Alumnos del nivel secundario del Instituto de Educación Austro desarrollaron en Río Gallegos "Puentes de Amor", el proyecto sociocomunitario del Bando Rojo en el marco de los Interbandos 2026. La propuesta buscó generar un espacio de encuentro, recre
Una tarde distinta: estudiantes del bando Rojo del Colegio Austro compartieron "Puentes de Amor"
Alumnos del nivel secundario del Instituto de Educación Austro desarrollaron en Río Gallegos "Puentes de Amor", el proyecto sociocomunitario del Bando Rojo en el marco de los Interbandos 2026. La propuesta buscó generar un espacio de encuentro, recreación y acompañamiento con niños y adolescentes, poniendo el tiempo compartido y la escucha en el centro de la iniciativa.
El Bando Rojo del Instituto de Educación Austro llevó adelante el domingo 6 de septiembre en Río Gallegos "Puentes de Amor", un proyecto sociocomunitario que nació en el marco de los Interbandos 2026 y que tuvo como objetivo transformar una tarde en un espacio de encuentro, juegos, conversación y acompañamiento junto a niños y adolescentes que residen en hogares.
La iniciativa fue impulsada por estudiantes de primero a quinto año del nivel secundario y contó con la aprobación previa del colegio y de SENAF. Según la planificación realizada por los propios alumnos, entre 20 y 25 integrantes del Bando Rojo participarían directamente de la jornada, mientras que el proyecto involucró además a buena parte de los aproximadamente 70 estudiantes que integran el bando.
Melina Fernandez, Martina Baez, Luisana Machuca, Tiago Mendez, Amparo de Maria y Marianela Millacahuin, representantes y capitanes del Bando Rojo, estuvieron entre quienes encabezaron la organización de una propuesta que llevó varias semanas de preparación.
La actividad comenzó alrededor de las 16:00 en el Auditorio de SENAF. La primera parte estuvo destinada a las presentaciones y a distintos juegos rompehielos, pensados para que estudiantes, niños y adolescentes pudieran conocerse de una manera natural y comenzar a compartir sin formalidades.
A partir de allí, los alumnos organizaron actividades diferentes según las edades. Para los más chicos prepararon, entre otras propuestas, un show de títeres, juegos recreativos y espacios vinculados con la creatividad, mientras que con los adolescentes se desarrollaron juegos de cartas y otras alternativas elegidas de acuerdo con sus propios intereses.
También hubo tiempo para propuestas como metegol y ping pong, con una premisa que atravesó toda la jornada: que las actividades no fueran una estructura rígida, sino una excusa para encontrarse, conversar y pasar un buen momento.
Uno de los momentos especialmente preparados fue el denominado "frasco de los deseos", que formó parte tanto de las actividades con niños como de las propuestas destinadas a adolescentes. La intención era habilitar un espacio para expresarse y compartir, siempre dentro de un clima distendido y respetuoso.
Escuchar sin invadir: una de las claves de "Puentes de Amor"
Desde el comienzo, los estudiantes dejaron establecido un criterio fundamental para la jornada: no preguntar a los niños y adolescentes sobre sus historias personales ni sobre los motivos por los que se encuentran residiendo en un hogar.
La propuesta fue exactamente la contraria: conversar sobre música, juegos, gustos, intereses y cuestiones cotidianas, dejando que cada participante decidiera de qué quería hablar. Para los organizadores, acompañar también significaba saber respetar los silencios, los tiempos y la privacidad de cada uno.
Ese punto convierte a "Puentes de Amor" en algo más que una actividad recreativa dentro de los Interbandos. El proyecto fue pensado también como una experiencia educativa para los propios estudiantes del Austro, que buscaban acercarse a otras realidades sociales desde la empatía y el respeto, sin prejuicios ni miradas invasivas.
Entre los objetivos que se propusieron estuvieron generar un espacio seguro y recreativo, favorecer la integración, fortalecer valores como la solidaridad y la cooperación y, al mismo tiempo, entender que una acción comunitaria no necesariamente empieza o termina con una donación.
"Los niños y adolescentes no necesitan solamente cosas", plantearon los estudiantes al fundamentar la iniciativa. Desde esa idea construyeron el proyecto: compartir tiempo, jugar, conversar, escuchar y generar una experiencia que pudiera resultar positiva tanto para quienes participaron de la jornada como para los propios alumnos.
La merienda, las donaciones y una ayuda pensada desde las necesidades reales
El encuentro fue cerrando cerca de las 17:40 con otro de los momentos centrales: una merienda compartida entre alumnos, docentes, niños y adolescentes. Para la ocasión se preparó chocolatada caliente, con participación de estudiantes de quinto año y profesores del Instituto Austro.
La propuesta contó además con el acompañamiento de Panadería Libertad, que realizó una donación para la merienda, sumándose de esa manera a la iniciativa impulsada por los jóvenes.
Pero "Puentes de Amor" había comenzado mucho antes del domingo. Como parte del proyecto, el Bando Rojo organizó también una campaña de donaciones, convocando a comercios, emprendimientos, familias y personas de Río Gallegos que quisieran colaborar.
La búsqueda incluyó juguetes en buen estado, ropa limpia para niños, útiles escolares sin usar, libros, juegos, elementos de higiene y otros insumos de uso cotidiano. También se habilitó la posibilidad de realizar aportes económicos destinados a adquirir otros elementos necesarios y acompañar la organización de la merienda.
Los estudiantes establecieron, sin embargo, que las donaciones debían responder a necesidades concretas previamente consultadas con SENAF y con quienes tienen a su cargo los hogares. La idea fue evitar juntar objetos que no fueran útiles y procurar que cada aporte tuviera un destino real.
Ese criterio resumió buena parte del espíritu de la iniciativa: ayudar no sólo desde aquello que alguien quiere entregar, sino también preguntando qué necesita el otro.
La actividad culminó alrededor de las 18:00, después de dos horas de juegos, charlas, propuestas recreativas y una mesa compartida. Sin embargo, desde el Bando Rojo plantearon que el verdadero desafío era que el proyecto no terminara allí.
Los estudiantes expresaron su intención de que la experiencia pueda convertirse en el comienzo de futuras acciones comunitarias y, al mismo tiempo, dejarles un aprendizaje que trascienda los Interbandos. Porque detrás de "Puentes de Amor" hubo una competencia escolar, pero también una pregunta mucho más amplia: qué puede hacer un grupo de jóvenes cuando decide dedicar parte de su tiempo a acompañar a otros.
La respuesta apareció durante una tarde de domingo en Río Gallegos, entre títeres, juegos de cartas, deseos escritos, chocolatada, conversaciones y una merienda alrededor de la misma mesa. Una experiencia sencilla, pero construida sobre una idea que los propios estudiantes resumieron en el proyecto: una comunidad también se fortalece cuando aprende a mirar, escuchar y estar presente. (Fuente: El Diario Nuevo Día)
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