En Medellín y los municipios del Valle de Aburrá ya se siente con fuerza el fenómeno de El Niño: más horas de sol, temperaturas al alza y una reducción de la humedad del suelo y de las lluvias acumuladas. Pero se espera que el fenómeno se intensifique todavía más, y con él, sus efectos.
Según el análisis más reciente del Sistema de Alertas Tempranas del Valle de Aburrá (Siata), existe una probabilidad superior al 90% de que el evento alcance una intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.
Hay otro dato que llama aún más la atención: los modelos estiman en 69% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad histórica, superior a la de los eventos registrados desde 1950.
Daniel Ruiz Carrascal, coordinador general del Siata, explica que uno de los principales efectos esperados en el territorio metropolitano será un incremento en la insolación, una enfermedad que si no se trata oportunamente puede ser fatal, debido a una menor cobertura de nubes.
A eso se sumarían un aumento de la temperatura del aire cerca de la superficie, una reducción de la humedad en la vegetación y el suelo, y menores acumulados de lluvia durante la temporada.
Eso no significa, sin embargo, que vaya a dejar de llover en Medellín. El experto aclara que incluso durante un fenómeno de El Niño pueden presentarse precipitaciones, algunas de ellas inusualmente intensas.
'Esperamos que hayan reducciones en esos acumulados de lluvia e incrementos en las temperaturas, pero hace parte del comportamiento natural que tiene el territorio metropolitano' afirmó Ruiz, aclarando que en las fechas de diciembre a febrero, normalmente se reporta una disminución de lluvias en la región.
La presencia del fenómeno no permite afirmar que un día específico será seco ni que las lluvias desaparecerán por completo. Esto ocurre porque las condiciones meteorológicas del Valle de Aburrá también dependen de otros factores, como la humedad, los vientos, la nubosidad, la estabilidad atmosférica y la circulación regional.
¿Por qué se habla de un El Niño histórico?
Los modelos de pronóstico muestran similitudes entre la evolución actual y la registrada durante El Niño de 1997-1998, uno de los episodios de mayor intensidad conocidos.
La comparación no significa que ambos fenómenos vayan a comportarse exactamente igual; es una referencia que utilizan los centros de monitoreo para analizar la evolución del evento actual.
Según Ruiz, los modelos apuntan a que el calentamiento del Pacífico tropical oriental y central tendría un pico durante el trimestre de octubre, noviembre y diciembre de 2026. Los mayores efectos sobre el territorio metropolitano, de acuerdo con las proyecciones del Siata, podrían sentirse después, especialmente entre diciembre de 2026 y mayo de 2027.
El sol también representa un riesgo
La reducción de la nubosidad no solo tiene implicaciones sobre la temperatura y las lluvias: también puede aumentar la exposición a la radiación solar. El Siata advierte que en el Valle de Aburrá los niveles más altos de radiación ultravioleta suelen registrarse entre las 11:00 a.m. y las 2:00 p.m.
Por eso, la recomendación es empezar a usar protector solar desde las 9:00 a.m., además de gorra o sombrero, gafas con protección UV y ropa fresca, manteniendo una hidratación constante durante los periodos de mayor temperatura.
La recomendación aplica también para las mascotas: el Siata aconseja evitar sus paseos entre las 11:00 a.m. y las 2:00 p.m., mantenerlas hidratadas y procurar que permanezcan en lugares ventilados y con sombra.
Desabastecimiento de agua
Otro efecto que preocupa es la reducción de los acumulados de lluvia y sus consecuencias sobre ríos y quebradas. Durante una temporada con menos precipitaciones pueden disminuir los niveles de las fuentes hídricas y aumentar el riesgo de desabastecimiento.
Por eso, el Siata insiste en el uso responsable del agua, tanto en las viviendas como en las zonas rurales: cerrar bien los grifos, reparar fugas, reducir el lavado de vehículos y aceras, recolectar agua lluvia para reutilizarla y proteger la vegetación alrededor de nacimientos y fuentes hídricas.
La Alcaldía de Medellín ya promueve una campaña de ahorro de agua que busca que cada hogar de las zonas nororiental y centrooriental ahorre al menos 92 litros diarios, pero hasta ahora solo se ha alcanzado el 20% de esa meta. El alcalde Federico Gutiérrez advirtió que, de no lograrse, será necesario implementar racionamientos en el servicio.
En las zonas rurales, el Siata recomienda además fortalecer los sistemas de almacenamiento y utilizar métodos de riego eficientes, como goteo, aspersión o microaspersión.
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También aumenta el riesgo de incendios
El aumento de las temperaturas y la reducción de la humedad de la vegetación y el suelo pueden incrementar el riesgo de incendios de cobertura vegetal.
En Medellín ya se han atendido 150 incendios forestales en lo corrido de este año. Por eso, las autoridades recomiendan evitar las fogatas y no arrojar fósforos, colillas de cigarrillo, vidrios, combustibles, plásticos u otros materiales inflamables en zonas verdes.
El Siata continuará monitoreando la evolución del fenómeno y las condiciones meteorológicas y ambientales del Valle de Aburrá, para entregar información que permita a las autoridades, organismos de gestión del riesgo y ciudadanía tomar decisiones oportunas.
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Aunque los pronósticos apuntan a un El Niño potencialmente excepcional, el llamado es a entender que eso no significa ausencia total de lluvia, sino un cambio en las condiciones y probabilidades climáticas que puede traer temperaturas más altas, mayor exposición solar, menor disponibilidad de agua y mayor vulnerabilidad de la vegetación durante los próximos meses.
Estas condiciones deben generar cambios en la rutina para evitar desabastecimiento de recursos o emergencias médicas.
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