Septiembre es el mes de la concientización sobre el cáncer infantil. Así lo establecieron la Organización Panamericana y la Organización Mundial de la Salud para brindar información sobre una de las principales causas de mortalidad entre niños y adolescentes en todo el mundo. Uno de los aspectos que se informa sobre los casos oncológicos en pediatría es que, a diferencia de los adultos, la gran mayoría no están relacionados con el estilo de vida o factores ambientales. Pero hay datos que necesitan explicaciones extra y factores cuyos efectos deben investigarse.
Un estudio llevado adelante por profesionales de universidades públicas de la Región Centro reflejó que existe una zona integrada por departamentos del sur de Santa Fe y del sudoeste de Entre Ríos donde la mortalidad por cáncer en niños, niñas y adolescentes fue muy superior a la registrada en otras áreas de la región entre 2000 y 2019.
Para llegar a esa conclusión se analizaron 2.415 muertes por cáncer en personas de cero a 19 años en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos a lo largo de dos décadas.
Así, se detectó un área de mayor riesgo conformada por los departamentos de Belgrano, Caseros, Constitución, Iriondo, Rosario y San Lorenzo, en Santa Fe, además del departamento Victoria, en Entre Ríos.
En esa zona, de acuerdo al equipo investigador, el riesgo de morir por cáncer antes de los 20 años fue un 32% superior al esperado.
En el otro extremo, se pudo identificar una zona de menor riesgo en el norte y noroeste de Córdoba: departamentos Colón, Cruz del Eje, Ischilín, Punilla, Río Primero, Río Seco, Sobremonte, Totoral y Tulumba.
Factores ambientales en estudio
¿A qué se atribuyen estas diferencias territoriales? Se analizaron dos factores ambientales en la Región Centro: por un lado, el porcentaje de población expuesta a concentraciones elevadas de arsénico en el agua destinada al consumo humano. Por otro lado, el indicador de cantidad de hectáreas sembradas por habitante, tenido en cuenta como aproximación a la intensidad de la actividad agrícola y, de manera indirecta, a la exposición comunitaria a los agroquímicos.
El relevamiento arrojó que en la zona de mayor mortalidad se detectaron también mayores niveles de exposición poblacional al arsénico y con una mayor cantidad de hectáreas sembradas por habitante durante el período 1980-1999. Sin embargo, no se encontraron diferencias estadísticamente de peso al analizar las superficies cultivadas en el período 2000-2019.
El trabajo permitió definir la zona donde claramente se dio una mortalidad mayor por cáncer, pero las y los autores señalaron que la investigación no demuestra que las variables estudiadas puedan confirmarse como causantes de la cantidad de pacientes oncológicos.
Es un estudio de tipo ecológico, que analiza datos poblacionales y permite detectar asociaciones estadísticas, sin establecer relaciones causales. De todos modos, el dato insta a sumar estudios específicos y eventualmente tomar medidas para revertir ese mayor porcentaje de mortalidad.
Una de las hipótesis que plasmó la investigación tiene que ver con la posibilidad de que exista algún efecto combinado entre la exposición al arsénico y la vinculada con la actividad agrícola, algo que requiere más análisis para confirmarse o descartarse.
El equipo investigador, según consignó el diario La Capital, estuvo integrado por Laura De Gracia, Florencia Molinatti, Sergio Montico y Alejandro Oliva, y se desarrolló en el marco de la Red Interuniversitaria en Ambiente y Salud de la Región Centro (Redinasce), de la que forman parte las seis universidades públicas de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
La Red fue creada en octubre del 2016 a través de un convenio entre los seis rectores de esas universidades para 'intervenir en la interface Ambiente y Salud, desde la investigación, la docencia y la extensión'.
(0)Comments