El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló este lunes con el primer ministro británico, Andy Burnham, una semana después de poner públicamente bajo revisión la posición de Washington sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Downing Street confirmó la conversación y detalló los asuntos abordados, aunque evitó cualquier referencia a la disputa entre la Argentina y el Reino Unido.
El contacto adquirió especial relevancia por las declaraciones que Trump realizó el 31 de agosto en la Casa Blanca. Consultado sobre una eventual modificación de la tradicional posición estadounidense respecto de las Malvinas, el mandatario respondió que "siempre" revisa todas las posiciones, sin anunciar una decisión concreta.
Estados Unidos mantuvo durante décadas una posición formal de neutralidad frente a la disputa de soberanía, aunque sostiene una estrecha alianza política y militar con el Reino Unido. Las palabras de Trump abrieron un interrogante sobre la continuidad de esa política y provocaron preocupación en Londres.
La declaración se produjo además en un contexto de diferencias entre Trump y el gobierno británico por la guerra contra Irán y de reclamos del mandatario estadounidense para que los aliados de la OTAN aumenten su gasto en defensa. En la Argentina, las palabras del presidente estadounidense fueron leídas como una posible apertura favorable al reclamo nacional por las islas.
La llamada de este lunes fue el primer contacto directo conocido entre Trump y Burnham desde aquellas declaraciones. Sin embargo, el resumen difundido por Downing Street mencionó la economía, Ucrania y Medio Oriente, pero no consignó que los mandatarios hubieran tratado la cuestión Malvinas.
Según el comunicado británico, Burnham comenzó la conversación deseándole a Trump un feliz Día del Trabajo, que se celebra este lunes en Estados Unidos, y lo felicitó por los últimos datos de empleo norteamericanos.
El primer ministro destacó además lo que describió como señales positivas de crecimiento de la economía británica. Sostuvo que su gobierno estaba generando un clima más positivo en torno al Reino Unido y que había logrado avances, aunque reconoció que todavía quedaba trabajo por hacer.
La conversación avanzó luego sobre las principales crisis internacionales. Sobre Ucrania, Trump y Burnham coincidieron en la necesidad de continuar trabajando para alcanzar un alto el fuego que evite nuevas muertes, según Downing Street.
Burnham reiteró el respaldo británico a Ucrania y a las recientes negociaciones de paz impulsadas por Estados Unidos. La llamada ocurrió después de que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner se reunieran con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en Kiev, tras haber mantenido un encuentro con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú.
Medio Oriente fue otro de los puntos centrales de la conversación. Burnham manifestó el compromiso británico de trabajar por la paz y la seguridad regionales y señaló tres prioridades: avanzar hacia una solución de dos Estados, reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear.
El capítulo tiene además un vínculo con las tensiones recientes entre Washington y Londres. Trump cuestionó la falta de apoyo británico a su ofensiva contra Irán, en el contexto previo a sus declaraciones sobre una eventual revisión de la política estadounidense hacia Malvinas.
El estrecho de Ormuz también adquirió especial importancia por su peso estratégico para el transporte de petróleo y por el impacto del conflicto con Irán sobre el comercio marítimo y los precios internacionales de la energía.
Al finalizar la conversación, Trump y Burnham acordaron mantenerse en contacto y expresaron su intención de volver a hablar próximamente. Downing Street no informó si la disputa por Malvinas formó parte del diálogo privado, pese a que el contacto se produjo una semana después de que Trump pusiera bajo revisión la posición histórica de Washington.
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