Fabricio Cagnin tenía apenas ocho años cuando sobrevivió al accidente que terminó con la vida de su mamá, Gilda, su hermana y su abuela.
Así está hoy el hijo de Gilda, 30 años después de sobrevivir al trágico accidente
Fabricio Cagnin tenía apenas ocho años cuando sobrevivió al accidente que terminó con la vida de su mamá, Gilda, su hermana y su abuela.
El 7 de septiembre de 1996, la vida de Fabricio Cagnin cambió para siempre. Tenía apenas ocho años cuando el micro en el que viajaba junto a su mamá, la cantante Gilda, sufrió un terrible accidente en la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos.
La tragedia provocó la muerte de Gilda, su hija Mariel, su madre Isabel Sioli y varios integrantes de la banda. Fabricio fue uno de los sobrevivientes.
Treinta años después, aquel niño que quedó marcado por la tragedia tiene 38 años, formó su propia familia y encontró distintas maneras de convivir con una historia que durante mucho tiempo le resultó demasiado dolorosa.
"No volví": el lugar que evitó durante tres décadas
Una de las cuentas pendientes que Fabricio mantuvo durante años fue regresar al lugar donde ocurrió el accidente y donde hoy existe un santuario dedicado a Gilda.
"No volví", reconoció.
Durante tres décadas prefirió mantenerse alejado de ese espacio. Sin embargo, recientemente algo cambió.
"Hace dos semanas dije: 'Che, tengo que ir'. Porque es como también cerrar un ciclo, dar la vuelta entera, es lo que me falta", contó en diálogo con Puro Show.
Ahora quiere conocer personalmente a las personas que levantaron el santuario y hablar con quienes mantienen vivo ese lugar.
El accidente que marcó toda su vida
Fabricio recuerda que después de la tragedia quedó al cuidado de su papá y de su abuelo materno.
"Mi viejo me cuidó mucho y después del accidente voy a vivir a la casa de mi abuelo", contó.
Durante esos primeros años, su familia también intentó mantenerlo alejado de la exposición mediática que comenzaba a crecer alrededor de la figura de Gilda.
Pero mientras Fabricio intentaba procesar la pérdida de su mamá, la cantante se convertía cada vez más en un fenómeno popular.
Sus canciones comenzaron a sonar en todos lados y su figura adquirió una dimensión que excedía completamente la intimidad familiar. Para él, sin embargo, detrás de esa artista estaba simplemente Miriam, su mamá.
La llegada de su hija fue un antes y un después
Uno de los momentos que Fabricio identifica como fundamentales para comenzar a sanar fue cuando se convirtió en papá.
Tenía 24 años cuando nació Delfina, su primera hija.
"Ahí yo sentí que se me abrió un portal de luz", contó.
Después de haber perdido a buena parte de su familia durante su infancia, la posibilidad de construir la propia significó para él una nueva oportunidad.
Con el tiempo también formó una familia y comenzó a transmitirles a sus hijas la historia de su abuela, no solamente como la cantante que todos conocen, sino como la mujer que fue dentro de su casa.
La música como una forma de sanar
Fabricio también encontró en la música una herramienta para procesar aquello que durante años le costó poner en palabras.
"Hago música. No es mi objetivo principal. Sí fue necesario hacerlo, también fue parte de ese proceso", explicó.
Grabó canciones propias y utilizó la composición como una manera de transformar recuerdos, dolor y experiencias personales.
En 2022 lanzó su disco solista Estamos vivos, con canciones atravesadas por su historia y por el proceso de duelo.
Incluso durante mucho tiempo escuchar las canciones de Gilda podía resultarle difícil.
"Para todos es una joda; para mí es Miriam, mi mamá", explicó al hablar de la diferencia entre la mirada del público y la suya.
"La Casa Gilda", el nuevo proyecto de Fabricio
A 30 años de la muerte de la cantante, Fabricio decidió dar un paso que durante mucho tiempo había evitado: involucrarse de manera directa con el universo artístico de su mamá.
Así nació "La Casa Gilda", una celebración musical pensada para reunir a artistas de distintos géneros y recuperar el espíritu de la cantante.
"No es un homenaje y no es un tributo, va a ser todo el universo Gilda con un montón de música, un montón de artistas invitados", explicó.
El proyecto representa también una nueva manera de relacionarse con el legado de su madre.
Ya no desde el lugar del niño que perdió a su familia en una tragedia, sino desde el de un adulto que pudo formar su propia familia, hacer música y empezar a mirar aquella historia desde otro lugar.
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