Agencia AJN.- El Ministerio de Energía de Israel presentó un plan estratégico para garantizar el abastecimiento de combustibles del país hasta 2040 que contempla trasladar las refinerías de petróleo de Bazan, ubicadas en Haifa, hacia el sur de Israel, en lugar de avanzar con su cierre definitivo.
La propuesta contradice una decisión adoptada por el Gobierno en 2022, que establecía el cierre de las refinerías y el fin de la actividad de refinación de petróleo dentro del territorio israelí. El nuevo plan sostiene que depender exclusivamente de productos refinados importados podría representar un riesgo significativo para la seguridad energética nacional durante guerras, conflictos regionales o eventuales crisis internacionales.
El estudio fue elaborado por la consultora BDO a pedido del Ministerio de Energía y plantea una iniciativa denominada 'clear-and-build', que implicaría desmantelar las instalaciones existentes en Haifa y construir una nueva refinería en el sur del país.
La inversión necesaria para llevar adelante el proyecto fue estimada entre 5.000 y 6.000 millones de dólares. La nueva instalación tendría inicialmente una capacidad destinada a garantizar el suministro de combustibles, pero el plan contempla que pueda transformarse progresivamente en una refinería híbrida capaz de producir también combustibles de nueva generación, como combustible de aviación sostenible y biodiésel.
Uno de los principales argumentos de la propuesta está relacionado con la seguridad nacional. Según el estudio, una interrupción prolongada de las importaciones de combustibles refinados podría afectar de manera directa el funcionamiento de sectores esenciales de la economía y de las fuerzas de seguridad. Por ese motivo, el Ministerio considera necesario conservar una capacidad nacional de refinación.
En lugar de destinar fondos públicos a compensar a Bazan por el cierre de sus instalaciones, la propuesta plantea utilizar los ingresos obtenidos a través de impuestos al carbono para financiar el traslado y la construcción de la nueva infraestructura.
El plan no se limita a la refinación. También propone ampliar las reservas estratégicas de combustibles para situaciones de emergencia, modernizar puertos y depósitos de almacenamiento y desarrollar nuevos puntos de entrada para el suministro de combustibles al país.
Estas medidas buscan reducir la vulnerabilidad de Israel frente a posibles interrupciones en las rutas marítimas o en las cadenas internacionales de suministro, especialmente en escenarios de conflicto prolongado.
La iniciativa será ahora analizada por un equipo interministerial, que deberá estudiar también la posibilidad de crear una autoridad específica para el sector de los combustibles. Ese organismo tendría como objetivo supervisar la implementación de la estrategia y coordinar las distintas áreas involucradas en la seguridad energética.
La eventual relocalización de las refinerías representaría un cambio importante en la política energética adoptada por Israel en los últimos años. Mientras la decisión de 2022 apuntaba a abandonar progresivamente la refinación doméstica, el nuevo enfoque considera que mantener una infraestructura nacional de este tipo puede ser estratégico para garantizar la autonomía y la capacidad de respuesta del país ante futuras crisis.
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