Wallbox deslocaliza la fabricación en Estados Unidos y la traslada a Barcelona. El fabricante de cargadores para vehículos eléctricos ha decidido paralizar el ensamblaje en su planta de Arlington (Texas) y llevar la producción a sus instalaciones de Barcelona. El objetivo es ajustar la estructura industrial para reducir costes y ganar eficiencia.
Según avanzó Ecotechers, medio especializado en start-ups, la decisión de Wallbox no implica cerrar la planta de Texas, sino un cambio de funciones. El centro se convertirá en un hub logístico y de servicios para el mercado norteamericano, al tiempo que conservará otros equipos y actividades de la compañía en Estados Unidos.
El repliegue industrial tendrá un impacto limitado sobre el empleo. Wallbox prevé prescindir de alrededor de una decena de trabajadores en Texas y, en paralelo, incorporar aproximadamente el mismo número de personas en Barcelona para asumir el aumento de producción.
El movimiento supone un giro respecto a la estrategia que la compañía puso en marcha en Estados Unidos hace cuatro años. En 2022, Wallbox invirtió unos 70 millones de dólares en la construcción de una fábrica de aproximadamente 12.000 metros cuadrados en Arlington. El objetivo era producir localmente los cargadores domésticos destinados al mercado estadounidense y reducir los costes asociados a fabricar en Europa y transportar posteriormente los equipos.
No obstante, ahora la compañía considera más eficiente concentrar la producción en Barcelona. Aunque el cambio implica asumir los aranceles correspondientes a la entrada de los cargadores en Estados Unidos, Wallbox considera que el coste global del modelo será inferior al de mantener una estructura productiva propia en Texas.
La decisión refuerza el peso industrial de la fábrica que Wallbox tiene en la Zona Franca de Barcelona. El centro comenzó a operar en 2020 y cuenta con una capacidad potencial de producción de hasta 750.000 unidades anuales. Con el traslado de la producción estadounidense, Barcelona pasa a convertirse en el principal punto de fabricación de los equipos que Wallbox comercializa en Norteamérica.
Además de Barcelona y Texas, cuenta con centros productivos en Alemania y Marruecos, donde fabrica enchufes. Su anterior actividad de producción en China, desarrollada junto a un socio local, finalizó en 2022.
La salida de la fabricación de Arlington no se plantea como irreversible. La planta podría recuperar actividad industrial si las necesidades del negocio cambian.
Este ajuste llega después de que, en abril pasado, Wallbox cerrase el acuerdo de refinanciación de una deuda de 169,6 millones de euros y una ampliación de capital destinada a reforzar la liquidez de la compañía. Esta sigue dirigida por Enric Asunción y Eduard Castañeda y cuenta actualmente con unos 600 empleados. Hace unos meses, Wallbox incorporó a su consejo de administración a representantes de AM Gestió, Anangu Grup y Mingkiri en calidad de nuevos accionistas.
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