Los falsos cirujanos señalados de operar mientras sus pacientes gritaban de dolor: esta es la pareja de Cedritos detrás de 259 víctimas en Bogotá

Los falsos cirujanos señalados de operar mientras sus pacientes gritaban de dolor: esta es la pareja de Cedritos detrás de 259 víctimas en Bogotá
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Category: Politics
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En la tarde del 4 de septiembre, ante el Juzgado 22 Penal Municipal con función de Control de Garantías de Bogotá, la fiscal empezó a reconstruir una historia sin precedentes que se erigió detrás de diplomas, quirófanos y promociones de cirugías estéticas. Frente a ella estaban Ruth Verónica Lengua Jaramillo y Esteban Felipe Henao, ambos de 34 años. Ella nació en Cúcuta; él, en Bogotá. Convivían en unión libre y residían en un conjunto residencial, en Cedritos, norte de la capital. Ambos tenían nivel educativo de bachillerato. De Lengua se registró profesión u oficio desconocido; de Henao, que no tenía profesión. Ninguno, sostuvo la Fiscalía, había estudiado medicina. El primer rastro apareció mucho antes de las cirugías investigadas. El 30 de noviembre de 2016, Henao habría obtenido un diploma y un acta de grado que lo acreditaban falsamente como médico de la Pontificia Universidad Javeriana. Después apareció una certificación según la cual había cumplido el servicio social obligatorio rural entre 2016 y 2017 en el Hospital San Francisco de Asís de Guapi, Cauca. La investigación encontraría varias inconsistencias en ese documento. El 3 de octubre de 2017, Lengua habría obtenido un diploma y un acta de grado falsos de la Universidad El Bosque. También tenía una supuesta tarjeta de talento humano en salud que el Colegio Médico Colombiano aseguró no haber expedido. Durante años, esos documentos hicieron parte de la apariencia profesional que, según la Fiscalía, ambos construyeron. El punto de quiebre llegó en 2025, cuando intentaron obtener tarjeta profesional e inscripción en el Rethus. Antes de aprobar el trámite, el Colegio Médico verificó los títulos. El 25 de abril de 2025, la Javeriana respondió que Henao no figuraba en sus registros, no había sido estudiante y nunca había recibido allí el título de médico. La Secretaría de Salud del Cauca encontró otra pieza: la resolución usada para acreditar el rural correspondía al nombramiento de un docente, la firma no coincidía y el hospital citado estaba cerrado desde 2006. El trámite de Henao fue rechazado el 25 de septiembre. Aparecer en el Rethus habría permitido que cualquier paciente consultara el registro público y encontrara una supuesta acreditación para ejercer medicina. Con Lengua ocurrió algo similar. El 27 de noviembre de 2025, la Universidad El Bosque certificó que no figuraba entre sus egresados y que el diploma presentado difería del modelo institucional. Su solicitud fue rechazada el 9 de diciembre. El Colegio Médico Colombiano y la Universidad El Bosque denunciaron los hechos. En la Unidad de Falsedades de la Fiscalía comenzaron a juntarse documentos, verificaciones y entrevistas. Entonces surgió la pregunta decisiva: ¿para qué habían usado esos títulos? La respuesta llevó la pesquisa varios años atrás. La Fiscalía sostiene que, desde finales de 2021, Lengua se presentaba como cirujana plástica y realizaba procedimientos invasivos sin formación médica ni habilitación sanitaria. Henao ya acudía a los quirófanos desde 2022. La primera cirugía practicada directamente por él que la investigación ha documentado es de 2023. Desde entonces, ambos se presentaban como cirujanos plásticos. Uno de los principales escenarios fue la clínica Samadhi, en Pasadena. Tenía varios pisos, dos quirófanos, camillas, trabajadores y diplomas colgados en las paredes. La fiscal describió aquella puesta en escena como un 'teatro' para generar confianza. Las redes sociales funcionaban como vitrina. Allí ofrecían liposucciones, lipólisis láser, transferencias de grasa, lipopapadas, marcaciones abdominales y rinoplastias, acompañadas de descuentos, fajas y masajes posoperatorios. Cuando Samadhi cerró, la actividad habría continuado con quirófanos alquilados en otros puntos de Bogotá, entre ellos Intercirugías, Clínica Rivas, Torre Empresarial Pacífico y Clínica El Prado. La Fiscalía también ubicó víctimas en Medellín. Las jornadas tenían un rasgo que se repitió en los relatos: varias pacientes eran citadas a las dos, tres, cuatro o cinco de la mañana. Al reconstruir lo ocurrido dentro de esos quirófanos, la audiencia cambió de tono. Una mujer contó que recuperó la conciencia durante una lipólisis y sintió la cánula atravesando su cuerpo. 'Era un dolor insoportable. Sentí como si me hubieran quemado', relató. Cuando gritó, aseguró, la sujetaron de manos y pies. Su relato continuó: 'Me introdujeron a la fuerza un trapo blanco en la boca para que no pudiera seguir gritando'. Dijo que al terminar la despertaban con cachetadas y que quedó con asimetría corporal y dolor crónico. Otra paciente declaró que despertó durante una lipólisis practicada en varias zonas. 'Para mí era como si me hubieran dado puñaladas'. Aseguró que suplicó que pararan y que le introdujeron una cobija o una gasa en la boca para silenciarla. Una tercera víctima sostuvo que la sedación no fue efectiva y permaneció consciente mientras Henao introducía una cánula en su abdomen. 'Sentí todo, fue el peor dolor de mi vida'. Según su versión, una enfermera la inmovilizó mientras pedía que se detuvieran. Después aparecieron infecciones, sangrados, masas, asimetrías, dolor persistente y afectaciones psicológicas. La Fiscalía aclaró que las lesiones personales aún no hacen parte de la imputación porque varias víctimas están pendientes de valoración por Medicina Legal. La pesquisa reveló además personas dedicadas a administración, recepción, enfermería, recuperación y finanzas. Con el tiempo, explicó la fiscal, el esquema se sofisticó. Primero habrían trabajado con anestesia local y sedantes. Después aparecieron anestesiólogos inscritos en el Rethus y médicos acreditados que en algunos casos figuraban en historias clínicas. La Fiscalía preservó publicaciones con ofertas en España y Estados Unidos. Cuando surgían complicaciones, varias mujeres dijeron que dejaron de recibir respuestas o recibieron medicamentos que no resolvían sus problemas. Algunas solo supieron después, al buscar ayuda, que quienes las habían intervenido no eran cirujanos acreditados. Para la audiencia, la Fiscalía había identificado 259 posibles víctimas y escuchado a 59. Muchas terminaron encontrándose en un grupo de WhatsApp llamado 'Justicia en mi cuerpo', donde comenzaron a descubrir historias similares. El rastreo económico mostró otra dimensión del expediente: los pagos documentados de 59 personas superaron los 568 millones de pesos, entre efectivo, consignaciones y transferencias. La investigación también ubicó nombres usados por la estructura, entre ellos Fabricando Princesas. El caso culminó con la captura de Henao y Lengua en Usaquén por servidores del CTI, con apoyo del Gaula Militar. Fueron incautados diplomas, dinero y elementos usados en los procedimientos. Ambos aceptaron cargos, según su responsabilidad individual, por concierto para delinquir, estafa en modalidad de masa, falsedad material en documento público y fraude procesal. CAROL MALAVER SUBEDITORA BOGOTÁ Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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