La valoración de los recursos humanos en R. D.

La valoración de los recursos humanos en R. D.
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Category: Politics
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Ab imo pectore Recientemente escuché a un joven, ensalzando, subiendo por las nubes, con el relato estadounidense, clasificador de ganadora la figura histórica de Joaquín Balaguer. Sinceramente, me dio asco. Olvidaba ese señor, igual que todos aquellos que los proclamaron como padre de la democracia dominicana, los baños de sangre, con jóvenes valiosos con que se tiñeron las calles de país, los cuerpos que yacen en los cementerios, abonando la tierra y, el terror sembrado por sus esbirros. Aquí siempre ha sido fácil ponerse al abrigo de la postura de la cual se puede sacar provecho. ¡Los vivos surgen como la verdolaga después de la lluvia! A estos se le escucha fabricar, teorizar y defender posiciones de pobres fundamentos, cual si todos fuésemos estúpidos. La juventud de hoy, diferente a la de ayer, es inmediatista. Vive el momento. No tiene ideología. Sus sueños son escasos. Prácticamente se circunscriben a hacerse ricos, rápido y sin esfuerzo. Para esto, poco les importa si tienen que pisotear a todo el que esté a su alrededor. ¡El otro, que se cuide! Esta actitud es sembrada y cultivada en las jóvenes generaciones por un sistema en el que prima el egoísmo y la falsía. En este, se hace creer al individuo que sus logros están divorciados del ambiente y la sociedad en que se desenvuelve. Se le inculca que lejos de servirles a nuestros congéneres, debemos servirnos de ellos. Salta a la vista que aquellos que han construido, con su esfuerzo, su oportunidad de sobresalir o, a los pocos agraciados con dejarlos pasar, entre las iniquidades, suelen ser críticos más despiadados y atroces con las personas de donde provienen, que aquellos que les permitieron a ellos sitiales económicos privilegiados. Más de dos décadas de desarrollo ininterrumpido, no justifican la modesta movilidad social y en infraestructura que les han sucedido. ¡Qué decir de la capacidad productiva y el avance en la formación, educación y preparación de la fuerza que ha de sostener la sociedad ante retos más exigentes! A las jóvenes generaciones, principales motores sostenedores e impulsores de desarrollo, en unos casos, las hemos abandonado a su suerte. En otro, las hemos vilipendiado, empujándolas a conflictos entre ellas. Por igual, se han tirado a las fauces de las delincuencias o utilizadas como peldaños para ascensos policiales y políticos. En el sector educativo, la cosa han sido peor. Utilizan el bajo rendimiento escolar como instrumento de acceso al presupuesto de esa cartera por universidades, entes particulares y ONGs, los cuales, reciben grandes dividendos para formar a los formadores de nuestros escolares. A pesar de esto, cada vez, la situación es peor: bajamos en el ranking. Cursar una carrera universitaria e intentar trabajar en el área elegida, no garantiza penetrar al sector productivo. Esto desincentiva a la juventud. Quienes tienen capacidad de emplearlos, a los que eligen, quieren pagarles miserias. Se da la situación que aquellos que fueron peores estudiantes, casi siempre, aspiran a estar en posiciones dirigenciales cimeras. Por casualidad de la vida encuentran, por lo regular, un padrino que los ayuda. Muchos de los jóvenes sin trabajo se dedican al motoconcho. Como para este oficio no se requiere estudiar y es relativamente rentable, la incorporación y captación a ese sector es cada vez mayor. Muchos deciden no estudiar y vivir de esto. Quienes nos gobiernan y los empresarios, son incapaces de ver amenazas en esa actitud juvenil. Por el momento, la afectación es mínima. Son incapaces de ver en esta orientación y su poco apoyo de los recursos presentes y futuros, amenaza a su sostenibilidad en el tiempo. Entre las élites económicas, políticas y pensantes, se ha establecido un acuerdo, habría que ver si tras bastidores, se conspira contra el futuro de todo y la nación. El mismo, comenzó a ejecutarse subrepticiamente después de la caída del bloque socialista. Este ha estado enfocado en degradar el espíritu soñador, esperanzador y combativo, característico de las jóvenes generaciones. Aunque desde la muerte de Trujillo, estas han tenido como objetivo aniquilar y diana de las políticas de quienes han mandado desde entonces, es a partir de este demoronamiento ideológico que se les pervierte. Varias formas se utilizan para esto. A aquellos de mayor formación les abrieron las puertas de las ONGs, otro grupo, encontró su enganche en los partidos tradicionales. La mayoría, fue empujada a los brazos de la delincuencia, ya organizada como común. La orfandad a que fueron sometido fue suplida por las naciones o gangas, que proliferaron, las cuales hacían las veces de hermandades o familias protectoras de los suyos. El sistema educativo también se adecuó a esta degradación. Varios planes decenales, impuestos con la filosofía constructivista, desmantelan todo un sistema, el cual, aunque era deficiente, formó mentes brillantes. Se cualquerizó la alfabetización. Se decidió, por sentido puramente económico, promover a los escolares, sin los aprendizajes requeridos del grado. Se sembró en estos la noción de que estudiar o no, da igual: como quiera deben se promovidos. A la sociedad llegó el mensaje, claro y sin ambages, de formar sin la idea de régimen de consecuencias. Este sugerente vacío, sustentado legalmente, es aprovechado por hábiles delincuentes, para utilizar a los más jóvenes, para, a través de ellos, realizar sus fechorías. ¡Y ahí tenemos, niñez y juventud formados sin frenos, mucho menos orientación, luego se sucede en adultos problemáticos! Por más que se quiera enderezar a aquellos, será una labor de incomprensión, justicia, cementerios, cárceles, disgregación familiar y social, además de soledad. Presentamos situaciones serias con las jóvenes generaciones. A estas, mientras más se les acomoda la vida, más débil se muestra, a nuestros ojos, ante los retos que les presenta esta. Lamentablemente los patrones con los que los hemos educados, impuestos de otras realidades y latitudes, impidieron establecer un balance entre derechos y deberes. Este es un escollo bien acendrado. Cada individuo se cree centro del universo, en su individualidad. Su verdad, la que crea e intenta imponer, va generando conflictos por doquier. Le hace incapaz de ver el derecho de los demás. A nivel familiar, se llega hasta la desfachatez, como la inculpación a padres por haberlos traído al mundo. Debido a esto, los progenitores, están obligados con ellos, más ellos, consigo mismo, con más nadie. Para estos, su contribución a una sociedad más justa, es cosa de viejos. Cada cual que se rasque con sus uñas. Las aspiraciones en el ámbito laboral, son de comodidad, aunque no se esté preparado. Cuando se adquieren los puesto de trabajo, las responsabilidades que estos implica, los lleva a desear y provocar ser despedidos. Sin la fuerza, el tiempo y la capacidad productiva de la juventud, es difícil el desarrollo nacional. Toda esas mentiras escondida detrás de esas frases y palabras atractivas, que nos venden y frenan, debemos administrarlas. En la seguridad sobre el control del poder, los gobernantes olvidaron y nos han hecho olvidar a todos, cuales son los objetivos hacia los que todos debemos dirigir nuestros esfuerzos. Durante buen tiempo estos estuvieron centrados en la persecución de uno, fuera de aquí: el llamado 'sueño americano'. Detrás de este, olvidamos el proyecto de nación que nos legó Juan Pablo Duarte y los otros padres fundadores de la nación dominicana. La confusión se ha adueñado de nuestro ser. Es tiempo de hacer una retrospección y aclarar lo que somos, en qué fallamos, con qué contamos y, cómo encausar nuestro desarrollo. El egoísmo que cultivamos y ha debilitado a la sociedad, que se nos impone como modelo, debemos dejarlo atrás. Especial atención hemos de prestar a la formación y captación de los recursos humanos, dándole aperturas a ideas de emprendimiento, creación de nuevos empleos, fortalecimiento y diversificación de las fuentes de empleo y, real valoración de la fuerza productiva con la cual debemos contar. Por Gerson de la Rosa

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