Este viernes lanzamos Aysén Campo Vivo, una de las apuestas más importantes que hemos impulsado para recuperar la capacidad productiva de nuestra región y volver a poner al campo aysenino en una senda de crecimiento. Pero Campo Vivo no es un programa aislado. Es parte de algo mayor: una planificación regional que comienza a transformarse en inversión concreta y que durante los próximos años deberá notarse cada vez más en la vida y en la economía de Aysén. Cuando asumimos dijimos que nuestra región necesitaba volver a crecer. Que no bastaba con administrar recursos, repartir fondos o responder a las urgencias del momento. Había que ordenar prioridades, construir una cartera de inversiones y tomar decisiones pensando no solamente en el próximo presupuesto, sino en los próximos años. Ese trabajo no siempre se ve. Planificar no entrega una fotografía al día siguiente. Formular proyectos, conseguir aprobaciones, coordinar instituciones y asegurar financiamiento toma tiempo. Pero llega un momento en que ese esfuerzo comienza a convertirse en obras, programas, empleos e inversión. Y ese momento está comenzando. Aysén Campo Vivo es una expresión concreta de aquello. Durante meses escuchamos al mundo rural y encontramos problemas que se repiten desde hace años: dificultades de acceso al agua, maquinaria insuficiente, falta de infraestructura productiva, altos costos, dificultades para innovar y una preocupación que para nosotros es especialmente importante: nuestro campo envejece y muchos jóvenes no encuentran las condiciones necesarias para construir allí su proyecto de vida. Frente a esa realidad podíamos seguir haciendo más de lo mismo o cambiar la escala de la respuesta. Elegimos lo segundo. No queremos un campo que simplemente sobreviva de programa en programa. Queremos un campo que produzca más y mejor, que incorpore tecnología, que agregue valor a lo que produce, que genere nuevas actividades económicas y que vuelva a ser atractivo para las nuevas generaciones. Eso requiere recursos. Pero, sobre todo, requiere una dirección clara. Campo Vivo responde a esa lógica y forma parte de una mirada mucho más amplia sobre el desarrollo de Aysén. La misma que estamos impulsando en conectividad, salud, infraestructura, turismo, energía y desarrollo productivo. Estamos dejando atrás una forma de hacer las cosas donde cada iniciativa avanzaba por su propio camino, para construir una región con una hoja de ruta y objetivos compartidos. Porque gobernar no es solamente administrar lo que existe. También es decidir hacia dónde queremos avanzar y comenzar a mover las capacidades y los recursos públicos en esa dirección. Y ahí existe también una definición respecto del futuro de Aysén. Durante demasiado tiempo se instaló la idea de que regiones como la nuestra debían aprender a convivir con la distancia, el aislamiento y las dificultades como si fueran condiciones inevitables. No compartimos esa mirada. La distancia se enfrenta con inversión. La falta de oportunidades, generando actividad económica. Y el despoblamiento rural, creando condiciones para que quedarse, emprender y producir en el territorio vuelva a ser una alternativa real. Después de presentar Campo Vivo recibí un mensaje de jóvenes campesinos agradeciendo la iniciativa. Lo valoré especialmente, pero también lo entendí como una exigencia. Porque ahora debemos demostrar que esto no queda solamente en un anuncio. Los próximos años tienen que mostrar un Aysén diferente: con más inversión ejecutándose, productores creciendo, infraestructura avanzando y jóvenes capaces de encontrar oportunidades donde antes muchas veces solo encontraban dificultades. La planificación comienza a verse. Los recursos empiezan a movilizarse y sus resultados deberán hacerse cada vez más evidentes en el territorio. Ese es finalmente el desafío que nos hemos propuesto: menos discursos sobre el potencial que tiene Aysén y más decisiones concretas para transformar ese potencial en desarrollo, oportunidades y crecimiento. Aysén Campo Vivo es una de esas decisiones.
Y es también una señal de lo que viene.
Marcelo Santana Vargas, Gobernador Regional de Aysén
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