Comer no es solo alimentarse.Es elegir, es disfrutar, es recordar, es conectar.Este es un espacio para quienes saben que una buena comida puede cambiar un día… o una conversación.
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Durante mucho tiempo pensé que para crear contenido tenía que hacerlo bien.
La foto perfecta.La composición perfecta.La luz perfecta.El plato perfecto.
Y, mientras intentaba conseguir todo eso, terminé olvidándome de algo bastante importante:
yo solo quería contar lo que estaba comiendo.
Cuando empecé la mentoría con Bárbara, estaba llena de dudas, miedos y poca claridad. Sabía que quería volver a crear contenido, compartir mi pasión por la gastronomía y construir algo que realmente sintiera mío, pero no tenía demasiado claro cómo hacerlo.
Ella me ayudó a encontrar ese camino.
Pero también me ayudó a ver algo que me estaba costando muchísimo reconocer: había cosas que tenía que dejar de hacer.
La primera fue la fotografía.
Y debo confesar que al principio me costó.
No porque sintiera que era una crítica a mis fotos. Todo lo contrario. Había invertido muchísimo tiempo, energía y dinero en aprender, mejorar y conseguir hacerlas cada vez mejor.
¿Cómo iba entonces a 'dejar' algo en lo que había puesto tanto?
Hasta que entendí que quizás no tenía que dejar la fotografía.
Tenía que dejarel peso que había puesto sobre ella.
Porque al final descubrí que lo que buscaba en la fotografía no era convertirme en fotógrafa.
Era comunicar.
Contar lo que como.Lo que descubro.Lo que disfruto.Lo que me provoca un plato.
Y, sobre todo, encontrar —como dice Bárbara—esa belleza que salva en lo cotidiano.
Entonces empecé a mirar de otra manera las fotos que ya tenía.
Un desayuno rico.
Un antojo de media tarde.
Una comida que alguien preparó para mí con cariño.
Un plato que me sorprendió.
Una mesa cualquiera que terminó convirtiéndose en un recuerdo.
Fotos sencillas.
Sin producción.
Sin pensar demasiado.
Pero llenas de pequeñas historias.
Y quizás ahí estaba justamente lo que quería contar.
He tenido una pausa en este camino. La vida, como suele hacer, me llevó por otros lugares durante un tiempo.
Pero ahora estoy retomándolo.
Y qué bonito se siente volver.
Volver desde otro lugar.
Con menos presión por hacerlo perfecto y más ganas de estar presente.
Enfocarme en lo que tengo y no en todo lo que todavía me falta para construir lo que quiero.
Caminar con más amabilidad.
Disfrutar el proceso.
Y hacer, sencillamente, lo que me gusta:
comer.
También estoy soltando algunos pesos que llevaba tiempo cargando y que, siendo honesta, muchos me había puesto yo misma.
Para caminar más ligera.
Para coleccionar lugares.
Para probar cosas.
Para luego venir aquí y contártelas.
Todavía tengo un par de ideas que nacieron durante la mentoría y a las que quiero darles un poco más de forma.
Pero esta vez no quiero obsesionarme con ellas.
Quiero sacarlas adelante.
Sin perfeccionismo.
Con la convicción de quehecho es mejor que perfecto.
Y así, documentando mis días tal como son, volví a salir a descubrir Madrid.
Mi primera parada en esta nueva etapa fueAlgo de Maña.
Un lugar con un ambiente muy agradable, una decoración sencilla pero cuidada y de esos espacios que, casi sin darte cuenta, te invitan a quedarte un rato más.
Tenía tiempo siguiendo a Andreina, quien está detrás del horno de Maña, y tenía varias cosas de su vitrina fichadas.
Así que había que empezar por algún lado.
Me decidí por elcachitoy, como una visita nunca termina realmente cuando tienes una vitrina delante, me llevé a casa un par de galletas que también tenía en la mira.
Todo estaba muy rico.
Pero ya sabes que cuando algo te gusta, en lugar de irte satisfecho empiezas a hacer planes para la próxima visita.
Me quedé con ganas de probar unpancito rellenoque vi por allí y, por supuesto, latarta de queso.
Así que esta primera visita tiene algo de comienzo y poco de despedida.
Estoy bastante segura de que será la primera de muchas.
Dejar de esperar a tener todo resuelto para empezar.
Dejar de pensar que necesitamos las condiciones perfectas para hacer algo que nos gusta.
Dejar de compararnos con la versión de nosotros mismos que creemos que deberíamos ser.
Y simplemente documentar los días tal como son.
Los desayunos.
Los restaurantes.
Los antojos.
Las ideas a medio cocinar.
Los días buenos.
Los no tan buenos.
Las cosas que estamos aprendiendo.
Y también las que todavía estamos intentando entender.
Porque al final,la vida no viene con edición final.
Y qué suerte poder saborearla mientras la vamos construyendo.
Así que aquí estoy.
Retomando este camino poco a poco, soltando peso, coleccionando lugares y saboreando Madrid.
¿Hay algo que llevas tiempo queriendo hacer porque sientes que todavía no está 'lo suficientemente perfecto'?
Quizás hoy sea un buen día para hacerlo de todas formas.
Y si lo haces, cuéntamelo. Me encantará saber qué estás empezando tú.
Con Aroma y SaborAndrea 💛
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