El desierto de Atacama, conocido por ser uno de los lugares más áridos del planeta, se prepara para ofrecer un espectáculo natural que atrae cada pocos años a miles de visitantes. Las lluvias excepcionales registradas durante julio y agosto han creado las condiciones perfectas para que esta primavera el llamado desierto florido alcance una extensión y vistosidad pocas veces vista.
Los expertos esperan que el fenómeno, que convierte el paisaje semidesértico en un mosaico de colores con más de 200 especies de flores, pueda cubrir una superficie de hasta 15.000 kilómetros cuadrados. Una buena noticia para los amantes de la naturaleza que ya han empezado a planear sus visitas a la región de Atacama, en el norte de Chile. Un fenómeno que depende de las lluvias
Para que el desierto florido se manifieste, es necesario que se acumulen al menos 15 milímetros de precipitaciones durante los meses fríos. Este año el agua ha llegado a penetrar más de 60 centímetros en algunos sectores, lo que ha permitido que semillas, bulbos y rizomas que llevaban años latentes bajo tierra comiencen a despertar. La combinación de humedad, temperatura y luz solar es clave para que las plantas germinen y florezcan de manera sincronizada.
Las primeras señales ya son visibles. Según la Corporación Nacional Forestal (Conaf), se han detectado plántulas en áreas de Copiapó y Huasco. La previsión es que la floración se generalice a partir de septiembre, aunque en zonas costeras podría alargarse hasta mediados de noviembre. ¿Cuándo y dónde verlo?
Si todo sigue el guion previsto, el máximo esplendor del desierto florido se alcanzará entre la segunda quincena de octubre y mediados de noviembre. Las zonas más privilegiadas serán las comunas de Huasco, Freirina, Vallenar, Caldera, Copiapó y Chañaral. Entre los puntos de interés destacan el Parque Nacional Llanos de Challe, con más de 220 especies catalogadas, y el Parque Nacional Desierto Florido, que abarca 57.000 hectáreas y se divide en los sectores Travesía y Chañarcillo. También merecen la pena la costa de Freirina o el sector de Totoral.
Se espera que esta temporada sea comparable a la histórica de 1997, una de las más intensas que se recuerdan. Sin embargo, desde la Conaf recuerdan que la extensión final dependerá de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas en las próximas semanas. Recomendaciones para visitarlo sin dañarlo
El desierto florido es un ecosistema frágil, por lo que se recomienda transitar solo por los caminos habilitados y evitar pisar las flores o extraer semillas. Está prohibido acceder con vehículos 4×4 fuera de las rutas marcadas, así como encender fogatas o acampar en zonas no autorizadas. Tampoco se permite la entrada de mascotas, ya que pueden alterar el hábitat de especies endémicas.
Para disfrutar de la experiencia con comodidad, los visitantes deben llevar agua suficiente, protector solar, ropa de abrigo para el amanecer y el atardecer, y prismáticos para observar la fauna, como guanacos o aves rapaces. La infraestructura en los parques es mínima, así que conviene ir preparado.
El desierto florido de Atacama se presenta este año como una cita ineludible para quienes quieran contemplar uno de los mayores espectáculos naturales del planeta. Una oportunidad única para ver cómo la vida se abre paso en el lugar más inhóspito, siempre que se haga con respeto y responsabilidad.
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