CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó los resultados de la prueba PISA 2025 y defendió la Nueva Escuela Mexicana, luego de que la evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) evidenciara nuevamente el bajo desempeño de los estudiantes mexicanos de 15 años.
Durante la conferencia mañanera, Sheinbaum puso en duda la utilidad de comparar los resultados de PISA y sostuvo que su gobierno impulsa un modelo educativo distinto, enfocado en otros criterios de formación.
Sin embargo, los propios datos de la OCDE muestran que el problema no se limita a la metodología de evaluación ni a la comparación entre países. En PISA 2025, México obtuvo 388 puntos en matemáticas, frente a un promedio de 463 puntos de la OCDE. En ciencias alcanzó 414 puntos, contra 482 de promedio, mientras que en lectura se mantuvo también por debajo del promedio internacional.
La OCDE señala además que el desempeño mexicano en matemáticas disminuyó respecto de 2022, mientras que en lectura y ciencias permaneció prácticamente sin cambios. En otras palabras, la nueva evaluación no muestra una recuperación sustancial del aprendizaje después del deterioro registrado durante los últimos años.
El rezago resulta todavía más evidente cuando se observa el nivel mínimo de competencia. En ciencias, por ejemplo, apenas alrededor de la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel 2 o superior, considerado el umbral básico de desempeño, frente a 74 por ciento en el promedio de la OCDE.
El problema tampoco comenzó con la actual administración. Los resultados de PISA 2022 ya habían documentado una caída importante. Entre 2018 y 2022, México retrocedió en matemáticas y ciencias, mientras que en lectura prácticamente se mantuvo sin cambios. La OCDE también reportó que, respecto de 2012, aumentó en 11 puntos porcentuales la proporción de alumnos que no alcanzaba el nivel básico de competencia matemática.
Así, aunque es válido cuestionar los alcances y limitaciones de PISA, los resultados de 2025 ofrecen un dato difícil de soslayar: los estudiantes mexicanos continúan muy por debajo del promedio de los países de la OCDE y no se observa una mejora significativa en las capacidades evaluadas.
La propia OCDE advirtió este martes que el deterioro educativo es un fenómeno internacional. PISA 2025 evaluó a más de 760 mil jóvenes de 15 años de 91 países y encontró que el rendimiento promedio de la OCDE cayó hasta sus niveles más bajos registrados en matemáticas, lectura y ciencias.
No obstante, que exista un retroceso internacional no elimina la dimensión del problema mexicano. La diferencia entre México y el promedio de la OCDE continúa siendo amplia, particularmente en matemáticas y ciencias.
La discusión, por tanto, no sólo gira en torno a si PISA es compatible con el modelo educativo impulsado por el gobierno federal. También pone sobre la mesa una pregunta central: si el nuevo modelo educativo está funcionando, ¿qué indicadores objetivos permitirán demostrar que los estudiantes están aprendiendo más y mejor?
Hasta ahora, los resultados de PISA 2025 no ofrecen esa evidencia. Más bien confirman que México enfrenta un rezago educativo estructural que trasciende administraciones y que requiere resultados medibles, además de cambios curriculares o metodológicos. (Agencias)
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