Vivir en la Ciudad de Buenos Aires es cada vez más caro y los números oficiales ya lo traducen en montos concretos. Según la última actualización de las canastas porteñas, correspondiente a agosto, una familia tipo compuesta por un matrimonio y dos hijos menores necesitó ingresos por más de $1.651.798 para no ser considerada pobre y por encima de $903.930 para no caer en la indigencia.
El dato más llamativo de la medición es que la línea de indigencia subió más que la inflación: en agosto trepó 2,6%, mientras que el índice de precios porteño avanzó 1,7%. La explicación está en el peso de los alimentos (frutas, pan, azúcar, pescado), que volvieron a encabezar las subas. En julio, esa misma familia necesitaba $880.938 para no ser indigente y en diciembre de 2025, $726.569: en ocho meses el salto fue del 24,4%, contra una inflación acumulada del 21,5%, según los datos del Instituto de Estadística y Censos porteño.
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Dicho en simple: lo que cuesta apenas cubrir la comida básica viene subiendo más rápido que el resto de los gastos, y eso empuja a más hogares hacia abajo en la escala de ingresos, incluso en un contexto de desaceleración general de los precios.
La línea de pobreza, en tanto, subió 2,1% en agosto: pasó de $1.617.871 en julio a $1.651.798 mensuales. Quienes ganan menos que ese monto son pobres por ingresos aunque tengan un trabajo en blanco, porque después de pagar los gastos básicos no les alcanza para sostener a la familia.
Para ser considerada de clase media, la misma familia necesitó $2.603.556 por mes, un 1,7% más que en julio; y si se suma el costo de un alquiler, el umbral trepa a más de $3.900.000 mensuales. Entre la línea de pobreza y la de clase media quedan los sectores que el informe oficial define como 'vulnerables', una franja que también viene creciendo.
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Los cálculos corresponden a una pareja de mujer y varón de 35 años, ambos económicamente activos, propietarios de la vivienda y con dos hijos varones de 9 y 6 años. Pero el 35% de los hogares porteños son inquilinos y para ellos los números reales son todavía más exigentes: en julio un monoambiente promedió $590.349 por mes, un departamento de dos ambientes $796.283 y uno de tres ambientes $1.244.601, de acuerdo con el relevamiento oficial.
El contraste entre bienes y servicios ayuda a entender parte de la presión sobre los bolsillos: en agosto los servicios subieron 1,8% y acumulan un 24% en el año (36,2% interanual), mientras que los bienes aumentaron 1,6% en el mes, 17,2% en lo que va de 2026 y 28,5% interanual.
El último dato oficial de pobreza por ingresos (primer trimestre de 2026) ya mostraba el deterioro: el 21,1% de las personas (651.000) vivían en hogares pobres y el 8,9% (274.000 personas) eran indigentes, una proporción que pasó del 6,2% al 8,9% en la comparación interanual. Según el informe, 'aumentó la población indigente y la vulnerable', mientras se contraen la clase media frágil y la clase media propiamente dicha.
Nota en base a Clarín, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
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