Según el informe La tributación del ahorro financiero en España, elaborado por el IEE y EFPA España junto a entidades como Santander, Cuatrecasas y KPMG, la tributación efectiva del ahorro alcanza el 22%, frente al 14% de la media de la UE y el 16% de la OCDE.
Esta presión fiscal ayuda a explicar por qué muchas familias mantienen su dinero inmovilizado en cuentas corrientes. El estudio estima que cerca de un billón de euros permanece en productos sin rentabilidad.
El abogado Marín Riaguas asegura que esta realidad se aprecia especialmente en las herencias, donde numerosos ahorradores acumulan patrimonio durante décadas sin diversificar ni planificar sus inversiones. A su juicio, el sistema penaliza sobre todo a las rentas medias, que disponen de menos herramientas para optimizar su fiscalidad que los grandes patrimonios.
España también destaca por aplicar un tipo máximo del 30% a las rentas del ahorro, frente al 18% de media en la UE. Además, los planes de pensiones han perdido atractivo tras limitarse las aportaciones deducibles a 1.500 euros anuales desde 2026, una medida que los asesores financieros consideran prioritaria revisar.
Más allá de la fiscalidad, Marín Riaguas subraya la necesidad de mejorar la educación financiera y la planificación patrimonial. «Una fiscalidad razonable ayudaría, pero ciudadanos que entiendan mejor su dinero ayudarían aún más», concluye.
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