El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha advertido este martes de que una parte significativa de la producción ilegal de tabaco se ha desplazado estratégicamente al territorio comunitario, con el objetivo de acortar las rutas del contrabando y aprovechar la escasa cooperación transfronteriza. Este cambio de patrón favorece un negocio ilícito que provoca cada año un agujero de unos 13.000 millones de euros en impuestos que dejan de recaudarse en la UE.
'Si queremos realmente salvaguardar la salud, el bolsillo y la seguridad de los ciudadanos, la Comisión Europea y los Estados miembro deben intensificar sus esfuerzos para luchar sin miedo contra esta actividad delictiva', ha advertido Petri Sarvamaa, miembro del Tribunal de Cuentas de la UE.
En una comparecencia ante los medios, Sarvamaa ha detallado que, con esta nueva forma de operar del crimen organizado, los contrabandistas logran 'acercarse más a los consumidores' y 'explotar las diferencias en la aplicación de la ley y de sanciones a través de la Unión'.
Según el informe presentado este martes por los auditores europeos, el impacto del auge del comercio ilícito de tabaco 'va más allá de perder recaudación de impuestos', ya que también socava las políticas de salud pública al abaratar y facilitar el acceso a estos productos, especialmente entre los jóvenes.
'Alimenta el crimen organizado, financia actividades ilegales y supone competencia desleal para el negocio legítimo', ha concluido el miembro del Tribunal de Cuentas de la UE durante la presentación del documento.
Entre los casos que ilustran el crecimiento de la producción clandestina, los expertos comunitarios citan una gran planta desmantelada en España, donde las fuerzas de seguridad se incautaron de tres millones de cajetillas falsificadas que 'apilados uno a uno alcanzarían una altura cincuenta y seis veces superior a la del monte Everest'.
En este contexto, el Tribunal de Cuentas de la UE reprocha a la Comisión Europea que no disponga de datos sólidos e independientes sobre la magnitud del fraude ni sobre la dimensión real del mercado ilícito de tabaco dentro de la Unión. Las estimaciones externas sitúan, no obstante, en 13.000 millones de euros anuales las pérdidas de recaudación fiscal.
El informe subraya que contar con estadísticas fiables es 'fundamental' para valorar la gravedad del fenómeno y diseñar una respuesta adecuada, y alerta de que las cifras manejadas por Bruselas se basan casi exclusivamente en el volumen de tabaco incautado, sin ofrecer una imagen completa de la producción ilegal.
El documento identifica además como obstáculo clave la falta de armonización entre los Estados miembro y las diferencias normativas, por ejemplo en el control de insumos esenciales, la maquinaria utilizada para fabricar cigarrillos o la regulación de nuevos productos como el tabaco calentado y los cigarrillos electrónicos.
Asimismo, el texto señala que la flexibilidad que otorga la legislación comunitaria a los Estados miembro para aplicar contramedidas genera vacíos en la ejecución que pueden ser aprovechados por las redes criminales, entre otros motivos por las divergencias a la hora de tipificar los delitos y fijar la severidad de las sanciones.
(0)Comments