Lo que creemos saber sobre el corazón

Lo que creemos saber sobre el corazón
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Category: Health
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Durante años, la enfermedad cardíaca ha convivido con una paradoja peligrosa: mientras continúa siendo la principal causa de muerte en el mundo, buena parte de la población sigue interpretando el riesgo cardiovascular a través de ideas heredadas, simplificaciones familiares y falsas certezas. 'Eso les pasa a los hombres', 'soy demasiado joven', 'está en mis genes y no puedo hacer nada' o 'si mi corazón estuviera mal, sentiría algo' son frases comunes. El problema es que, en medicina, una creencia equivocada puede retrasar una consulta, un diagnóstico o una decisión capaz de cambiar el curso de una enfermedad. La magnitud del desafío no es menor. La Organización Mundial de la Salud estima que las enfermedades cardiovasculares causaron alrededor de 19,8 millones de muertes en 2022, consolidándose como la principal causa de muerte a nivel global. Sin embargo, una parte importante del riesgo puede prevenirse o controlarse mediante la detección temprana y la modificación de factores conocidos. El corazón no distingue entre hombres y mujeres Uno de los mitos más persistentes es que las enfermedades cardíacas son, esencialmente, un problema masculino. Luke Laffin, cardiólogo de Cleveland Clinic, advierte que esa percepción es equivocada. La enfermedad cardíaca afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque las mujeres pueden enfrentar factores de riesgo particulares, relacionados, entre otros aspectos, con la menopausia, ciertos tratamientos hormonales y algunas complicaciones del embarazo. El mito también puede tener consecuencias prácticas. Muchas mujeres priorizan durante años el cuidado de hijos, familiares o responsabilidades laborales, mientras sus propios controles médicos quedan relegados. El resultado es una contradicción conocida por los especialistas: la percepción de bajo riesgo no siempre coincide con el riesgo real. Ser joven no equivale a estar protegido La edad importa, pero no funciona como una póliza de seguro. El riesgo cardiovascular aumenta con el paso de los años, aunque eso no significa que los problemas del corazón comiencen exclusivamente después de los 60. Hipertensión, colesterol elevado y otros factores pueden aparecer mucho antes. Algunas personas heredan una predisposición genética que favorece estas alteraciones, mientras que el sedentarismo, el tabaquismo y una alimentación deficiente pueden acelerar el deterioro cardiovascular. Los CDC advierten que la edad y los antecedentes familiares son factores relevantes, pero también subrayan que varios de los principales riesgos pueden modificarse. Para Laffin, el error consiste en esperar a sentirse vulnerable. Los controles preventivos, especialmente la medición de la presión arterial y los análisis de colesterol, permiten identificar problemas antes de que produzcan consecuencias. La genética influye, pero no escribe el final Tener un padre, madre o hermano con enfermedad cardíaca puede aumentar el riesgo, pero no convierte el diagnóstico en inevitable. 'Los genes no son el destino' es, en esencia, el mensaje del especialista. La herencia puede predisponer a la hipertensión o al colesterol elevado, pero el riesgo cardiovascular también responde a decisiones acumuladas durante años. Actividad física regular, una alimentación saludable, evitar el tabaco y controlar las enfermedades metabólicas forman parte de una estrategia preventiva respaldada por décadas de investigación. Cuando el riesgo es mayor, los cambios en el estilo de vida pueden complementarse con medicamentos. La prevención, por tanto, no elimina la genética, pero puede modificar su impacto. El silencio no significa que el corazón esté sano Quizá el mito más peligroso sea creer que la ausencia de síntomas equivale a la ausencia de enfermedad. La enfermedad arterial coronaria suele desarrollarse lentamente, a medida que se acumula placa en las arterias. Durante ese proceso, una persona puede sentirse completamente sana. La hipertensión es conocida precisamente por su capacidad de avanzar sin síntomas evidentes. Lo mismo puede ocurrir con el colesterol elevado. En algunos casos, el primer aviso puede ser un evento grave. Los CDC reconocen que ciertas enfermedades cardíacas pueden permanecer 'silenciosas' hasta que aparece un infarto, insuficiencia cardíaca u otra complicación. Envejecer aumenta el riesgo, pero la enfermedad no es inevitable Finalmente, existe una resignación cultural que confunde envejecimiento con enfermedad. Es cierto que el riesgo cardiovascular aumenta con cada década, pero llegar a una edad avanzada no implica que el deterioro cardíaco sea inevitable. La diferencia es fundamental: la edad no puede modificarse; muchos de los factores que acompañan al envejecimiento, sí. Controlar la presión arterial y el colesterol, mantenerse físicamente activo, no fumar y seguir los tratamientos indicados puede reducir de manera significativa el riesgo. El mensaje de fondo es menos espectacular que una promesa milagrosa, pero mucho más importante: la enfermedad cardíaca no siempre avisa y no siempre puede evitarse, pero tampoco es simplemente una cuestión de suerte, sexo, edad o herencia. Con frecuencia, comienza mucho antes de que alguien decida escucharla.

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