Si bien hoy muchas cosas han cambiado, jugar a la pelota en cierto lugares, sigue siendo parte de los más chicos y para quienes tenemos algunas canas, sabemos que muchas veces buscábamos al más chico para hacer lo que otros habían pateado mal el balón. Quien no escuchó en alguna oportunidad la frase, 'la pelota en la casa del vecino' y para recuperarla, siempre se buscaba a aquel que no fuera a recibir el descargo, que generalmente se daba. Incluso en aquellas calles solitarias de otros tiempos, cuando el balón golpeaba en la ventaja o puerta, que hacía que el vecino saliera a retar a aquellos que simplemente jugábamos. La época de niños que en alguna oportunidad golpeamos la puerta para que se nos devolviera la pelota, la que generalmente lo hacían de buena manera en un par de oportunidades, pero ya después de la tercera, cuarta o quinta, el reto de que no lo volviéramos a hacer.
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