La otra victoria del Mundial: la canasta más solidaria de la Fundación FIBA

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Category: Sports
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La otra victoria del Mundial: la canasta más solidaria de la Fundación FIBA Más de 400 niños y niñas se convierten en protagonistas en la Copa del Mundo FIBA femenina en Berlín a través de Little Champions, una iniciativa que resume la apuesta de Basketball For Good por utilizar el baloncesto como herramienta de inclusión, educación y transformación social. La Copa del Mundo femenina de FIBA que se está disputando en Berlín está siendo un éxito a todos los niveles, dentro y fuera de la cancha. Un cartel de lujo, jugadas espectaculares, máxima emoción, resultados sorprendentes, gradas entregadas y un enorme seguimiento mediático y en redes sociales están volviendo a demostrar el valor y el crecimiento del baloncesto femenino, una de las grandes prioridades estratégicas de FIBA. Mientras las selecciones afrontan ya el camino hacia las medallas, hay quienes pueden presumir de haberse subido antes que nadie a lo más alto del podio. Son los más de 400 niños y niñas que están participando en Berlín en Little Champions, una iniciativa vinculada a la FIBA Foundation y a su ecosistema Basketball For Good, que busca utilizar el baloncesto para generar oportunidades, favorecer la inclusión, educar en valores y contribuir a transformar comunidades. Antes de cada partido, estos niños salen a la cancha junto a algunas de las mejores jugadoras del mundo. Comparten unos minutos con ellas, reciben sus sonrisas, sus palabras y sus choques de manos y, sobre todo, ocupan por un instante el centro de un escenario que normalmente contemplarían desde la grada o desde una pantalla. Las imágenes hablan por sí solas. Como la cara de la siempre expresiva Iyana Martín charlando animadamente con una de las niñas participantes en el programa o Alicia Florez compartiendo confidencias con otra de ellas antes de los partidos de España. Niños y niñas acompañando a las jugadoras de una Copa del Mundo inigualable, pequeños conversando con estrellas internacionales, jugadoras agachándose para hablar con ellos antes del salto inicial. Detalles que impactan en la vida de estos chicos, momentos inolvidables para todos. No hace mucho, las estrellas que hoy juegan en Berlín miraban así a sus referentes. Son momentos aparentemente sencillos, pero resumen perfectamente una filosofía mucho más ambiciosa. Porque el objetivo no es únicamente acercar a estos niños a un gran campeonato. Es demostrar que el baloncesto puede servir para mucho más que competir. Ahí es donde comienza realmente Basketball For Good. El baloncesto como herramienta de cambio La FIBA Foundation es el brazo de impacto social y legado de FIBA. A través de Basketball For Good utiliza el baloncesto para empoderar a jóvenes, aumentar la concienciación sobre cuestiones sociales y contribuir a construir comunidades más saludables y resilientes. Su trabajo se articula principalmente alrededor de tres grandes áreas: Youth Leadership, Mini Basketball y Community Impact. La filosofía parte de una idea sencilla: una cancha puede servir para aprender a jugar al baloncesto, pero también para desarrollar liderazgo, generar confianza, fomentar hábitos saludables, promover la igualdad o favorecer la inclusión. Si la competición que se disputa estos días en Berlín decidirá qué selección se lleva el oro, Basketball For Good busca otro tipo de victoria: que el impacto de un gran campeonato permanezca también cuando se apagan las luces del pabellón. Y los números ayudan a dimensionar esa ambición. Según el Basketball For Good Impact Report 2025, las iniciativas de la Fundación alcanzaron el pasado año a más de 376.000 jóvenes y líderes comunitarios en 127 países de los cinco continentes, mientras más de 830 agentes de cambio recibieron apoyo dentro de una red global que sigue creciendo. Pero más que la dimensión de las cifras, lo que explica realmente el proyecto es la diversidad de las historias que existen detrás de ellas. De una cancha a una comunidad En Rwanda, por ejemplo, la iniciativa Dream Dribblers, liderada por Fatuma Mukamugema, trabajó con 150 niñas utilizando el baloncesto para promover la salud, el bienestar y la igualdad de género, además de reforzar la confianza y desarrollar capacidades de liderazgo. En el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, Refugee Hoop for Hope utilizó el deporte para ofrecer a jóvenes refugiados un espacio de aprendizaje, convivencia y evasión frente a las dificultades de su vida cotidiana. Y en Bhutan, el proyecto Hearing through Hoops formó entrenadores para trabajar con niños sordos y con dificultades auditivas, muchos de los cuales pudieron vivir allí su primera experiencia con el baloncesto. Son programas diferentes, desarrollados en países completamente distintos, pero todos responden a un mismo principio: utilizar un lenguaje universal como el deporte para afrontar problemas concretos de cada comunidad. La propia FIBA Foundation define Basketball For Good como una herramienta para abordar cuestiones relacionadas con la salud, la educación, la igualdad, la resolución de conflictos o el medioambiente. Proyectos nacidos desde las propias comunidades Una de las plataformas más consolidadas de la Fundación es Propose a Project, que permite apoyar iniciativas impulsadas desde el ámbito local. En 2025 recibió 332 solicitudes y apoyó 73 proyectos, distribuyendo más de 100.000 dólares en financiación a iniciativas de base. El objetivo no es imponer un modelo idéntico en todos los países, sino respaldar a organizaciones, federaciones y líderes que conocen los problemas de sus propias comunidades y utilizan el baloncesto como parte de la respuesta. Ese enfoque permite que Basketball For Good pueda adoptar formas muy distintas dependiendo del lugar en el que se desarrolla. En algunas comunidades el desafío puede ser la igualdad de género. En otras, la salud. En otras, la integración de personas con discapacidad, la educación o la cohesión social. El baloncesto actúa entonces como punto de encuentro… y en 2026 esta iniciativa ha recibido un 20% de proyectos dejando claro el alto impacto e interés de este programa que busca expandir su radio de actuación. Formar a quienes pueden multiplicar el impacto Otra pieza fundamental del modelo son los Youth Leaders. La Fundación no pretende limitarse a organizar actividades puntuales, sino formar a jóvenes capaces de diseñar y desarrollar después sus propios proyectos sociales dentro de sus comunidades. En 2025, los Youth Leaders impulsaron iniciativas relacionadas con educación para la salud, igualdad de género e inclusión de personas con discapacidad en África, América, Europa y Oceanía. La lógica es multiplicadora: quien recibe formación y herramientas puede convertirse posteriormente en mentor, entrenador, organizador o impulsor de nuevas iniciativas. Esa voluntad de extender el modelo está también detrás del Basketball For Good Playbook, una guía disponible en inglés, francés y español que ofrece recursos y ejemplos prácticos para incorporar el aprendizaje de cuestiones sociales a actividades de baloncesto. El impacto social entra también en los grandes campeonatos Una de las evoluciones más significativas de Basketball For Good está siendo precisamente su creciente integración dentro de las grandes competiciones de FIBA. En 2025 se realizaron 21 activaciones vinculadas a campeonatos continentales y competiciones de formación: 13 en eventos continentales y ocho en torneos juveniles, implicando a más de 1.000 personas en actividades relacionadas con igualdad de género, inclusión, salud, bienestar y acción climática. La idea es sencilla: que un gran campeonato no deje únicamente un campeón, unas estadísticas, grandes audiencias o unas gradas llenas. También puede dejar algo en la comunidad que lo acoge. Ese mismo planteamiento se extiende al World Basketball Day, reconocido por Naciones Unidas y celebrado cada 21 de diciembre. En 2025, 43 festivales de Basketball For Good se organizaron en 33 países de cinco continentes y reunieron a más de 5.700 participantes. Mucho más que acompañar a una jugadora Por eso los niños que estos días entran en la pista de Berlín junto a las estrellas del Mundial son mucho más que una bonita imagen previa al partido. Durante unos minutos comparten el mismo espacio que las jugadoras que admiran. Reciben su atención, sus sonrisas, sus palabras y sus gestos de complicidad. Para muchos será un recuerdo que permanecerá durante años. Pero para Basketball For Good, la fotografía es solo el principio. El verdadero objetivo está en lo que puede suceder después: que un niño descubra un deporte, que una niña encuentre un espacio donde sentirse incluida, que un joven desarrolle la confianza suficiente para convertirse en líder dentro de su comunidad o que una cancha se transforme en un lugar donde personas de orígenes diferentes encuentren algo que compartir. En Berlín, como en cientos de proyectos repartidos por todo el mundo, el baloncesto sigue siendo el protagonista. Solo que esta vez, el resultado más importante no aparece en el marcador. Porque en un Mundial lleno de triples, asistencias, grandes actuaciones y partidos inolvidables, hay una canasta que no suma dos ni tres puntos.Es la que consigue que alguien se sienta parte del juego. Esa es la canasta más solidaria de la Fundación FIBA. Y también una de las que más vale.

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