El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha visitado este martes la ciudad autónoma de Ceuta. Se trata de la tercera visita que realiza a la misma desde que el pasado 30 y 31 de julio se produjera el asalto masivo al perímetro fronterizo. En su agenda estaba visitar el nuevo CATE (Centro de Acogida Temporal de Extranjeros) provisional habilitado en el polígono industrial de El Tarajal y el puesto fronterizo ubicado en el mismo barrio ceutí.
El máximo responsable de la seguridad en nuestro país quería conocer de primera mano cómo está funcionando el dispositivo desplegado tras el asalto masivo a la ciudad autónoma para recepcionar, identificar y filiar a los miles de inmigrantes -mayores y menores de edad- que permanecen en Ceuta. El Gobierno ha cifrado en varios ocasiones a los mismos en torno a las 6.000 personas, aunque desde la ciudad y los sindicatos policiales elevan esa cifra a los 8.000 inmigrantes.
Tras la visita, Marlaska ha comparecido ante los medios en la Delegación del Gobierno y ha ofrecido los primeros datos sobre el proceso de identificación. Hasta ahora, según ha explicado, se ha filiado tan sólo a unos 1.100 inmigrantes. La cifra contrasta con los miles de personas que permanecen todavía en la ciudad y evidencia las dificultades que está encontrando Interior para completar un proceso que se ha vuelto más complejo tras la actualización de la normativa europea.
El ministro ha explicado que ya no basta con tomar una fotografía y una huella dactilar, como ocurre con la identificación habitual para un DNI. El nuevo sistema obliga a recoger las huellas de todos los dedos e incluso las palmas de las manos. Marlaska ha admitido que este procedimiento requiere más tiempo y hace necesario disponer de un mayor número de efectivos y puestos de trabajo para poder avanzar en la filiación.
En estos momentos hay 25 líneas de trabajo operativas para realizar las filiaciones. Seis de ellas están situadas en el puesto fronterizo de El Tarajal, otras cuatro en las instalaciones de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta y las 15 restantes en el nuevo CATE provisional. Interior trabaja para ampliar estas últimas hasta las 20 líneas, con el objetivo de aumentar la capacidad de identificación y acelerar la gestión de los inmigrantes.
Marlaska también ha anunciado que pretende incrementar los efectivos de la Oficina de Asilo del Ministerio del Interior mediante comisiones de servicio. El ministro ha señalado, sin embargo, que existe un problema para materializar ese refuerzo: encontrar alojamiento para los funcionarios que tendrían que desplazarse a Ceuta. La falta de disponibilidad se ha convertido así en uno de los obstáculos para aumentar los medios humanos destinados a gestionar la situación migratoria.
El ministro ha situado además la seguridad de los ceutíes entre sus principales preocupaciones. Su "preocupación máxima", ha afirmado, es que la población de la ciudad autónoma vuelva a sentirse segura. Marlaska ha reconocido expresamente el sentimiento generado tras lo ocurrido y ha señalado: "Entendemos perfectamente ese sentimiento de inseguridad subjetiva por lo vivido". Una expresión con la que ha descrito la percepción ciudadana tras el asalto.
Marlaska confía en que la situación pueda resolverse antes del próximo 1 de enero, fecha en la que deberá renovarse el mandato de Ángel Víctor Torres como mando único. El ministro ha defendido que no será necesario llegar a esa fecha para mantener el actual dispositivo extraordinario. Su previsión es que la situación de Ceuta haya quedado encauzada antes de que llegue el momento de decidir una nueva prórroga del mando único.
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