Imagen de la concentración ante la sede del Defensor del Pueblo en Caracas Miguel Gutiérrez | EFE
Los familiares de los entre 300 y 500 presos políticos que quedan en Venezuela, organizados en diversas asociaciones civiles, iniciaron este lunes una semana de protestas a la que llamaron «Ruta de las Respuestas Pendientes», la cual culminará, en teoría, con una marcha hacia el Palacio de Miraflores este viernes. En su primera parada —y como muestra de los cambios ocurridos desde el pasado 3 de enero—, fueron recibidos por Eglée González-Lobato, defensora del pueblo.
González, designada por Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro, les prometió atención especializada caso por caso. Este martes acudirán a la Fiscalía General de la República y el viernes al Palacio de Gobierno (si se lo permiten, ya que el chavismo no ha autorizado el acceso a movimientos opositores desde hace más de dos décadas). Que logren llegar y entrar representaría otra clara señal de un cambio de actitud.
La defensora del Pueblo, Eglée González Lobato, habló con familiares de presos políticos en Venezuela este lunes, en Caracas Miguel Gutiérrez | EFE
El Foro Penal Venezolano, entidad que lleva el cómputo de los presos políticos, fijó su última cifra oficial en 328. Sin embargo, otras organizaciones afirman que el número aún supera los 500. El régimen venezolano no mantiene un registro público y casi a diario se dan a conocer casos que permanecían silenciados. Organizaciones de derechos humanos como la oenegé Provea han instado al Gobierno de Estados Unidos a mantener la presión para lograr la liberación definitiva de quienes aún permanecen encarcelados.
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