El frontón de Soroeta se ha transformado por cuarto año consecutivo para convertirse durante 48 horas en una improvisada hípica. Este lunes al mediodía terminó ... de instalarse toda la infraestructura necesaria para alojar a los caballos que participarán este martes en el Alarde y mañana por la mañana volverá a desmontarse. «Tiene bastante espacio y es cubierto», explica Denis Álvarez Pérez-Sostoa, Ayudante de Caballería, sobre la conveniencia del lugar. «No es fácil ubicar a treintaytantos caballos y tenemos la suerte de disponer de un sitio que está en pleno centro».
Con el paso de las ediciones la estancia de los caballos en Soroeta ha ido ganando comodidad. «El primer año solamente se esparció paja y se pusieron unos postes para atar los caballos. Con la experiencia hemos ido aprendiendo y en el segundo ya pusimos los boxes tratando de que tuviesen un acomodo más sencillo. Hay gente del mundillo en la Escolta de Caballería y nos comentaron la posibilidad de alquilarlos», cuenta Álvarez.
El espacio del frontón permite albergar a 32 caballos. En el Alarde participan «los 24 de Caballería, los 5 del Burgomaestre, sus ayudantes y el Comandante, y otros 5 de Artillería», que suman 34. «En principio el frontón no daría para todos pero los caballos de Artillería vienen desde Jaizubia y no pernoctan en la cuadras. Vienen el mismo día 8», concreta Denis Álvarez.
Los que sí han dormido en Soroeta son los caballos de la Escolta de Caballería, que vienen de Añézcar, localidad cercana a Pamplona, y los del Burgomaestre, sus ayudantes y el Comandante, llegados de la hípica Listorreta de Errenteria. Todos ellos tendrán como compañeros de habitación a dos mulas que han viajado hoy mismo desde Burgos, «las encargadas de tirar de los cañones de Artillería. En el rato entre la mañana y la tarde se meten aquí y todos los espacios quedan completos».
En cuanto a los boxes, el Ayudante de Caballería detalla que se alquilan a una empresa francesa que está ubicada «como a una hora de París». Ese emplazamiento tiene su relevancia «y sus inconvenientes porque en Francia los camiones no pueden circular los fines de semana. Este año ha caído bien porque han podido viajar de noche y los han traído el día 7 a la mañana. El año pasado el día 8 fue un lunes por lo que no pudieron viajar ni el 6 ni el 7 y tuvieron que montarlos el 5».
Los caballos llegaron el lunes
En apenas hora y media los boxes de este particular hotel han quedado montados este lunes por la mañana con la colaboración de los miembros de la Escolta de Caballería, «a los que se les pide que vengan a echar un cable». Un caserío de la zona ha traído la paja para hacer las camas y la hierba para que los caballos puedan alimentarse. Al mediodía, Soroeta se cerró y ya por la tarde, sobre las 19.00, se produjo el momento del 'check-in'. Fue a esa hora aproximadamente cuando llegaron los inquilinos para pernoctar en Hondarribia.
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En el día grande que se celebra este martes, la actividad comienza muy pronto. «A las 5.45 de la mañana la Escolta de Caballería ya está preparando los caballos para una jornada que al final se hace larga», reconoce Denis Álvarez. Alrededor de las 7.30 las cuadras se vacían casi completamente. Ese 'casi' se explica matizando que en Soroeta se queda «un caballo de reserva. Le pedimos a la hípica de Añézcar que traigan uno de más ante cualquier imprevisto que pueda surgir, como la lesión de un caballo».
Transcurrido el desfile de la mañana, los animales vuelven al frontón, donde pueden hidratarse en dos grandes cubas instaladas para la ocasión. «Se les quitan las sillas, los cepillan un poco y se realiza el mismo proceso que a la mañana», indica el Ayudante de Caballería.
Una vez finalizada la actividad esta tarde, llegará el momento del 'check-out' para unos caballos que habrán estado algo más de 30 horas en Hondarribia. «Se desensillan, se meten directamente en los camiones y se marchan. Alrededor de las 20.00 horas no queda ninguna montura aquí».
Los boxes se desmontarán este miércoles a las 9.00 de la mañana. Vienen a recoger la paja, «porque la reaprovechan, y Txindudiko Zerbitzuak deja todo como si no hubiese pasado nada». Además de a estos últimos, el capítulo de agradecimientos de la Escolta de Caballería incluye al Ayuntamiento, por las facilidades dadas estos años, y a los vecinos, por la «comprensión que muestran estos días».
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