Los Bajau: el pueblo del mar que evolucionó para bucear

Los Bajau: el pueblo del mar que evolucionó para bucear
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Category: Health
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Los Bajau (también conocidos como Sama-Bajau o «los nómadas del mar») son un pueblo originario del Triángulo de Coral, en el Sudeste Asiático, célebre por haber desarrollado la primera adaptación genética comprobada en humanos para el buceo en apnea profunda. Diversas investigaciones genéticas y fisiológicas lideradas por la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Copenhague —publicadas en la prestigiosa revista científica Cell en 2018— demostraron que los miembros de esta comunidad poseen un bazo hasta un 50% más grande que el de las poblaciones vecinas de tierra firme debido a una selección natural sobre el gen PDE10A, lo que les permite liberar una reserva masiva de glóbulos rojos oxigenados y permanecer sumergidos a más de 70 metros de profundidad durante un máximo de 13 minutos únicamente con gafas de madera y arpones caseros. Históricamente distribuidos entre las aguas litorales de Filipinas, Malasia y el archipiélago indonesio de Sulawesi, los Bajau han vivido durante más de un milenio a bordo de embarcaciones tradicionales de madera ( lepa-lepa ) o en palafitos levantados sobre pilotes anclados directamente en los arrecifes de coral. Muchos de ellos pasan tanto tiempo flotando en el océano que experimentan «mal de tierra» (mareos y desorientación postural) al pisar tierra firme. En la actualidad, esta comunidad enfrenta una severa encrucijada cultural provocada por la sedentarización forzada impulsada por los gobiernos regionales, la apatridia legal derivada de carecer de documentos de identidad y la degradación ecológica de los lechos marinos de los que obtienen su sustento vital. Quiénes son los Bajau y por qué los llaman "los nómadas del mar" Asentamiento sobre pilotes de madera de Bokori en Sulawesi Sudoriental. (Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA). Los Sama-Bajau conforman un conjunto de grupos etnolingüísticos austronesios estrechamente emparentados que durante siglos hicieron del mar su único hábitat residencial, económico y espiritual. A diferencia de las sociedades terrestres que consideran las costas como el límite del territorio habitable, para los Bajau el mar es una autopista abierta, un hogar móvil y un camposanto: no reconocían fronteras nacionales modernas entre el mar de Joló, el mar de Célebes y el mar de Flores. La columna vertebral de su cultura material tradicional fue la lepa (o lepa-lepa ), una canoa de quilla estrecha de entre ocho y doce metros de largo, dotada de estabilizadores de bambú y un toldo tejido con hojas de nipa. En estas embarcaciones familiares transcurría la totalidad de la existencia humana: allí se cocinaba con braseros de carbón sobre arena, nacían los niños con la asistencia de parteras marinas, se comerciaba el pescado seco y los moluscos con aldeas de la costa y solo se tocaba tierra firme esporádicamente para intercambiar agua dulce, leña, mandioca o enterrar a sus difuntos. A lo largo de las últimas décadas, la presión estatal y las turbulencias geopolíticas empujaron a muchas familias a levantar aldeas sobre pilotes de madera de mangle (conocidas como palafitos) en bajíos marinos a cientos de metros o kilómetros de la costa más cercana. Conectadas entre sí por puentes de tablones destartalados o navegadas en canoas pequeñas ( birau ), estas comunidades flotantes prescinden deliberadamente de calles, caminos o redes de saneamiento terrestre. El arraigo oceánico de los ancianos Bajau es tan profundo que manifiestan un fenómeno biomecánico documentado por la antropología médica: el land sickness o mal de tierra . Acostumbrados desde el útero materno al vaivén ininterrumpido de las olas, el sistema vestibular del oído interno y los receptores propioceptivos de sus extremidades interpretan la rigidez inmóvil de la tierra sólida como una anomalía, lo que les produce náuseas, pérdida de equilibrio y cefaleas que solo desaparecen al regresar a sus botes. La mutación genética: qué descubrió la ciencia sobre el bazo de los Bajau Durante generaciones, los relatos de exploradores y buzos deportivos que describían a pescadores Bajau caminando con paso firme sobre el lecho marino a 20 o 30 metros de profundidad durante varios minutos sin suministro de oxígeno eran atribuidos exclusivamente al entrenamiento extenuante desde la infancia. Sin embargo, en 2018 un equipo internacional de genetistas liderado por la investigadora Melissa Ilardo decidió someter el fenómeno al método científico. El estudio, publicado en la revista Cell , comparó mediante ecografías de alta resolución las dimensiones anatómicas del bazo de 59 individuos Bajau de la aldea de Jaya Bakti (en la isla de Sulawesi Central, Indonesia) con las de 34 miembros de la comunidad Saluan, un pueblo vecino que comparte ancestros pero practica una agricultura terrestre tradicional sin inmersiones acuáticas. Los resultados fueron concluyentes: Un órgano 50% mayor: el volumen medio del bazo de los Bajau era un 50% más grande que el de los Saluan. La prueba determinante radicó en que los Bajau que nunca habían buceado en su vida (como maestros de escuela o comerciantes de la aldea) presentaban exactamente el mismo agrandamiento esplénico que los pescadores activos, descartando que se tratara de una mera hipertrofia muscular adquirida por entrenamiento. el volumen medio del bazo de los Bajau era un 50% más grande que el de los Saluan. La prueba determinante radicó en que los Bajau que nunca habían buceado en su vida (como maestros de escuela o comerciantes de la aldea) presentaban exactamente el mismo agrandamiento esplénico que los pescadores activos, descartando que se tratara de una mera hipertrofia muscular adquirida por entrenamiento. El rol del gen PDE10A: al secuenciar el genoma completo de los participantes, los científicos identificaron una variante específica en el gen PDE10A (fosfodiesterasa 10A). Este gen regula los niveles de la enzima monofosfato de adenosina cíclico (cAMP) y modula la secreción de la hormona tiroidea T4 (tiroxina) en la glándula tiroides. En estudios con roedores de laboratorio, la administración de tiroxina induce un aumento directo en el peso y tamaño del bazo. al secuenciar el genoma completo de los participantes, los científicos identificaron una variante específica en el gen (fosfodiesterasa 10A). Este gen regula los niveles de la enzima monofosfato de adenosina cíclico (cAMP) y modula la secreción de la hormona tiroidea T4 (tiroxina) en la glándula tiroides. En estudios con roedores de laboratorio, la administración de tiroxina induce un aumento directo en el peso y tamaño del bazo. El gen BDKRB2: también se hallaron variantes exclusivas en el gen del receptor de bradiquinina B2, directamente implicado en el control del flujo sanguíneo y la vasoconstricción periférica, optimizando la concentración del oxígeno en los órganos más sensibles del cuerpo (el cerebro y el miocardio) ante caídas drásticas de la temperatura o la saturación de gases. ¿Por qué el bazo resulta tan crítico para el buceo libre? El bazo no es un órgano pasivo; funciona como un almacén dinámico de eritrocitos maduros. Cuando el cuerpo humano se sumerge en agua fría, el sistema nervioso autónomo desencadena el reflejo mamífero de inmersión: el ritmo cardíaco desciende bruscamente (bradicardia extrema), los vasos sanguíneos periféricos de brazos y piernas se cierran y el bazo se contrae mediante fibras musculares lisas, inyectando de golpe hasta un 10% adicional de glóbulos rojos hiperoxigenados al torrente sanguíneo principal. En los Bajau, tener un bazo un 50% más voluminoso equivale a disponer de una pequeña botella de oxígeno biológica integrada en su abdomen. 🌊 Seguí leyendo en Pipol.News La siguiente tabla resume las diferencias fisiológicas, genéticas y funcionales que distinguen a los nómadas del mar de las poblaciones terrestres promedio: Parámetro fisiológico Humano promedio / No adaptado Población Bajau (nómadas del mar) Tamaño relativo del bazo Estándar (aprox. 150 a 200 cm³) Aproximadamente 50% más grande en volumen. Variante genética en PDE10A Frecuencia basal en poblaciones terrestres Elevada frecuencia alélica asociada a niveles de T4. Tiempo de apnea voluntaria 1 a 2 minutos sin entrenamiento previo 5 a 13 minutos de inmersión en actividad laboral. Profundidad de descenso habitual 3 a 10 metros en apnea deportiva recreativa 20 a 70 metros con lastre de plomo artesanal. Inyección de oxígeno por contracción esplénica Aporte moderado de hematíes Aumento de hasta un 9-10% en hematocrito circulante. Frecuencia cardíaca en inmersión 60 a 80 pulsaciones por minuto (taquicardia por estrés) Bradicardia acentuada de 30 a 35 pulsaciones por minuto. Agudeza visual bajo el agua Baja por refracción corneal (visión borrosa) Acomodación del cristalino y constricción pupilar extrema. Ecualización de presión timpánica Maniobra voluntaria de Valsalva Perforación intencional de tímpanos en la infancia. Tiempo diario en el agua Menos del 1% del tiempo vital Hasta 8 horas al día dedicadas al buceo extractivo. Adaptación al entorno terrestre Equilibrio postural estable en suelo rígido Frecuente sensación de mareo y "mal de tierra". Cómo bucean a más de 70 metros sin tubos de oxígeno ni aletas Pescador tradicional de la comunidad marina en su canoa de quilla estrecha. (Foto: Fairuz Othman / Flickr / CC BY 2.0). La técnica de caza submarina de los Bajau contrasta de manera radical con el buceo libre deportivo moderno, que emplea trajes isotérmicos de neopreno flexible, monoaletas de fibra de carbono y computadoras de muñeca. En el Triángulo de Coral, los buceadores tradicionales descienden al fondo con una economía de medios que roza el minimalismo arcaico: Gafas talladas en madera: en lugar de máscaras de silicona, fabrican pequeñas antiparras individuales talladas a mano en trozos de madera flotante, selladas contra el contorno ocular con resinas vegetales o tiras de cámaras de neumáticos viejos, utilizando vidrios redondos cortados de botellas rotas. en lugar de máscaras de silicona, fabrican pequeñas antiparras individuales talladas a mano en trozos de madera flotante, selladas contra el contorno ocular con resinas vegetales o tiras de cámaras de neumáticos viejos, utilizando vidrios redondos cortados de botellas rotas. Arpones de varilla y liga: pescan con arpones construidos con varillas de hierro de desguace propulsadas por tirantes de goma elástica, apuntando con pasmosa precisión a meros, pargos, pulpos y pepinos de mar escondidos en las hendiduras del arrecife. pescan con arpones construidos con varillas de hierro de desguace propulsadas por tirantes de goma elástica, apuntando con pasmosa precisión a meros, pargos, pulpos y pepinos de mar escondidos en las hendiduras del arrecife. Caminar por el fondo marino: para cazar, no nadan con patadas vigorosas que consumirían oxígeno rápidamente; en lugar de eso, sostienen una pequeña piedra o un lingote de plomo en el pecho para lograr flotabilidad negativa rápida, tocan el lecho y caminan con pasos lentos y rítmicos sobre la arena submarina, reduciendo su consumo metabólico al mínimo absoluto. A esta destreza corporal se añade otra modificación biológica voluntaria: muchos buceadores masculinos se perforan deliberadamente los tímpanos en la adolescencia temprana. Al romper la membrana timpánica, el agua penetra libremente en el conducto auditivo medio, eliminando la dolorosa diferencia de presión barométrica hidrostática durante descensos veloces sin necesidad de compensar con la nariz cerrada. El costo físico de esta práctica es evidente: muchos hombres adultos y ancianos de la comunidad sufren sordera parcial o infecciones crónicas de oído. Asimismo, los niños Bajau desarrollan una agudeza visual subacuática excepcional, un fenómeno estudiado previamente por la fisióloga Anna Gislén en la tribu hermana de los Moken: en lugar de que las pupilas se dilaten por la menor iluminación de la profundidad, logran una constricción pupilar (miosis) y una deformación refleja del cristalino que cancela la pérdida de refracción provocada por el contacto directo del agua salada con la córnea, permitiéndoles enfocar con nitidez diminutos crustáceos y caracoles en el fondo marino. La crisis actual: sedentarización forzada, apatridia y colapso ecológico Pese a su asombrosa singularidad biológica, la forma de vida tradicional de los Bajau se encuentra al borde de la extinción debido a una convergencia de presiones políticas, jurídicas y medioambientales que amenazan su existencia milenaria: Políticas de sedentarización compulsiva: los Estados-nación de la región (Filipinas, Malasia e Indonesia) han visto históricamente con recelo a una población nómada que cruza fronteras marítimas sin pasaportes ni aduanas. Programas oficiales de relocalización han desmantelado flotas de lepa-lepa para obligar a las familias a instalarse en barriadas marginales de tierra firme o en complejos de viviendas sociales sin acceso directo a los caladeros de pesca. El drama de la apatridia (statelessness): al nacer a bordo de canoas en aguas internacionales o en bajíos sin registro civil, miles de niños y adultos Bajau carecen por completo de partida de nacimiento, documento de identidad o nacionalidad reconocida. Esta condición de «fantasmas legales» les veda el acceso a hospitales públicos, escuelas estatales, empleo registrado y les expone a constantes detenciones, expulsiones marítimas y extorsiones policiales. Destrucción de los arrecifes y sobrepesca: flotas pesqueras industriales foráneas con redes de arrastre de fondo han devastado los ecosistemas marinos del Triángulo de Coral. Además, la penetración de técnicas destructivas como la pesca con explosivos caseros (bombas de fertilizante) y el cianuro de sodio han pulverizado colonias de coral donde los Bajau pescaban tradicionalmente, obligándoles a viajar cada vez más lejos o a sumergirse a profundidades peligrosas para conseguir capturas mínimas. Pérdida de saberes orales y navegación tradicional: las generaciones jóvenes, seducidas por los teléfonos móviles y las dinámicas urbanas de la costa, abandonan la carpintería naval de la lepa y las complejas cartas de navegación estelar y de corrientes marinas transmitidas por tradición oral durante siglos. Qué enseña la evolución de los Bajau a la medicina moderna El hallazgo de adaptaciones genéticas en los Bajau no solo resuelve un enigma antropológico centenario, sino que aporta claves biomédicas invaluables para la medicina contemporánea en el campo de la hipoxia aguda (la privación repentina y severa de oxígeno que sufren los tejidos humanos): En las salas de terapia intensiva y en los quirófanos donde se realizan cirugías cardiotorácicas complejas, los pacientes suelen sufrir daño celular irreversible o muerte encefálica debido a la falta de oxígeno provocada por paros cardíacos, embolias pulmonares o neumonías graves. Comprender los mecanismos moleculares exactos mediante los cuales el gen PDE10A y el receptor de bradiquinina permiten a los Bajau tolerar niveles bajísimos de saturación de oxígeno en sangre sin experimentar infartos cerebrales ni lesiones miocárdicas abre prometedoras vías para el diseño de fármacos neuroprotectores y terapias génicas en cuidados críticos. Asimismo, los Bajau constituyen una prueba irrefutable de que la evolución biológica en el ser humano no se detuvo en el Paleolítico. Junto a los tibetanos (que desarrollaron variantes en el gen EPAS1 para metabolizar el aire enrarecido del Himalaya) y los inuit del Ártico (adaptados al procesamiento de dietas exclusivamente grasas en frío extremo), los nómadas del mar demuestran que las presiones ambientales extremas continúan moldeando la fisiología de Homo sapiens en tiempo real. 🧬 Seguí leyendo en Pipol.News Preguntas frecuentes sobre los Bajau ¿Quiénes son los Bajau y dónde viven exactamente? Los Bajau (o Sama-Bajau) son un grupo étnico indígena distribuido a lo largo del Triángulo de Coral en el Sudeste Asiático, principalmente en las aguas e islas costeras del sur de Filipinas (archipiélago de Joló), el este de Malasia (Sabah en la isla de Borneo) y diversas regiones de Indonesia como el archipiélago de Wakatobi y las costas de Sulawesi. ¿Por qué los Bajau tienen el bazo más grande que otras personas? Porque han experimentado un proceso de selección natural genética a lo largo de más de mil años de buceo diario. Poseen mutaciones en el gen PDE10A que incrementan la secreción de hormonas tiroideas, lo que genera un bazo anatómico hasta un 50% mayor. Al bucear, este órgano se contrae y bombea una gran reserva de glóbulos rojos cargados de oxígeno al torrente sanguíneo. ¿Cuánto tiempo pueden aguantar la respiración bajo el agua? Mientras que una persona sin entrenamiento suele resistir entre uno y dos minutos en apnea estática, los buceadores experimentados de la comunidad Bajau pueden permanecer sumergidos entre 5 y 13 minutos mientras buscan alimento en el fondo del mar, descendiendo de forma rutinaria hasta profundidades de 20 a 70 metros. ¿Es verdad que sienten mareos o "mal de tierra" al pisar suelo firme? Sí. Muchos ancianos y pescadores tradicionales que han pasado prácticamente toda su vida a bordo de botes de madera o palafitos sobre el mar experimentan desorientación vestibular y náuseas al caminar sobre tierra sólida. Su sistema nervioso central está calibrado para compensar el vaivén constante de las olas marinas. ¿Cuáles son las mayores amenazas que enfrenta hoy la comunidad Bajau? Las principales amenazas son la apatridia legal (falta de documentos de identidad que les impide acceder a educación y salud pública), las políticas gubernamentales de reasentamiento y sedentarización forzada en tierra firme, la sobrepesca industrial y la destrucción de los arrecifes de coral debido a técnicas ilegales de pesca con dinamita.

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