El concierto de Fernando Delgado, conocido artísticamente como El Malilla, en San Antonio, Texas, terminó con una situación incómoda que el propio cantante decidió compartir con sus seguidores. El intérprete de reguetón denunció que alguien entre el público lo tocó sin su consentimiento durante la presentación.
Después del espectáculo, el artista recurrió a su cuenta de X para contar brevemente lo sucedido. Con un mensaje en tono de molestia e incomodidad, señaló que una persona llegó a tocarlo en una zona íntima mientras se encontraba frente a sus seguidores.
El Malilla no identificó al responsable ni explicó las circunstancias exactas en las que ocurrió el contacto. Tampoco compartió información que permitiera determinar quién fue la persona involucrada. Su publicación se limitó a exponer lo ocurrido y dejar claro que la situación no fue consentida.
Hoy me agarraron la verguit° en un show 🙁
— El Malilla (@elmalibaby) September 6, 2026
El comentario rápidamente generó reacciones entre sus seguidores, especialmente entre mujeres que respaldaron al cantante y señalaron que este tipo de conductas no deberían normalizarse en los conciertos. Para ellas, la cercanía que puede existir entre un artista y su audiencia no significa que el público tenga permiso para invadir su espacio físico.
La conversación también abrió un debate sobre los límites durante los espectáculos en vivo. Aunque los conciertos suelen caracterizarse por la energía, la interacción y la cercanía entre intérpretes y asistentes, el consentimiento sigue siendo fundamental cuando existe contacto físico.
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El caso de El Malilla pone nuevamente sobre la mesa una situación que también puede afectar a otros artistas: la idea de que las figuras públicas están disponibles para cualquier tipo de contacto por parte de sus seguidores.
La denuncia del cantante ocurre mientras continúa consolidándose como una de las figuras jóvenes de la escena urbana mexicana, con presentaciones cada vez más numerosas tanto en México como en Estados Unidos.
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