La histórica victoria electoral de la agrupación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en los comicios regionales del estado de Sajonia-Anhalt reabrió de forma dramática las fisuras internas en el gobierno federal que encabeza el canciller Friedrich Merz. El triunfo de la formación antinmigración encendió las alarmas en Berlín y llevó a sus socios de coalición, los socialdemócratas del SPD, a exigir una inmediata flexibilización del plan de reformas económicas y sociales en marcha.
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La victoria de AfD se dio impulsada por el malestar social ante la burocracia estatal, la pérdida del poder adquisitivo, las dudas sobre la sostenibilidad de las jubilaciones y el lento repunte económico. Frente al impacto político del resultado, Merz insistió en continuar con su paquete de medidas que incluye el aumento de la edad jubilatoria y la restricción de licencias médicas, aunque admitió fallas en la comunicación hacia el electorado.
El avance de la ultraderecha alteró la dinámica dentro del oficialismo y desde el centroizquierda socialdemócrata salieron a condicionar la continuidad del programa gubernamental. El secretario general del SPD, Tim Kluessendorf, y la copresidenta Bärbel Bas señalaron que la agenda actual no transmite que las reformas vayan a mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos y demandaron abrir negociaciones sobre el presupuesto 2027, las pensiones y la reimposición de impuestos al patrimonio y a las sucesiones.
Analistas de entidades financieras como ING y Commerzbank advirtieron que estas disputas internas amenazan con paralizar la gestión o, en el peor de los casos, dinamitar la coalición de gobierno constituida para relegar a AfD del poder tras las elecciones federales de 2025. Mientras la CDU responsabiliza de la derrota a la alta presión fiscal y el endeudamiento, el SPD achaca el voto castigo a los excesivos recortes presupuestarios.
Dilema para el modelo económico alemán
Aunque Sajonia-Anhalt representa apenas el 1,8% del PIB alemán y carece de atribuciones en materia fiscal o laboral, el resultado encendió alertas sobre el clima de negocios. Economistas temen que la consolidación de la extrema derecha frene la llegada de inversiones extranjeras y ahuyente la mano de obra calificada, al tiempo que debilite el histórico consenso en favor de la integración europea y el libre comercio.
Por su parte, el presidente del instituto de análisis económico DIW, Marcel Fratzscher, remarcó la urgencia de avanzar en transformaciones estructurales para adaptar la industria nacional tras el fin del suministro de energía rusa barata y la creciente competencia china: "Necesitamos urgentemente reformas que vayan mucho más allá de las de hace 25 años. De no hacerlo, aumentarán las probabilidades de que AfD obtenga la mayoría absoluta en 2029".
Con información de Reuters
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