Salvadoreños sin protección migratoria

Salvadoreños sin protección migratoria
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Category: Politics
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La salvadoreña Soledad Miranda construyó su vida en Estados Unidos con el TPS. 'Me siento derrotada, como una cucaracha'. Esa es la primera reacción de Soledad Miranda cuando habla de que está a punto perder el Programa de Protección Temporal (TPS) que el Gobierno de Estados Unidos estableció para los salvadoreños en 2001, luego del devastador terremoto de 7,7 que en enero de ese año azotó al país centroamericano. Soledad llegó a Estados Unidos en 1997. Cruzó la frontera cuando tenía 19 años. Después de vivir un tiempo como indocumentada, el TPS le dio la oportunidad de trabajar legalmente con un permiso y, según cuenta, su vida cambió. Según el Migration Policy Institute, unos 260.000 salvadoreños en ese entonces se acogieron al programa. Sin embargo, hoy, unos 170.000 que aún cuentan con esa protección están cerca de perderla. Creado como parte de la ley de inmigración de 1990, el TPS se extiende cada 18 meses. El primer Gobierno de Donald Trump (2017-2021) intentó eliminarlo en 2018 pero, tras una demanda interpuesta a nivel federal, se mantuvo vigente. En los últimos días de la presidencia de Joe Biden (2021-2025), en enero del año pasado, su Gobierno autorizó la renovación del TPS para los salvadoreños desde marzo de 2005 hasta este 9 de septiembre. Mientras avanzan los días hacia esa fecha sin que el segundo Gobierno de Trump haya decidido renovar el TPS, Soledad, quien vive en Washington, llora al tiempo que recoge en cajas sus casi 30 años de vida en Estados Unidos. Cuenta que, al obtener el TPS, logró una licencia como cosmetóloga. También trabajó en limpieza y fue activista en la capital, liderando la lucha por permisos para vendedores ambulantes. Hoy trabaja con mujeres víctimas de maltrato, en una iniciativa de la alcaldía, mientras ella misma está empleada ahí en labores de limpieza. Todo esto, sin embargo, desaparece a partir del 9 de septiembre. Soledad, de 52 años y quien vive con su hija de 16, lamenta que el Gobierno no considere el trabajo de la comunidad salvadoreña, la comunidad con más beneficiarios del TPS durante dos décadas (hace unos años, los venezolanos alcanzaron la mayoría en este sector). 'No solo aquí en la ciudad, también allá donde se hacen las siembras de tomate, chile, zanahoria. Ellos comen la ensalada fresca en su mesa. No ven eso. ¿Quién cuida a sus hijos? ¿Quiénes son los que están limpiando? Cuando van a los mejores hoteles, cuando tienen una emergencia, ¿quiénes están en los hospitales? Estuvimos enfrente del covid. Yo no dejé de trabajar', dice entre lágrimas. Las tijeras de Trump recortan el TPS La desaparición del TPS para los salvadoreños es parte de la política de mano dura hacia la inmigración que está implementado la administración Trump en su segundo mandato. Por ley, el gobierno puede establecer una protección temporal para personas que provengan, sin documentos, de un país con un conflicto armado o una crisis política, de salubridad o ambiental. Las razones económicas no son un criterio para considerar la designación de la protección temporal a los ciudadanos de un país. El Gobierno de Trump dice que los países deben ser capaces de velar por sus ciudadanos, por lo que poco a poco ha determinado no renovar el beneficio para ciudadanos de naciones que, afirma, ya no cumplen con los criterios requeridos —aunque en algunas de ellas existan crisis—, como Haití, Somalia y Yemen. De los 17 países que hasta hace poco tenían ciudadanos con TPS en Estados Unidos solo quedan cuatro: El Salvador, para el cual el programa expiraría el 9 de septiembre; Ucrania y Sudán, para los que terminaría en octubre, y Líbano, para el que concluiría en noviembre. 'Hay un montón de incertidumbre' El fin del TPS para los salvadoreños no solo tendría implicaciones sociales. También podría tener un fuerte impacto económico. De acuerdo con la Alianza Nacional para el TPS, los salvadoreños cada año inyectan a la economía de Estados Unidos unos US$ 5.400 millones y pagan US$ 1.500 millones en impuestos federales, estatales y locales combinados. Nilson Cañenguez es un exitoso empresario salvadoreño en el área metropolitana de Washington, donde se encuentra una de las concentraciones más grandes de ciudadanos de su país. Él llegó en 1999 por la frontera y trabajó en la construcción. Se acogió al TPS desde 2001, cuando tenía 23 años, y con orgullo recuerda que participó en la edificación del centro de visitantes del Capitolio y la reconstrucción del Pentágono luego de los ataques del 11 de septiembre. 'Yo siempre estuve pensando que era temporal, pero de esa forma se nos hicieron décadas', dice Cañenguez, quien asegura que con eso en mente se preparó para solidificar un respaldo económico. Sin embargo, reconoce que, después de 25 años de protección, fue sintiéndose parte de Estados Unidos, aun sabiendo que su estadía podría terminar en cualquier momento. CNN

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