Con 531 radicaciones en agosto, las quiebras en Puerto Rico alcanzaron su nivel más alto para ese mes desde el año 2019, una señal de que las presiones financieras continúan llevando a consumidores y negocios al tribunal federal.
El total fue 12 por ciento mayor que el de agosto de 2025, según datos del Boletín de Puerto Rico divulgados por Luisa García Pelatti de Sin Comillas.
El resultado constituye otro aumento en un indicador que ha mantenido una espiral elevada en los pasados años. La cifra incluye peticiones sometidas por personas y empresas que buscan liquidar activos, reorganizar sus deudas o establecer planes de pago bajo las disposiciones de la Ley federal de Quiebras.
Segundo agosto consecutivo
Las 531 quiebras radicadas en agosto superaron las 474 registradas en el mismo mes del año anterior, con una diferencia de 57 casos.
La comparación histórica resulta relevante porque las quiebras en Puerto Rico han venido mostrando una recuperación sostenida desde los niveles reducidos observados durante los años de pandemia. En agosto de 2024, se reportaron 472 casos, entonces la cifra más alta para ese mes desde 2019 y un aumento de 19.8 por ciento frente a agosto de 2023.
Un año después, el total de 531 casos amplía esa marca reciente y confirma que las peticiones de bancarrota se mantienen por encima de los niveles registrados en los años de menor actividad.
Contexto anual
El comportamiento de agosto se suma a un patrón de crecimiento que se ha reflejado en las cifras anuales. En 2024 se registraron 5,712 quiebras en Puerto Rico -5,375 de personas y 337 de empresas-, un aumento de 28.8 por ciento respecto a 2023, según datos también reseñados por Sin Comillas.
En 2025, el total aumentó nuevamente a 5,939 casos: 5,461 peticiones de personas y 478 de empresas. El incremento anual fue de 4 por ciento y el volumen total fue el más alto desde 2019.
¿Fragilidad financiera?
Las quiebras no son un retrato completo de la economía ni permiten atribuir el aumento a una sola causa. Una radicación puede responder a decisiones de reorganización, a cambios en la disponibilidad de crédito, a litigios, a deudas de larga data o a eventos financieros particulares de una familia o empresa.
No obstante, el aumento sostenido de los casos merece seguimiento porque puede servir como indicador de fragilidad financiera. Cuando una persona o negocio acude a la Ley de Quiebras, usualmente ha agotado o considera insuficientes otras alternativas para manejar sus obligaciones.
El dato también debe analizarse junto con indicadores de morosidad, uso de tarjetas de crédito, tasas de interés, empleo, salarios, inflación y ventas al detal. Ese cruce permitirá precisar si el aumento responde principalmente a una mayor presión sobre los presupuestos familiares, a problemas de liquidez empresarial o a ambos factores.
(0)Comments