El Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió a los canadienses que reducir los lazos económicos con Estados Unidos tendrá un costo, pocas horas después de que entraran en vigor los aranceles de represalia sobre miles de millones de dólares en productos estadounidenses.
"Tenemos todo lo que necesitamos para cambiar de rumbo y prosperar", aseguró Carney.
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"Ese cambio de rumbo tendrá un costo. Siempre hay un costo cuando se actúa. Pero no se acerca al costo de quedarse inmóviles", enfatizó.
Estas "medidas son necesarias para proteger a nuestros trabajadores y nuestras empresas", declaró el Primer Ministro en un vídeo publicado en la plataforma de YouTube en el que rechazó querer una "escalada" que no será "constructiva".
Estos aranceles del 15 por ciento, 25 por ciento y 50 por ciento afectan a unos 20 mil millones de dólares (27 mil 600 millones de dólares canadienses) en importaciones provenientes de Estados Unidos, que abarcan por ejemplo el acero, productos lácteos, artículos electrónicos y pulpa de papel.
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El monto corresponde exactamente, según Ottawa, al de los productos canadienses afectados desde el 22 de agosto por recargos estadounidenses del 50 por ciento.
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El conflicto comercial entre los dos vecinos alcanzó una nueva dimensión desde la ruptura el 21 de agosto de las negociaciones con la Casa Blanca por parte de Carney.El ex banquero central acusó a Estados Unidos de haber querido imponer a su país un "mal acuerdo" de "condiciones injustas", y de tener el objetivo de convertir a Canadá en una "filial" y "destruir" su industria, en particular la automotriz.
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