Rusia no renuncia a sus pretensiones sobre el flanco oriental de Ucrania, y así se lo ha vuelto a trasladar Vladimir Putin a Donald Trump. En una conversación telefónica que se prolongó durante "exactamente una hora", el presidente de Estados Unidos trató —sin éxito— de convencer al jefe del Kremlin de la conveniencia de poner fin a un conflicto que dura ya más de cuatro años y medio, incluso con el argumento de que la paz permitiría "restablecer totalmente" las relaciones comerciales entre Washington y Moscú.
Esa presión, sin embargo, no surtió efecto, porque las exigencias rusas no han cambiado. Así, aunque ha elogiado a Trump por seguir buscando una salida para esta guerra, ha dejado claro que no parará hasta desplazar la frontera este de Europa; una cuestión que ya ha sido rechazada tanto por Zelenski como por la Unión Europea.
Esta conversación entre ambos líderes, de la que ha informado el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, se produce tras las reuniones que los enviados especiales de Estados Unidos, Jared Kushner y Steve Witkoff, han mantenido tanto en Moscú como en Kiev.
Y es que, según la versión difundida por el gobierno ruso, el inquilino de la Casa Blanca demostró en la llamada a Putin que "está ansioso" por lograr avances hacia el fin de los bombardeos entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, el único acuerdo que ha logrado del presidente del antiguo país soviético es "continuar" con intercambios de prisioneros de guerra y otras cuestiones humanitarias.
En paralelo a este contacto entre Trump y Putin, Zelenski ha anunciado que espera reunirse con el presidente de Estados Unidos antes de que finalice este mes para abordar el envío de sistemas de defensa antiaérea, después de que ya se haya desbloqueado la licencia de fabricación de los Patriot.
Pero además ha anticipado que podrían retomarse las conversaciones trilaterales, como las que ya acogieron Suiza o Emiratos Árabes Unidos, para abordar cuestiones relacionadas con la energía, los cereales y nuevos intercambios de presos.
Ataques a Europa
Al hilo de esta cuestión, Putin ha asegurado a Putin que no tiene previsto lanzar ningún ataque sobre Europa, a pesar de que solo en los últimos días Rusia ha lanzado duras amenazas tanto contra Alemania como contra Reino Unido.
De hecho, al país que dirige ahora Andy Burnham le ha advertido de que sufrirá "consecuencias catastróficas" por facilitar a Kiev información sobre la construcción de misiles de largo alcance, pues la respuesta rusa a un ataque de Ucrania con armas británicas se dirigirá contra "cualquier equipamiento o instalación británica" dentro o fuera del país. En cuanto al estado al mando de Friedrich Merz, le ha dejado claro que sus acusaciones sobre el atentado fallido en Leipzig suponen "el inicio de una guerra real".
En todo caso, no es la primera vez que Rusia amenaza directamente a Reino Unido y a la propia Unión Europea a colación de la guerra en Ucrania. El despliegue de una fuerza internacional en el país que lidera Zelenski como garantía de mantenimiento de la paz o la utilización de los activos rusos congelados para financiar el gasto militar de Kiev ya provocaron que el país soviético alzase la voz meses atrás.
Sin embargo, esas palabras no significan lo mismo para Rusia. "Nunca ha entrado en nuestras mentes ningún plan agresivo contra Europa", ha asegurado el asesor del Kremlin, antes de reducir a "mitos" las especulaciones sobre "la amenaza rusa". "Son el pretexto para que los aumenten su apoyo a Ucrania y sus propios gastos militares", ha zanjado.
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