TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts compiten por algo bastante más valioso que unos segundos de nuestro tiempo: nuestra atención. Un nuevo estudio publicado en la revista científica NeuroImage aporta ahora una explicación neurológica a esa conocida sensación de abrir una aplicación para ver un vídeo y descubrir, mucho después, que seguimos deslizando el dedo por la pantalla. Mientras vemos los vídeos cortos que más nos interesan, algunas de las regiones encargadas de decirnos 'basta' reducen notablemente su actividad.
El trabajo, dirigido por Tiantian Hong, de la Universidad de Zhejiang, estudió inicialmente a 66 adultos jóvenes y terminó analizando los datos de 56 participantes, con una edad media cercana a los 23 años. Los investigadores combinaron resonancia magnética funcional con espectroscopia para observar tanto la actividad cerebral como la concentración de determinados neurotransmisores mientras los sujetos consumían vídeos cortos.
El experimento era deliberadamente parecido al uso cotidiano de estas plataformas. Los participantes podían seguir viendo un vídeo o pulsar un botón para pasar al siguiente. Los investigadores consideraban 'preferidos' aquellos que se veían hasta el final y comprobaron que precisamente en esos momentos descendía por debajo del nivel basal la actividad de dos zonas fundamentales para el control cognitivo: la corteza cingulada anterior dorsal (dACC) y la corteza prefrontal dorsolateral (dlPFC).
El cerebro que debería decir 'para'
Ambas regiones tienen funciones particularmente interesantes en este contexto. La primera interviene en la detección de conflictos y en la vigilancia de nuestro propio comportamiento, mientras que la segunda participa en procesos como mantener un objetivo, resistir distracciones o inhibir una conducta. Nicholas Fabiano, médico y divulgador especializado en neurociencia, ha resumido el resultado con una imagen particularmente gráfica: al consumir vídeos cortos, nuestro 'botón de parar' parece desconectarse temporalmente.
Hay además otro hallazgo curioso. Los investigadores midieron la presencia de dos neurotransmisores fundamentales para el funcionamiento cerebral: el glutamato, que favorece generalmente la activación de las neuronas, y el GABA, que actúa principalmente reduciendo esa actividad. Simplificando mucho, podrían entenderse como una suerte de acelerador y freno del cerebro. Los participantes con mayores niveles basales de glutamato en la corteza cingulada mostraban una menor desactivación de las áreas relacionadas con el control cognitivo mientras veían los vídeos. No apareció, en cambio, una relación equivalente con los niveles de GABA, por lo que el estudio no permite atribuirle un papel similar en este fenómeno.
El estudio no demuestra que TikTok o los vídeos cortos provoquen daños cerebrales permanentes, ni que esa reducción de actividad continúe cuando dejamos el móvil. Tampoco estudió específicamente a personas diagnosticadas con una adicción. Lo que registra es un efecto inmediato durante el visionado y en una muestra relativamente pequeña de adultos jóvenes.
Sí encaja, en cambio, con investigaciones anteriores que han relacionado el consumo problemático de vídeos cortos con menor autocontrol y alteraciones en los mecanismos neurológicos de la atención. Todavía queda mucho por saber sobre sus efectos a largo plazo, pero cada vez entendemos mejor por qué el infinito gesto de deslizar hacia arriba puede resultar extraordinariamente difícil de interrumpir.
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(Información de El País y AS USA Latino)
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