Un nuevo faro cultural para iluminar Santander

Un nuevo faro cultural para iluminar Santander
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Category: Entertainment
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Santander tiene desde hoy un nuevo faro. No mira al mar (aunque lo tiene enfrente), sino que mira a la calle: el antiguo edificio del Banco Santander en el paseo de Pereda abre sus puertas convertido en un nuevo espacio cultural que aspira a iluminar, desde el corazón de la bahía, una nueva etapa para la ciudad. Faro Santander nace como la nueva gran apuesta cultural de la Fundación Banco Santander en el antiguo edificio de la entidad, un inmueble histórico que ha sido vaciado y reconstruido por dentro bajo el proyecto del arquitecto David Chipperfield. El centro cuenta con más de 10.000 metros cuadrados de superficie útil, cerca de 3.000 de ellos dedicados a exposiciones, y aspira a convertirse en un nuevo foco cultural de Santander, creando una zona de alto valor museístico en muy poco espacio: en pocos metros se acumulan también el Centro Botín, el futuro Mupac (Museo de Prehistoria y Arqueología) y el Archivo Lafuente. Más información En las tripas de Faro Santander, la nueva joya de una ciudad que apuesta por el arte El proyecto busca, además, dar una nueva vida a la colección artística del Banco Santander, que reúne desde maestros históricos como El Greco, Tiziano, Velázquez o Goya hasta artistas modernos y contemporáneos como Chillida, Miró, Picasso o Cristina Iglesias. La programación inicial (el museo se podrá visitar desde mañana día 8, con 10 días gratuitos) combina exposiciones de la colección con préstamos y proyectos vinculados al territorio: entre ellos, una amplia selección del fondo mexicano de la colección Gelman (con obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Orozco o Siqueiros), y una muestra dedicada a Leonora Carrington muy ligada al periodo en que la artista estuvo internada en un sanatorio en Santander. De los despachos a las salas de exposición La jornada fue intensa. Por la mañana, en un encuentro que contó con la visita del rey Felipe VI; del ministro de Industria, Jordi Hereu; de la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; de la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual, y del propio arquitecto, Ana Patricia Botín rememoró sus primeros recuerdos del edificio: 'Despachos solemnes y muchas cerraduras que le daban un aire de misterio. Recuerdo las reuniones de los domingos por la tarde con mi padre: este edificio estaba concebido para ser seguro y era un lugar cerrado. Desde hoy seguirá siendo seguro, pero estará abierto a todos', señaló. Sobre el proceso de transformación del edificio, explicó que 'cuando empezamos a plantear el proyecto, surgieron dudas sobre hasta dónde llegar en su transformación, sobre qué cambiar y qué preservar'. En este sentido, indicó que el arquitecto David Chipperfield y ella comparten 'la idea de que los grandes edificios son los que mantienen lo que importa, aunque se reinventan'. Todos los asistentes insistieron en que habrá sinergias entre Faro y el Centro Botín, pero también hay diferencias: el centro fue un proyecto familiar surgido de Emilio Botín, mientras que Faro Santander depende de la Fundación Banco Santander, y tiene como principal impulsora a su hija Ana Patricia. La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la inauguración del museo Faro Santander. Nacho Cubero (Europa Press) Botín reconoció que derribar los despachos de su padre o de su abuelo no fue una decisión fácil, aunque destacó que 'hubo una persona que desde el principio defendió que hay que ser valientes: mi madre [Paloma O'Shea]', también presente en el acto. El objetivo, aseguró, es el de 'crear un museo moderno, a la altura de los mejores del mundo, pero ante todo una casa para esta comunidad, para vosotros, los santanderinos'. El espacio, añadió, 'contará con una programación que gustará a todos', además de albergar 'dos joyas: la colección Banco Santander y las obras de Santander Gelman, que vienen desde México'. Entre las piezas destacadas, Botín mencionó a Leonora Carrington, 'una de las grandes figuras del surrealismo del siglo XX', y recordó su estancia en Santander en 1940. El arquitecto David Chipperfield, por su parte, destacó que el edificio Pereda 'volverá a tener un lugar destacado en la vida social y cultural en la ciudad de Santander'. Para él, el edificio es una imagen convincente de respetabilidad, y el deseo de abrirlo fue un reto para su estructura histórica, que reflejaba 'seguridad y reclusión'. Chipperfield señaló que se trata de 'un edificio que no se prestaba a los amplios espacios e identidad pública, por lo que el reto fue crear espacios expositivos. El gran arco', dijo, 'es el rasgo arquitectónico más característico: constituye un poderoso gesto urbano que conecta el edificio con su entorno, con una calle que lo atraviesa por abajo. Es el corazón del edificio', señaló sobre un arco que no ha estado exento de polémica por las protestas vecinales en torno al cierre del paso. 'Durante toda su historia, este edificio fue concebido para tener las puertas cerradas. Desde hoy, estarán abiertas para todos', cerró el arquitecto. Retrato de Frida Kahlo en el recién inaugurado Faro Santander. Celia Agüero Pereda (EFE) Gema Igual, alcaldesa de Santander (PP), destacó que el de hoy será un día que quedará ligado a la historia cultural de esta ciudad. Un proyecto que ha sabido 'respetar la identidad del edificio y, a la vez, abrirlo a la ciudad'. Para Igual, Faro 'reforzará la posición de la ciudad en el mundo, pero será una oportunidad para que los santanderinos ejerzamos de anfitriones'. También agradeció 'la labor del Rey en la defensa de España' y mostró su 'apoyo a la Corona, y a la Constitución que vela por una España unida' en la única nota política de una jornada en la que el Rey no habló, aunque a la salida dedicó un cuarto de hora a saludar al millar de curiosos que se habían acercado a jalearlo a ambos lados del arco de Faro. De abajo arriba Ya por la tarde, Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander, destacó que el nuevo centro se encuentra en 'un entorno privilegiado', dentro de un triángulo cultural junto al Centro Botín y el futuro espacio del Archivo Lafuente. Y Daniel Vega, director de Faro Santander, explicó a la prensa la reforma ('Chipperfield ha sido capaz de dotarlo de gran diversidad de espacios y tamaños'), y diseccionó la distribución del edificio de abajo hacia arriba. En primer lugar, el visitante se encuentra con el espacio Marisma, que acogerá el tejido cultural de Cantabria mediante un programa de proyectos locales. A continuación, llega el Cubo, un inmenso tetraedro negro cubierto de pantallas destinado a experiencias tecnológicas e inmersivas, y que actualmente presenta un proyecto sobre la memoria del propio edificio. La segunda planta está dedicada a exposiciones temporales y acoge actualmente la muestra sobre Frida Kahlo y los maestros mexicanos. En la tercera se encuentran los espacios Llamita (dedicado a la infancia y las familias) y Atelier (destinado a la presentación de artistas contemporáneos, y que actualmente acoge el proyecto sobre Leonora Carrington). La cuarta plana, bajo el nombre de Obras Maestras, quiere lucir el fondo de armario de la Fundación y se convierte en la pieza más impresionante (aunque solo está montada y accesible la mitad del piso), en la que se puede observar el diálogo entre un enorme rubens (Sansón y el león) y un tàpies; entre un imponente greco y un cuadro de la santanderina María Blanchard. También está presente Velázquez, Zóbel... El nombre de Obras Maestras no es al azar. Arte mexicano Arco del edificio aparte, existe otra polémica en el museo: la inclusión de la conocida como colección Gelman, formada por 156 obras valoradas en unos 314 millones de euros. Considerada como una de las colecciones privadas más importantes sobre arte moderno mexicano del siglo XX, fue reunida por los coleccionistas Jacques y Natasha Gelman, con obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Orozco, Siqueiros y Rufino Tamayo. Tras la muerte de los Gelman, la colección estuvo años prácticamente desaparecida de la escena pública, hasta que se supo que pertenecía a la familia Zambrano. Ahora llega a Faro Santander mediante un acuerdo de préstamo de larga duración. El problema es que varias de estas obras están protegidas por la legislación mexicana como Monumentos Artísticos, por lo que no pueden salir de México de manera permanente. Cuando se anunció su llegada a Santander, hubo protestas en México y hasta tuvo que intervenir la presidenta, Claudia Sheinbaum, para aclarar que la salida sería temporal. La intención es que las obras viajen por distintos museos internacionales y posteriormente regresen a México. Esto pasará en 2028, en virtud de los acuerdos alcanzados 'conforme a la legislación mexicana', según María Beguiristain, directora de Arte y Exposiciones de la fundación. El rey Felipe VI, durante la inauguración del museo Faro Santander. Nacho Cubero (Europa Press) Sobre la colección Gelman Santander, Daniel Vega, director de Faro, ha asegurado que están 'encantados de gestionar esta colección' y ha explicado que se trata de 'un acuerdo de préstamo con los propietarios'. Ha precisado que esta colección 'es una parte de la colección del matrimonio Gelman'. De cara al futuro, ha explicado que la intención es 'seguir mostrándola aquí', pero también llevar algunas de sus piezas a otros lugares, especialmente las obras de Frida Kahlo. En este sentido, ha avanzado que este año viajarán a Oslo y Basilea. Modernidad y tradición Durante la visita guiada a la prensa, Ana Botella, directora de programas, ha definido Marinas como 'un espacio para la efervescencia cultural de Cantabria', un lugar que 'no es una galería, sino un espacio para mostrar procesos', mientras que el Cubo asegura que nace para acoger 'propuestas digitales inmersivas' y ofrecer un espacio para artistas experimentales, en colaboración con tecnólogos y universidades. Por su parte, Carolina Erdocia, directora de exposiciones, ha destacado la dimensión de la colección Gelman Santander, con '93 obras de las 161' del conjunto, reunido por unos coleccionistas que amasaron una fortuna produciendo las películas de Cantinflas y que fueron 'mecenas de su entorno cultural'. Por eso el museo cuenta, ahí es nada, con 15 obras de Kahlo y nueve óleos de Rivera. Sobre Leonora Carrington, Erdocia ha subrayado 'la suerte de haber podido reunir algunos de los trabajos que hizo aquí' y, especialmente, los dos únicos óleos que pintó durante su estancia en el sanatorio mental local en 1940. Interior del recinto Faro Santander. Prensa Faro Santander Un espacio pensado para la privacidad y la seguridad, resignificado como espacio para la ciudadanía a la cultura. En el fondo, ese es el gran cambio semiótico que supone este museo: un edificio que durante un siglo fue sinónimo de puertas cerradas se abre ahora a la ciudad. Caen los muros, se encienden las salas y el antiguo banco se convierte en un lugar para mirar, participar y encontrarse con la cultura con mayúsculas. Quizá ahí esté el verdadero propósito de Faro Santander: no solo conservar lo que había dentro, sino convertirlo en algo de todos.

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