Las Medallas de Extremadura ponen este 8 de septiembre el foco en cuatro trayectorias muy diferentes, pero unidas por su vínculo con la región. Cultura, defensa de los derechos LGBTI, deporte y superación personal protagonizan los reconocimientos de este año, que distinguen a quienes han contribuido, desde distintos ámbitos, a proyectar y transformar Extremadura.
El Museo Nacional de Arte Romano, patrimonio de la capital extremeña
Una institución estrechamente ligada a la historia y al patrimonio de Mérida. Su actual directora, Trinidad Nogales, recuerda que la inauguración del actual edificio, diseñado por Rafael Moneo, en 1986 supuso una "reparación histórica" para la capital autonómica después de décadas de reivindicación de un espacio adecuado para conservar y mostrar su patrimonio.
La historia del museo, sin embargo, se remonta mucho más atrás. Su origen está en 1838, lo que lo convierte en el museo arqueológico más antiguo de la península ibérica. Nogales destaca especialmente el trabajo desarrollado durante décadas con recursos limitados y el papel de generaciones de arqueólogos, historiadores e investigadores que contribuyeron a convertir el museo en uno de los grandes referentes internacionales del entorno romano.
José María Núñez, más de tres décadas de activismo
Otra de las Medallas reconoce la trayectoria de José María Núñez, activista comprometido con la defensa de los derechos LGBTI desde hace más de 30 años. Su trabajo ha contribuido a situar a Extremadura como una comunidad pionera en la defensa de estos derechos.
Profesor universitario y amante de la radio, la comunicación, la lectura, el cine, el diseño y los viajes, Núñez mantiene también una afición muy particular: coleccionar libretas. Una faceta personal que contrasta con décadas de compromiso público y que ayuda a dibujar el perfil de una persona que, según Silvia Tostado y Pablo Cantero, ha dedicado buena parte de su vida a mejorar la de los demás.
Pedro Porro, del fútbol sala de Don Benito a la élite mundial
El deporte está representado por Pedro Porro, que comenzó jugando al fútbol sala antes de incorporarse, con apenas nueve años, a las categorías inferiores del Gimnástico Don Benito.
Su antiguo entrenador, Benito Cerrato, recuerda a un niño que destacaba por su capacidad para trabajar en equipo y por su constancia. Ya entonces apuntaba maneras de líder, aunque sin perder la humildad ni el carácter de compañero.
Su progresión le llevó hasta el Rayo Vallecano. Y desde entonces, su carrera le ha llevado hasta el fútbol de élite internacional.
Para quienes le conocieron desde pequeño, el éxito deportivo no ha cambiado su esencia. Siguen viendo en él a aquel niño que comenzó dando sus primeros pasos en el fútbol sala y que aprendió desde muy joven que detrás del talento siempre están el trabajo y la perseverancia.
Guillermo Gracia, el medallista más joven
Con 22 años, Guillermo Gracia se convierte en el galardonado más joven en la historia de las Medallas de Extremadura. Sus logros deportivos son conocidos, pero quienes le rodean ponen el foco en una faceta mucho más personal: la de un joven sencillo, cercano, tranquilo y humilde.
Su madre, Lorena Núñez, destaca su pasión por el deporte, la música y, sobre todo, por compartir tiempo con sus hermanos y amigos. Le gusta el fútbol, el baloncesto, jugar a la consola, escuchar música y disfrutar de los momentos cotidianos.
Pero hay algo que Guillermo no tolera: Las injusticias y, especialmente, que su condición de persona con síndrome de Down provoque que los demás le traten de manera diferente. Reivindica un trato normalizado, que se dirijan directamente a él y que no se establezcan diferencias por su discapacidad.
Cuatro historias diferentes y cuatro maneras de representar a Extremadura. El patrimonio, la defensa de los derechos, el deporte y la inclusión se encuentran este 8 de septiembre en un mismo escenario para recibir el máximo reconocimiento de la comunidad.
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