nuevo faro, Santander reafirma su posición como un referente en el panorama artístico contemporáneo.
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