Washington endureció este martes su ofensiva económica contra el régimen de Irán con una nueva ronda de sanciones que alcanza a 36 entidades vinculadas con la industria aeronáutica del país, incluidas aerolíneas comerciales y privadas, proveedores de servicios de carga, intermediarios y compañías extranjeras señaladas de facilitar la adquisición de equipos y tecnología para Teherán.
Las medidas fueron anunciadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como parte de la denominada 'Operation Economic Outcast', una campaña destinada a cortar las vías financieras y comerciales que todavía permiten al régimen iraní mantener conexiones con el exterior.
Según Washington, las entidades sancionadas forman parte de una red utilizada por Irán para sostener su infraestructura aérea y obtener aeronaves de origen estadounidense, repuestos, componentes y tecnología sensible, recurriendo en algunos casos a empresas fachada, intermediarios extranjeros y rutas de transbordo diseñadas para ocultar el destino final de las mercancías.
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Golpe a las aerolíneas iraníes
El paquete representa un golpe particularmente fuerte para el sector aéreo iraní, debido a que las autoridades estadounidenses buscan afectar los mecanismos que permiten a las compañías del país mantener sus operaciones pese a años de sanciones.
Washington acusó a las 36 entidades designadas de contribuir a los esfuerzos de la República Islámica para utilizar su sector aeronáutico en el traslado de armas, personal y cargamentos ilícitos.
Entre las compañías afectadas se encuentra Mahan Air, una de las principales aerolíneas iraníes y una empresa que permanece bajo sanciones estadounidenses desde 2019 por sus presuntos vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica.
El Departamento del Tesoro sostiene que Mahan Air ha desempeñado un papel relevante en el traslado de personal, equipos y material relacionado con las actividades militares de Irán.
La nueva ofensiva no se limita a compañías establecidas dentro de Irán. Estados Unidos también identificó empresas y proveedores ubicados en Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Kazajistán y Malasia, a los que acusa de suministrar piezas, servicios logísticos y otros recursos destinados a mantener las operaciones de Mahan Air y otras compañías iraníes.
Washington apunta también a los intermediarios
Uno de los elementos centrales de la nueva estrategia estadounidense es atacar no solo a las entidades iraníes, sino también a las redes internacionales que les permiten esquivar las restricciones.
La Administración de Donald Trump busca impedir que empresas de terceros países funcionen como intermediarias para adquirir productos estadounidenses o tecnología occidental que posteriormente pueda terminar en manos del sector aeronáutico iraní.
El Tesoro también emitió una alerta dirigida a instituciones financieras para que presten especial atención a las redes de adquisición vinculadas con la industria aérea iraní y reporten operaciones sospechosas.
La medida busca elevar el costo para bancos, compañías logísticas, proveedores y otras empresas que continúen haciendo negocios con las entidades sancionadas.
Bessent lanza una advertencia
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, elevó el tono contra las compañías que pretendan mantener relaciones comerciales con las aerolíneas iraníes incluidas en las nuevas sanciones.
'Let this be a warning' —'que esto sirva como advertencia'—, señaló Bessent, quien advirtió que las empresas que continúen haciendo negocios con las aerolíneas iraníes sancionadas corren el riesgo de quedar excluidas del sistema financiero mundial.
La advertencia refleja uno de los principales instrumentos de presión utilizados por Washington: dificultar que las empresas sancionadas puedan acceder a bancos, dólares, servicios financieros y operaciones internacionales vinculadas al sistema financiero estadounidense.
Una nueva fase de la presión contra Teherán
Las sanciones llegan después de que Washington intensificara durante las últimas semanas su campaña para golpear las principales fuentes de financiamiento y las redes comerciales utilizadas por el régimen iraní.
El pasado 4 de septiembre, el Tesoro también sancionó a un banco turco y a dos de sus filiales, acusándolos de facilitar operaciones financieras relacionadas con Irán y sus ingresos petroleros.
Días antes, Bessent había advertido que las aerolíneas y las compañías de leasing de aeronaves podían convertirse en nuevos objetivos de las sanciones estadounidenses, adelantando la ofensiva anunciada este martes.
Con las nuevas designaciones, Washington pretende cerrar aún más los espacios que todavía permiten a Teherán mantener conexiones comerciales internacionales.
El Departamento del Tesoro presenta la estrategia como un intento de cortar las 'vías financieras críticas' que sostienen al régimen iraní y aumentar la presión sobre sus estructuras económicas y logísticas.
La ofensiva coloca nuevamente a las empresas extranjeras frente a una disyuntiva: mantener negocios con compañías iraníes sancionadas y exponerse a medidas estadounidenses, o reducir sus vínculos con Teherán para preservar el acceso al sistema financiero internacional.
En ese contexto, las nuevas sanciones contra 36 entidades representan uno de los golpes más amplios de Washington contra el ecosistema aeronáutico iraní, al combinar presión sobre las aerolíneas, proveedores, intermediarios y redes internacionales que permiten a Teherán mantener operativa su industria aérea.
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