Los lápices y el boleto

Los lápices y el boleto
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Category: Politics
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Entre el 8 y el 21 de septiembre de 1976, diez jóvenes de entre 16 y 18 años, cuatro mujeres y seis varones, fueron secuestrados/as en la ciudad de La Plata, en un operativo recordado como la Noche de los Lápices. Seis de ellos/as continúan desaparecidos/as y todos/as eran parte del movimiento estudiantil secundario de la ciudad que, en el ya difícil septiembre de 1975, había obtenido el 'boleto estudiantil'. La mayoría militaba en otros espacios, entre los que se destaca la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Al revisar los 'largos años sesenta' argentinos –ciclo histórico y cultural que excede la década calendario y se extiende entre 1955 y 1976– suele señalarse un amplio proceso de activación y radicalización política. En lo que aquí respecta, reconocemos tres etapas claves: la abierta por la dictadura militar que tomó el poder en 1966; el ciclo de protesta inaugurado por el Cordobazo y las insurrecciones populares de 1969 y el retorno de la democracia y del peronismo, entre 1973 y 1976, luego de 18 años de proscripción. El gobierno de Héctor Cámpora asumió signado por expectativas de cambio radical que apenas duraron un mes y medio. Tras esta 'primavera democrática', fue reemplazado por Perón, que encabezó un sinuoso proceso de derechización, potenciado tras su muerte en julio de 1974 y que desembocó en el golpe de Estado de 1976. Fueron tres años de una densidad enorme. En el comienzo de la 'primavera' aún muchas cosas se estaban redefiniendo. Y el movimiento estudiantil secundario fue parte de ello: hubo masivas tomas de escuelas para evitar la continuidad de personas vinculadas al régimen militar y se reclamó la anulación del 'Decreto De la Torre', que impedía la actividad política y la organización en las escuelas. Además de los hechos, es importante nombrar los grupos protagonistas. En abril de 1973 se creó la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), a partir de dos grupos peronistas existentes. Con un perfil más político, orientado a articular las demandas del estudiantado medio con la 'lucha por la liberación nacional y/o social' que sostenía Montoneros, la UES tuvo mucha fuerza en todo el país, pero había otros grupos importantes en el movimiento secundario: la Federación Juvenil Comunista (FJC), con una influencia histórica; o la Juventud Guevarista (JG) ligada al Partido Revolucionario de los Trabajadores. Como se dijo, el ciclo de protesta comenzó a declinar en 1974. El repliegue se consolidó a partir de la muerte de Perón y, en el ámbito educativo, con la designación de Oscar Ivanissevich en el Ministerio nacional, iniciando una gestión conservadora y autoritaria que buscó 'extirpar de las instituciones educativas a la subversión'. En paralelo, creció la violencia política paraestatal, los ataques y asesinatos de militantes, funcionarios o intelectuales ejecutados por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y la Concentración Nacional Universitaria (CNU). Esta tuvo especial actuación en la zona del Gran La Plata, inserta en un entramado que incluía a actores y ámbitos del gobierno provincial de Victorio Calabró, a la Policía y las Fuerzas Armadas. Estas dos cosas operaron juntas: las nuevas autoridades designadas por el Ministerio impusieron un régimen de disciplina militarizado que, en muchas escuelas, incluyó la presencia de preceptores armados vinculados a las organizaciones de derecha para 'vigilar', como son conocidos los casos de la CNU en los colegios Nacional y Liceo de La Plata. La militancia pública se volvía cada vez más difícil. Sin embargo, el repliegue se organizó de manera concreta: en 1974 se formó la Coordinadora de Estudiantes Secundarios (CES) con la representation de delegados/as por escuelas que pertenecían a organizaciones como la UES, la JG, la FJC, el Grupo de Estudiantes Socialistas y la Juventud Radical. 1975 Y LAS PROTESTAS EN LAS CALLES PLATENSES La CES fue protagonista de una lucha clave de 1975, año de extrema inestabilidad económica y política, con devaluaciones y masivas protestas contra el plan de Celestino Rodrigo, de corte neoliberal. En La Plata, 1975 comenzó con conflictos salariales en Astilleros Río Santiago, en Propulsora y en empresas de transporte público. Asimismo, el clima político de la ciudad se espesaba con los asesinatos de la CNU de militantes peronistas, de izquierdas, de ámbitos laborales, estatales, fabriles y educativos. Pero todo ello no había desarticulado la protesta. A los conflictos obreros, se sumaba la FULP, con demandas que nos describen la situación: la apertura del Comedor y de los Centros de Estudiantes, dos espacios históricos del movimiento platense que, de forma inédita, estaban cerrados al mismo tiempo. En julio, tuvo lugar una jornada protagonizada por la Comisión Coordinadora de Sindicatos, Comisiones Internas y Delegados en Lucha. Los testimonios reponen masivas movilizaciones que, desde las fábricas de Ensenada, confluyeron en el centro platense con las restantes de la zona y el movimiento estudiantil. Por esos días, el aumento del costo de vida era una consigna central para los y las estudiantes y mientras en la universidad se exigía la apertura del comedor y límites para los alquileres, los colegios se movilizaron por un boleto a mitad de precio. Con delegados/as de Bellas Artes, Nacional, Liceo, los Normales n.° 1, 2 y 3, La Legión, el Industrial y privados como Virgen del Pilar, el movimiento secundario se encontraba en acción por este reclamo, con la CES a la cabeza. Se organizaron petitorios, entrevistas y se trasladó el reclamo a las calles. El 5 de septiembre de 1975, tres mil estudiantes se concentraron en el Ministerio de Obras Públicas y, a pesar de la fuerte represión, a los días circuló la noticia de que el 'boleto secundario' entraba en vigencia. La movilización quedó así grabada en la memoria histórica. El despliegue represivo sobre la ciudad fue crudo en 1975 y 1976, pero la organización se mantuvo. En diciembre de 1975 la CNU había asesinado a Ricardo 'Patulo' Rave, referente de la UES y la CES. Tras el golpe, y como reconstruyen María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, la CES continuó sus reuniones, en otros espacios y con formas 'subterráneas', alertada por la noticia de la supresión del boleto. En septiembre las fuerzas represivas secuestraron a diez jóvenes que habían dirigido ese reclamo, la mayor parte integrantes de la UES, en un escenario urbano marcado por la represión y los operativos para desarticular la militancia armada y no armada. Etiquetado La Noche de los Lápices

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