Qué fue de Mr. T | Del éxito de los 80 a una vida alejada de las pantallas
A los 74 años, Laurence Tureaud, mundialmente conocido como Mr. T, volvió a ocupar el centro de la escena antes del estreno del documental de Netflix Untold: Mr. T. I Pity the Fool, previsto para este 8 de septiembre.
Lejos de considerar que su alejamiento de Hollywood fue consecuencia de una falta de oportunidades, el actor explicó que tomó la decisión cuando sintió que había alcanzado aquello que realmente buscaba desde sus comienzos: darle una vivienda y una mejor vida a su madre, Willie.
'Todo lo que quería hacer ya está hecho', sostuvo en una entrevista con The Guardian, donde también cuestionó algunos aspectos del documental. Según su mirada, la producción se concentra demasiado en el personaje rudo que construyó durante los años 80 y deja en un segundo plano su faceta religiosa, su trabajo solidario y la influencia que tuvo su madre en su vida.
Mr. T cambió legalmente su nombre a los 18 años como una afirmación de respeto frente al racismo que sufrían los hombres negros de su familia.
De una infancia difícil a convertirse en un ícono mundial
Tureaud nació el 21 de mayo de 1952 en Chicago, en el seno de una familia atravesada por las dificultades económicas. Su padre, un ministro religioso, abandonó a la familia cuando Laurence tenía apenas cinco años, mientras que su madre se hizo cargo de sus 12 hijos mediante trabajos de limpieza y asistencia social.
Esa infancia marcó profundamente al futuro actor. A los 18 años comenzó a utilizar el nombre Mr. T, que posteriormente adoptaría legalmente. La elección tenía un fuerte componente simbólico: había visto cómo hombres blancos se referían de manera despectiva a integrantes masculinos de su familia.
Para él, utilizar el tratamiento de 'señor' representaba una forma de reclamar respeto. 'Si tenía edad para luchar y morir por mi país, tenía edad para que me respetaran como hombre', recordó.
Las cadenas de oro y el corte mohicano de Mr. T nacieron en su etapa como portero y tuvieron un significado simbólico ligado a su historia y a referencias bíblicas.
Antes de alcanzar la fama, obtuvo una beca para jugar al fútbol americano en Prairie View A&M University, donde estudió Matemáticas. Sin embargo, fue expulsado en 1971 luego de participar en una protesta estudiantil.
Posteriormente, regresó a Chicago y realizó distintos trabajos hasta incorporarse, en 1975, al Cuerpo de Policía Militar del Ejército estadounidense. Allí aseguró haber sido seleccionado como el mejor recluta entre unos 6.000 aspirantes. Abandonó la institución en 1978 con una baja honorable.
Una lesión en la rodilla terminó frustrando su intención de convertirse en jugador profesional de la NFL.
Las cadenas, Rocky III y el salto a la fama
Después de dejar el Ejército, Tureaud trabajó como portero de un club nocturno de Chicago. Fue durante esa etapa cuando comenzó a construir la apariencia que posteriormente se convertiría en su sello personal: el cabello característico, los aros y las numerosas cadenas de oro.
El actor explicó que algunas de esas joyas habían sido abandonadas o perdidas por clientes del local. Con el tiempo, les otorgó un significado mucho más profundo y las convirtió en una referencia a las cadenas que habían llevado sus antepasados durante la esclavitud.
Su particular aspecto llamó la atención en el mundo del espectáculo y, antes de convertirse en actor, trabajó como guardaespaldas de figuras como Muhammad Ali, Diana Ross, Steve McQueen y Michael Jackson.
El gran salto llegó en 1980, cuando participó en un concurso televisivo de porteros organizado por NBC. Aquella aparición llamó la atención de Sylvester Stallone, quien lo eligió para interpretar a Clubber Lang en Rocky III.
Rocky III convirtió a Mr. T en una estrella mundial con el personaje de Clubber Lang y la frase "Compadezco al tonto", que improvisó en la película.
El personaje lo convirtió rápidamente en una estrella internacional. La película también dejó una de las frases que quedarían asociadas para siempre a su figura: 'Compadezco al tonto'.
Un año después, su carrera dio otro giro decisivo cuando fue elegido para interpretar a B.A. Baracus en Brigada A. La serie, emitida entre 1983 y 1987, tuvo una enorme repercusión internacional y transformó a Mr. T en uno de los rostros más reconocibles de la televisión de aquella época.
Su popularidad se extendió a juguetes, disfraces, productos alimenticios y una serie animada. En 1985 también participó junto a Hulk Hogan en la primera edición de WrestleMania, con Muhammad Ali como árbitro especial.
La enfermedad y el cambio en su vida
En 1995, Mr. T recibió el diagnóstico de linfoma de células T, una enfermedad que redujo considerablemente sus apariciones públicas y laborales durante varios años. Con el paso del tiempo, logró entrar en remisión.
Otro momento que modificó su manera de mostrarse ante el público ocurrió después del huracán Katrina, en 2005. El actor participó en tareas de asistencia en Luisiana y decidió dejar de utilizar públicamente sus numerosas cadenas de oro al observar la situación de las personas que habían perdido sus viviendas y pertenencias.
Aunque ya no lleva aquellas joyas como parte de su imagen habitual, aclaró que no abandonó por completo ese vínculo. Para él, el verdadero valor está en su interior: 'Mi corazón es de oro', explicó.
Tras superar un linfoma de células T, Mr. T dejó de usar sus cadenas después del huracán Katrina y hoy colabora con personas en situación de calle en Chicago.
En la actualidad, mantiene una vida mucho más alejada de los grandes escenarios. Pasa tiempo con su familia en Chicago y colabora con Pacific Garden Mission, una organización dedicada a brindar asistencia a personas en situación de calle.
Entre sus tareas, contó que suele entregar elementos para combatir el frío, como calentadores para manos y pies, especialmente durante las bajas temperaturas.
El estreno de Untold Mr T: I Pity the Fool vuelve a poner su historia frente a las cámaras. Sin embargo, a diferencia de la imagen del hombre duro que marcó su carrera, Mr. T busca que su legado también sea recordado por su familia, su fe y su compromiso con quienes atraviesan dificultades.
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