El Celta sigue sin conocer la victoria en 5 partidos de Liga y sin conocer la derrota en las tres salidas que ha tenido (Mestalla, Anoeta y Getafe). Una estadística, la primera, difícil de asimilar porque le vuelve a costar un mundo ganar un partido a los de Giráldez. Le sucedió en el arranque de la temporada pasada y en esta también. El otro dato, el de no perder fuera de casa, está siendo una tónica predominante de los últimos meses para un equipo que rentabiliza casi más sus salidas que sus partidos como local. Llegaba el Celta al Coliseum con ganas de mandar y de poder llevarse la victoria. El balón y la posesión eran celestes, pero las ocasiones más peligrosas, en transiciones rápidas, siempre las tuvo el Getafe.
Pero todo cambió en un fallo defensivo a la salida de un córner. Hugo González se confía en el segundo palo; el balón le rebota en su pierna y se va hacia el otro lado del área pequeña. Satriano necesita muy poquito para marcar y lo volvió a demostrar. Metió la puntera y sacó petróleo de un córner mal sacado, pero peor defendido.
Con el 1-0, el Getafe de Bordalás sacó su libro de estilo y fue capaz de someter a un Celta que no dejaba de jugar en horizontal y se metía en laberintos con difícil salida. Circulación lenta, escasa profundidad y poca capacidad de hacer daño. El dominio todavía se incrementó más en la segunda mitad porque el Celta salió con una actitud mucho más dominante. Y fruto de ello llegaron 3-4 ocasiones de gol, aunque no demasiado claras.
Y tuvo que ser a balón parado como lo consiguiera el Celta de Claudio Giráldez. Era el minuto 57 y un balón en saque de esquina extraordinariamente centrado por Hugo González acabó con un remate de cabeza superlativo de Starfelt para empatar el partido. Se ponía el Celta 1-1 y quería dar un paso al frente para conseguir esa ansiada primera victoria. Triunfo que lo tuvo en su cabeza Hugo González con un certero centro de Javi Rueda desde la derecha y remate del valenciano que obligó a Soria a hacer una sensacional parada.
Se quedó con diez el Geta en el 68 por expulsión de Zaid Romero, pero el Celta no fue capaz de concretar esa superioridad. Estiró la posesión hasta el 70%, fue el dominador absoluto del encuentro, llegó hasta la frontal del área sin problema alguno, pero no fue capaz de meter en demasiados aprietos a David Soria. Le está costando a este equipo una barbaridad elaborar las jugadas de ataque.
Los minutos finales se empantanaron y la gestión de Soto Grado de las pérdidas de tiempo fue bastante extraña. De partido de lunes. Permitió a los de Bordalás neutralizar los intentos a la desesperada de poder llevarse los tres puntos del Coliseum por parte de los de Giráldez. Un punto que sabe a poco, pero que le permite al Celta superar a Villarreal y Málaga y no estar empatado con el descenso. Eso sí, los celestes con una bala menos por el partido contra la Real Sociedad adelantado ya a este jueves. Toca pensar en una intensa y compleja semana con Málaga en Balaídos, viaje a Chipre en el estreno de Europa League y recibir al Racing de Santander.
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