Fucello: "Vaca Muerta ya demostró el recurso, ahora debe demostrar escala"

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Category: Business
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Vaca Muerta ingresó en una nueva etapa de escala industrial y el principal desafío hacia 2027 será lograr que toda la cadena de servicios acompañe el crecimiento de la actividad. Así lo planteó Luciano Fucello, presidente de la Fundación Contactos Energéticos, durante un webinar organizado por el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA). "Vaca Muerta ya demostró el recurso. Ahora debe demostrar escala", sostuvo Fucello al analizar la evolución de la actividad de fractura, que pasó de menos de 200 etapas mensuales en los primeros años de desarrollo a superar las 2.000 en la actualidad. Según sus estimaciones, el mercado podría cerrar 2026 con unas 28.000 etapas de fractura, mientras que para 2027 proyectó alrededor de 39.000, lo que representa un crecimiento del 39%. El aumento de la actividad estaría acompañado por una expansión de los equipos de perforación, que pasarían de unos 42 equipos actuales a aproximadamente 52 el próximo año. Para Fucello, el salto de productividad no depende únicamente de sumar equipos, sino de la incorporación de nuevas tecnologías y de una mayor eficiencia operativa. El especialista estimó que el Simul Frac permite alcanzar alrededor de un 60% más de etapas por día frente al esquema convencional de zipper. En paralelo, la automatización de los sistemas de alta presión, el split stream y las nuevas configuraciones para el manejo de agua y arena están modificando la operación de los sets de fractura. La transformación también alcanza al consumo energético. Las flotas comenzaron a migrar desde configuraciones basadas exclusivamente en diésel hacia sistemas que incorporan gas mediante tecnología Dual Gas Blend (DGB) y equipos direct drive. Fucello señaló que alrededor del 28% de la capacidad de fractura ya admite gas mediante estas tecnologías. El objetivo es reducir el consumo de diésel y el costo energético por etapa. Para un set, la demanda de gas puede ubicarse en torno de 80.000 a 100.000 metros cúbicos diarios, mientras que la sustitución potencial del diésel podría alcanzar aproximadamente el 60%, dependiendo de las condiciones operativas y de los costos de cada alternativa. "No alcanza con sumar bombas", resumió Fucello. La escala, explicó, aparece cuando todo el sistema puede repetir una etapa de manera segura, continua y competitiva. Un mercado con capacidad ociosa El crecimiento de la actividad también plantea un desafío para el mercado de servicios de fractura. Fucello identificó 15 sets operando en Vaca Muerta y estimó una capacidad ociosa cercana al 30%. La particularidad es que el mercado está dividido entre equipos dedicados y un segmento abierto que compite por el volumen disponible. Cuatro sets vinculados a YPF concentran cerca de la mitad de las etapas, mientras que los restantes disputan el volumen restante. En este escenario, el cuello de botella inmediato no sería la potencia instalada, sino el acceso a contratos y volúmenes de trabajo sostenidos. Una mayor utilización de los equipos permitiría absorber inicialmente parte del crecimiento previsto sin necesidad de incorporar flotas en la misma proporción. Sin embargo, a medida que aumente la actividad, las restricciones podrían trasladarse hacia otros eslabones de la cadena: equipos de perforación, dotaciones, mantenimiento, logística, agua, arena, gas y disponibilidad de repuestos. "No alcanza con sumar bombas", resumió Fucello. La escala, explicó, aparece cuando todo el sistema puede repetir una etapa de manera segura, continua y competitiva. El desafío para 2027 será, por lo tanto, acompañar el crecimiento de la fractura con infraestructura y capacidad en toda la cadena de valor. Para Fucello, el desarrollo de Vaca Muerta requiere que operadoras, empresas de servicios, proveedores logísticos y talleres puedan sostener el ritmo de actividad, con contratos previsibles, personal calificado y capital de trabajo suficiente. La evolución de la fractura aparece así como uno de los principales indicadores del proceso de industrialización del shale neuquino. La tecnología ya permitió elevar la productividad; el próximo paso será demostrar que el conjunto del sistema puede sostener esa escala. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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